miércoles, 15 de abril de 2026

La Sociedad 76, salsa brava de NY pal mundo

La Sociedad 76, fundada en Nueva York en 1976 y dirigida por el conguero boricua Johnny Zamot junto al pianista Paquito Pastor, fue una destacada orquesta de "salsa brava" conocida por su sonido enérgico y bailable. Con un estilo influenciado por El Gran Combo, destacaron por éxitos con voces como la de Freddy Concepción. 

Aquí se detallan los aspectos clave de esta agrupación:

Fundador y Líder: Johnny Zamot, conguero, fue el pilar de la agrupación, reconocido por su trayectoria en la época de oro de la salsa en Nueva York.

Sonido: Definida como "salsa brava", con gran fuerza y dinamismo, a menudo referida como "La Solución de la Salsa".

Integrantes Clave: Además de Zamot y Pastor, incluyó a músicos destacados como Hector "Bomberito" Zarzuela (trompeta), Papo Pepin (bongó) y la voz del cantante Freddy Concepción, fallecido en 2021, quien fue clave en el éxito de la orquesta.

Estilo Musical: Se caracterizaron por el uso de dos trombones y dos trompetas, enfocándose en la salsa bailable de los años 70.

Sinónimos/Nombre Completo: Se conoce comúnmente como Sociedad 76, Sociedad 76 Orchestra o Johnny Zamot's Sociedad 76. 

La orquesta ha dejado una huella duradera, con sus canciones siendo escuchadas y bailadas en la escena salsera durante décadas, especialmente en eventos de salsa clásica.
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El tiempo es un juez implacable

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 El hombre que tendió la emboscada a Emiliano Zapata no murió en la cama, rodeado de familiares, con un suspiro de arrepentimiento. Murió frente a un pelotón de fusilamiento, en Monterrey, un año y tres meses después de haber asesinado al Caudillo del Sur. Se llamaba Jesús Guajardo. Fue ascendido a general de división por su "hazaña". Pero el gusto le duró poco. La historia, a veces, tiene una justicia poética. No siempre, pero a veces. Guajardo se alzó contra el gobierno de Adolfo de la Huerta, fue derrotado, capturado y fusilado. Su cuerpo cayó en el mismo polvo que había visto caer a Zapata. La diferencia es que Zapata se convirtió en leyenda. Guajardo, en un villano olvidado.

Así terminó Jesús Guajardo, el hombre responsable de organizar la emboscada y el asesinato de Emiliano Zapata a traición. No fue un combate. Fue una celada. Zapata confió en él. Le creyó cuando dijo que quería pasarse a sus filas. Le creyó cuando dijo que le entregaría armas y municiones. Era mentira. Todo era mentira. El coronel Guajardo, que entonces servía al general Pablo González, había sido enviado para tenderle una trampa al Caudillo del Sur. Y Zapata, que había sobrevivido a decenas de batallas, que había escapado de emboscadas, que había burlado a la muerte más veces que cualquier hombre, cayó. El 10 de abril de 1919, en la hacienda de Chinameca, Morelos, los soldados de Guajardo lo acribillaron. El caudillo cayó. Pero su causa no.

Gracias a este "logro" que le fue encargado por el general Pablo González, Guajardo fue ascendido a general de división. Los carrancistas lo celebraron como a un héroe. Los periódicos oficiales lo elogiaron. Le dieron medallas, ascensos, reconocimientos. El hombre que había matado a traición a Zapata ahora era un general de división. La moral, a veces, es un lujo que los poderosos no pueden permitirse. Les importan los resultados, no los métodos.

Sin embargo, el gusto le duraría poco. Un año después, Guajardo se alzaría contra el gobierno de Adolfo de la Huerta. No se sabe si fue por ambición, por descontento o por simple estupidez. Se unió a una rebelión en contra del gobierno central. Fue derrotado. Capturado. Fusilado en Monterrey el 17 de julio de 1920, poco más de un año después de la muerte de Zapata, acaecida el 10 de abril de 1919. La justicia humana es lenta e imperfecta. Pero la justicia poética, a veces, es implacable.

Guajardo no fue el único responsable de la muerte de Zapata. El general Pablo González, que le ordenó la emboscada, también tuvo su merecido. No fue fusilado, pero murió en el exilio, olvidado, en 1956. Los años no le dieron la gloria que buscaba. Los libros de texto lo mencionan como un traidor. Su nombre es sinónimo de infamia. Pero Guajardo, el ejecutor material, tuvo un final más dramático. Murió como había vivido: entre balas.

Hoy, la tumba de Guajardo está en algún lugar de Monterrey. No hay flores. No hay visitantes. No hay coronas. Los monterreyes no lo recuerdan con cariño. Los mexicanos, tampoco. Su nombre es una nota al pie en los libros de historia. Una nota al pie que dice: "El asesino de Zapata". Nada más.

Zapata, en cambio, está en todas partes. En los murales de Diego Rivera. En los billetes de veinte pesos. En las marchas campesinas. En las canciones de los corridos. En la memoria de un pueblo que no olvida. Guajardo mató al hombre. No pudo matar la idea. Y esa idea, la de la tierra para quien la trabaja, la de la justicia para los campesinos, la de la libertad para los oprimidos, sigue viva. Más viva que nunca.

La historia de Jesús Guajardo es una advertencia. Los traidores, a veces, ascienden. Los asesinos, a veces, reciben medallas. Pero el tiempo, ese juez implacable, termina poniendo a cada quien en su lugar. Guajardo fue fusilado. Zapata, inmortal. Así termina la historia. Así termina el cuento. No hay moraleja. Solo hechos. Y los hechos hablan por sí mismos.

© Edición protegida por Asombroso | Basado en material de: Archivos de la Revolución Mexicana (1919-1920); biografías de Emiliano Zapata; testimonios de la emboscada de Chinameca; crónicas de la época; documentos del gobierno de Adolfo de la Huerta; investigaciones sobre el fusilamiento de Jesús Guajardo | Compartir solo con créditos: @Asombroso

No te defiendas

No te defiendas.

 Cuando intentas defenderte, le das demasiada importancia a las palabras de los demás y les otorgas más peso a sus opiniones.

 Si decides no defenderte, demuestras que las opiniones ajenas no te influyen, que simplemente "escuchas"..

. Que son solo opiniones y que no necesitas convencer a los demás para ser feliz...

 Tu silencio interior te brinda serenidad. 

Practica el arte de no hablar.

 Poco a poco, desarrollarás el arte de hablar sin hablar,

 y tu verdadera naturaleza interior reemplazará tu personalidad artificial,

 permitiendo que la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría liberen el "noble silencio".

 Respeta la vida de los demás y todo lo que existe en el mundo.

 No intentes forzar, manipular ni controlar a los demás

. Conviértete en tu propio maestro y deja que los demás sean lo que son o lo que tienen la capacidad de ser.

 Sumérgete en el silencio y la armonía del universo entero. "

Thich Nhat Hanh  

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Alfredo Marcano , aguerrido campeón Cumanes

Alfredo Marcano, nació en Cumana, edo. Sucre, el 17 de enero de 1947, boxeador venezolano de los pesos pluma y superpluma, campeon mundial superpluma, con 43 victorias (28 por KO) como profesional. Debutó el 4 de marzo de 1966 venciendo a Pedro Chirinos por puntos, a partir de este momento, Marcano cosechó una serie de triunfos, colocandolo como uno de los boxeadores latinoamericanos más importantes en el mundo. Su oportunidad llegó el día 29 de julio de 1971, en Aomori, Japón, frente a Hiroshi Kobayashi por el título mundial superpluma de la AMB. Desde el inicio de esta pelea, el nipón tuvo gran ventaja, pero el venezolano tenía una fuerte pegada. Después de dura lucha, en el 9° round, por TKO, Marcano gana la pelea, que lo convierte en el tercer venezolano en ganar un título mundial. Tuvo una defensa exitosa ante Kenji Iwata al que venció con un fulminante KO el 6 de noviembre de 1971. Perdió su título ante Ben Villaflor, el 25 de abril de 1972. Tuvo una nueva oportunidad por un título, esta vez por el título mundial pluma del CMB, donde fue derrotado por Bobby Chacón, el 7 de noviembre de 1974. Su última pelea fue una derrota ante Art Hafey, el 22 de marzo de 1975. Tuvo además buenos combates con boxeadores de elite como los campeones del mundo Ernesto Marcel y Ricardo Arredondo. Este aguerrido cumanes se convirtió en uno de los mejores boxeadores de su época. Un campeón, un guerrero del boxeo venezolano.
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El Ego no eres tú.....

🔮 EL LIBRO FAVORITO DE ELVIS PRESLEY: ¿Y SI EL EGO QUE CREES SER ES SOLO UNA ILUSIÓN… Y TU VERDADERA ESENCIA ES UNA CONCIENCIA DIVINA E INFINITA? 🔮
Imagina un libro que no fue escrito por un hombre… sino que fluyó directamente desde una voz divina. Así nació El Yo Impersonal de Joseph Benner, la obra espiritual que Elvis Presley llevó consigo durante años, leyó hasta desgastarla y consideró su favorita absoluta.
Benner afirmaba que el texto no provenía de su mente racional, sino de una inspiración interna tan poderosa que parece que Dios mismo te habla en segunda persona, mirándote directamente al alma.
La revelación central es tan profunda como liberadora: tu verdadera identidad no es el ego personal. Ese “yo” que conocemos —con su historia, sus miedos, sus deseos, sus triunfos y fracasos— es solo una máscara temporal, una construcción limitada que genera separación, conflicto y sufrimiento. El ego nos hace creer que estamos solos, aislados del resto del universo.
Pero detrás de esa ilusión vive el Yo Impersonal: una presencia silenciosa, universal y divina que habita en cada ser humano. No es algo que “tengas”. Es lo que realmente eres. Es la misma conciencia que lo abarca todo, experimentándose a sí misma a través de ti, de mí y de cada persona. No hay separación real. Solo una única conciencia manifestándose en infinitas formas.
Benner lo explica con una claridad que corta el aliento: Dios no está afuera. Dios es esa presencia interna, viva y silenciosa que espera ser reconocida. El camino espiritual no consiste en buscar algo lejano, sino en rendirse. Dejar de identificarte con el pequeño “yo” que quiere controlarlo todo y permitir que esa conciencia más profunda guíe tu vida.
El sufrimiento, según el libro, nace precisamente de esa identificación equivocada. Cuando te aferras a pensamientos, emociones o miedos, te desconectas de tu verdadera naturaleza. Pero cuando observas sin apego y sueltas… aparece una paz indescriptible, una claridad absoluta y una sensación de unidad con todo lo que existe.
Estas enseñanzas resuenan con la sabiduría ancestral del Advaita Vedanta y encuentran eco en prácticas modernas como la meditación y el mindfulness. Sin embargo, El Yo Impersonal va más allá de la psicología: te invita a una transformación radical. No eres un individuo aislado luchando por sobrevivir. Eres parte de una conciencia universal única.
El libro no busca convencerte con argumentos lógicos. Quiere provocar una experiencia directa dentro de ti. Una introspección que expanda tu conciencia y te haga despertar.
En síntesis, El Yo Impersonal es una invitación urgente y hermosa al despertar interior: dejar de vivir desde el ego limitado y reconocer tu verdadera esencia, silenciosa, eterna y universal. Cuando lo logras, el mundo deja de ser un campo de batalla y se convierte en el escenario donde la divinidad se experimenta a sí misma a través de ti.
¿Estás listo para descubrir quién eres realmente… más allá de todo lo que creías ser?
La respuesta no está en las páginas. Está en el silencio dentro de ti. ✨
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Cambia tu mentalidad, cambia tu vida: las creencias sobre la felicidad


Explora cómo tus creencias esenciales modelan tu experiencia de vida


El deseo de sentirnos felices da forma a gran parte de nuestra actividad. La mayoría de las personas preferirían sentirse felices que infelices, y a la mayoría también le gustaría saber cómo lograr este estado deseado. Una nueva idea que ha surgido en la investigación de la felicidad es la de las “creencias esencialistas” sobre la felicidad. Estas son, en resumen, ideas sobre si puedes ser feliz voluntariamente o si te quedas atascado con el nivel de felicidad con el que naciste, para nunca para salir de la ruta de la infelicidad.

Debbie se describe a sí misma como una especie de “saco triste” que siempre sintió que la felicidad está fuera de su alcance. Se compara a sí misma con sus amigas que llevan una vida sin preocupaciones, una que siente que nunca puede ser la suya. Peor aún, prácticamente ha renunciado a sentirse todo menos triste y pesimista, lo que la lleva a temer su futuro, perseverar en pensamientos negativos sobre el pasado y sentir que su nivel actual de felicidad es de aproximadamente un 3 en una escala de 10 puntos. Ella es el ejemplo perfecto de un esencialista.

Creencias esencialistas sobre la felicidad (EBH por sus siglas en inglés)

¿Cómo contrastan tus puntos de vista sobre la felicidad con los de Debbie? Según un nuevo estudio de la Universidad Nacional de Seúl, Xyle Ku y colegas (2026), “Los esencialistas de la felicidad respaldan la idea de que la felicidad tiene una base biológica y, por lo tanto, tiene cualidades inmutables, mientras que los no esencialistas ven la felicidad como más maleable y sujeta a influencias externas” (pág. 499).

Si nunca antes habías reflexionado sobre este concepto, o al menos no en tantas palabras, ¿dónde crees que te encuentras? Quizás siempre te consideraste, a diferencia de Debbie, alguien que puede obtener placer incluso de la experiencia más pequeña. Compartes una pequeña broma con tu sobrina de 12 años y un buen sentimiento te invade como una ola. Pero, ¿de dónde crees que proviene tu alto nivel de referencia de felicidad? ¿Lo heredaste o lo has cultivado?

Probando el papel de las EBH en el almacenamiento de eventos de la vida

El equipo de investigación de la Universidad de Seúl creía que existen diferencias individuales en las HBE que pueden documentarse pero, además, las creencias en la felicidad pueden convertirse en profecías autocumplidas. Para probar la idea de que las HBE podrían desempeñar un papel en afectar la cantidad de felicidad o tristeza que experimentan las personas en relación con los eventos de la vida, el equipo de autores diseñó cuatro estudios separados dentro de su investigación (tamaño total de la muestra= 7364) para ver cómo las personas con niveles altos y bajos de esta calidad responderían a eventos positivos y negativos de la vida.

La escala EBH utilizada en este estudio contiene tres dimensiones. Vea cómo te iría en cada una:

Base biológica:

  • La felicidad está determinada genéticamente.
  • Nuestro nivel de felicidad puede explicarse en gran medida por una composición genética.
  • Las características biológicas y genéticas de las personas felices son más propicias para la felicidad que las de las personas infelices.

Constructivismo del esfuerzo (todo codificado al revés):

  • Cualquiera puede ser feliz con práctica y esfuerzo.
  • Uno puede cambiar su nivel general de felicidad a través de la fuerza de voluntad.
  • La felicidad depende de tu perspectiva.

Inmutabilidad:

  • En general, el nivel de felicidad de una persona no cambia mucho a lo largo de nuestra vida.
  • La medida en que uno se siente feliz puede aumentar o disminuir temporalmente, pero en general no cambia mucho para la mayoría de las personas.
  • Cuán feliz será uno está predeterminado en su mayor parte.

En una escala de 7 puntos para cada ítem, el promedio fue ligeramente inferior a 3, lo que indica que las personas tienden más hacia la visión antiesencialista de la felicidad; si crees que obtendrías más de 4 o menos de 2, estarías fuera del rango de la persona promedio en la muestra de Ku et al.

Volviendo ahora a la predicción de que las HBE predeciría cambios en la felicidad en respuesta a eventos externos, los autores presentaron a los participantes un evento hipotético que predeciría emociones positivas o negativas. Las personas con HBE altas, de hecho, se veían a sí mismas como relativamente estables en felicidad, especialmente si los eventos tenían tintes negativos.

A continuación, los autores probaron cómo diferían esos niveles altos y bajos de HBE en respuesta a eventos históricos reales; a saber, la pandemia de COVID-19 y las elecciones presidenciales en Corea. Surgió el mismo patrón, con altas EBH predictivas de menos reacciones negativas.

Sin embargo, podrías preguntarte ¿es que las personas con HBE altas en realidad son menos felices que las que no ven la felicidad como una entidad fija? Al probar esta idea, los autores concluyeron que, sí, las personas con un alto índice de EBH también son menos felices en general. Sin embargo, había un lado positivo en EBH altas: “esta creencia también puede protegerlos de experimentar una espiral descendente en el bienestar cuando enfrentan eventos negativos de la vida” (pág. 511), concluyen los autores. Sin embargo, con el tiempo, los mecanismos de afrontamiento de las personas con un alto índice de HBE se ven afectados por sus actitudes fatalistas y pueden volverse más vulnerables a los eventos negativos de la vida.

Las tres lecciones por aprender de las EBH

Para evitar el tipo de pensamiento excesivo que los autores sugieren que puede estar en la raíz de la infelicidad experimentada por aquellos altos en EBH, puede ser beneficioso desentrañar tus propias creencias esencialistas, como se revela en esas frases de muestra. Al igual que Debbie, quizás estés convencido de que la felicidad seguirá siendo una cualidad esquiva en tu vida. Te imaginas que posiblemente no puedes cambiar porque tu creencia en la inmutabilidad de esta cualidad está integrada en ti.

Para salir de esta situación de autocumplimiento, pregúntate de dónde vino tu creencia fatalista en la búsqueda de la felicidad. ¿Tus primeras experiencias fueron moldeadas por personas esencialistas? ¿Escuchaste muchos comentarios negativos en casa? Aún más importante, ¿hubo momentos en que tu optimismo sobre un posible resultado deseado fue aplastado por estas mismas personas? ¿O decidiste, por tu cuenta, que era “mala suerte” esperar la felicidad?

Para resumir, encontrar tu propio camino hacia la felicidad puede implicar desafiar algunas de tus convicciones más profundas pero no probadas sobre la posibilidad de cambio. Algunos ajustes en tus creencias fatalistas pueden ser lo que se necesite para que tu felicidad esté más en línea con tu realidad.

¿Qué quiere Dios mientras esperas una respuesta?


Por Rick Warren

“Quédate quieto en la presencia del Señor, y espera con paciencia a que él actúe”.  Salmo 37:7a (NTV)

¿Qué quiere Dios que hagas mientras estás esperando una respuesta a tu oración?

El Salmo 37:7 dice: “Quédate quieto en la presencia del Señor, y espera con paciencia a que él actúe” (NTV). Dios quiere que esperes pacientemente su respuesta a tu oración.

¿Te has dado cuenta de que no nos importa esperar mientras podamos quejarnos cuando esperamos? No nos importa esperar en la fila mientras podamos quejarnos y renegar acerca lo malo y desorganizado que es el gobierno.

Pero Dios dice, “quédate quieto”.

Como los niños de dos años, tenemos inquietud espiritual mientras estamos esperando que Dios responda una oración. Nos ponemos nerviosos e intranquilos. Queremos saltar y/o hacer algo. Pero Dios dice, “espera pacientemente, quédate quieto. Obsérvame actuar. No estés nervioso, y no intentes hacer las cosas por tu cuenta”.

Y no cometas el error de Abraham en el Antiguo Testamento de intentar responder tu propia oración. ¡Eso causará todo tipo de problemas! Un día Dios le dijo a Abraham que lo haría padre de una gran nación. Solo había dos problemas: Abraham tenía 99 años y no tenía heredero. Abraham vio su propio cuerpo y dijo, “¡De ninguna manera!” Y vio a su esposa Sara, que era infértil, y dijo, “¡Doble problema! Eso no va a suceder”.

Así que Abraham tomó las riendas en sus manos y tuvo un hijo con Agar la criada de su esposa. Abraham dijo, “¡Aquí está la respuesta a la oración! Tengo un hijo a los 99 años. Su nombre será Ismael”. Dios dijo, “No, no. Te has equivocado. Esa no es mi respuesta a la oración. Esa es tu respuesta a la oración. Yo tengo a un hijo que viene por milagro, y Sara será su mamá. Tú le llamarás Isaac”. Isaac significa “risa”. Cuando Sara escuchó que ella sería madre, la Biblia dice que ella se rió a causa de su incredulidad.

Pero Dios ríe de último. Isaac nació, y comenzó una intensa rivalidad entre él e Ismael que estamos pagando todavía. La tensa relación entre judíos y árabes comenzó porque Abraham intentó responder su propia solicitud de oración.

Cuando intentes responder tu propia oración, estás buscando problemas. En lugar de eso, espera pacientemente, y observa a Dios actuar.

Reflexiona sobre esto
  • ¿Qué puedes hacer que te ayude a enfocarte en Dios cuando estés esperando pacientemente?

  • ¿Cuáles son tus tendencias cuando estás esperando que Dios actúe? ¿Qué haces después de que le pides algo en oración?

  • ¿Cuánto has crecido espiritualmente durante el tiempo que has tenido que esperar en Dios?


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¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el mensaje? ROMANOS 10:14 (DHH)

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