martes, 18 de agosto de 2026

7 técnicas del estoicismo para vencer el estrés


 Ante una realidad marcada por la incertidumbre y la confusión, el estoicismo nos permite asumir el control de lo que más importa: nuestra mente. Gracias a esta escuela filosófica podemos aprender valiosas técnicas para regular el estrés. ¿Quieres conocerlas?

Si hacemos un pequeño repaso por los libros de autoayuda, descubriremos que muchos de ellos siguen la estela del estoicismo. Hay algo que nos atrae de esta escuela de vida creada por Zenon de Citio y a la que se adhirió Séneca y, cómo no, el emperador Marco Aurelio. Es más, una parte de la psicología cognitiva conductual se nutre de este enfoque filosófico.

Si bien es cierto que han pasado más de dos mil años desde que Crisipo de Solos o Epicteto nos dejaron su obra sobre esta corriente, parece que es ahora cuando más la necesitamos. Muchos advierten que la moda del estoicismo es casi una locura, pero tiene su razón de ser. Vivimos tiempos de grandes incertidumbres, cambios y confusión.

Cuando la vida tiembla, la mente también lo hace, no sabemos a qué aferrarnos y entonces, de esas grietas emergen el estrés y la ansiedad. Más que placer, necesitamos seguridad. Si el epicureísmo ensalzaba el hedonismo, en la actualidad tenemos una mayor necesidad de desarrollar habilidades de afrontamiento y resiliencia. El estoicismo puede ayudarnos.

Técnicas del estoicismo que te permitirán manejar el miedo y las preocupaciones

Algo que nos enseña las raíces del estoicismo es que todos podemos alcanzar el bienestar a través del control de la mente. Dimensiones como la angustia se pueden mitigar mediante la aceptación de todo aquello está fuera de nuestra capacidad de control. También mediante un enfoque orientado a la contemplación y a un cambio en la actitud.

Es muy posible que más de uno se pregunte si realmente, al desempolvar esta vieja filosofía, logramos algo concreto y objetivo. ¿Son las técnicas del estoicismo válidas y efectivas para manejar el estrés, la ansiedad o la infelicidad? Bien, investigadores del Laboratorio de neurociencia afectiva y cognitiva de Birkbeck se hicieron esta misma pregunta.

Nos gustará saber que este enfoque originado en el período helenístico proporciona un beneficio sustancial en aquellas personas con tendencia a la preocupación excesiva. Es una herramienta de gran valor cognitivo digna para los tratamientos psicológicos actuales. ¿Por qué no ponerla en práctica? ¿Por qué no valernos de estas herramientas para lidiar con el estrés?

1. Reformula: no eres lo que piensas

Los estoicos nos enseñaron que un modo de mantener el control en situaciones adversas es mediante la templanza y la serenidad. Para ello, es conveniente dominar a nuestra mente y lo que sucede en ella.

Así, muchas veces, el sustrato del estrés y la ansiedad reside en esa obsesión nuestra por dar valor a todo lo que pensamos. “Soy torpe, todo saldrá mal, no valgo para nada, el mundo me supera, soy un fracaso”…

Es momento de entender que no somos lo que sentimos o pensamos. Somos la persona que contiene esas ideas nocivas y, por tanto, tenemos el poder de cambiar esa dinámica adversa y desgastante. Dejemos de dar valor a lo que inventa ese juez interno tan negativo y cruel que nos quiere cautivos del fracaso y el miedo.

2. Manos a la obra: si algo te preocupa… Ocúpate

Entre las técnicas del estoicismo para manejar el estrés nunca falta este principio básico de bienestar. En lugar de caer en el laberinto infinito de la preocupación, desarrollemos estrategias para solucionar lo que nos inquieta. La mente, si la dejamos, es como un agujero negro engullendo toda esperanza y valía arrastrándonos hacia la oscuridad.

No nos dejemos llevar por la inercia de esa fuerza gravitatoria, porque estaremos perdidos. Evitemos alimentar la negatividad y el catastrofismo y seamos capaces de buscar salidas originales a lo que nos preocupa.

3. Divide y conquistarás

¿Eres capaz de discriminar lo importante de lo prioritario? ¿Sabes clarificar qué escapa a tu control y qué es lo que sí puedes dominar? Los estoicos definieron la dicotomía del control como la principal estrategia del bienestar humano.

Consiste en separar todo aquello que sí está bajo nuestro dominio, de aquello que concierne a otras parcelas que escapan del todo a nuestro control y que, por tanto, debemos aceptar.

Asimismo, para reducir la abrumadora carga del estrés, es esencial que sepas priorizar. Hay muchas tareas, supuestas obligaciones y hasta personas que solo son artificio en tu vida, que te generan sobrecarga. Es hora de liberar pesos de tu día a día…

4. Disecciona tu mente

A la hora de comernos una manzana, una cereza, un melocotón, siempre somos conscientes de que esos manjares tienen una parte en sus pulpas que no son comestibles. A menudo las abrimos y diseccionamos para eliminar el hueso, las pepitas. Con nuestra mente (metafóricamente) deberíamos hacer lo mismo.

Muchas de las cosas de las que te preocupas no son útiles y hasta te hacen daño al “masticarlas” una y otra vez en tu mente. Así que hazlo, disecciona tus pensamientos y elimina de ellos lo que no es útil, lo que no nutre tu actitud, tu esperanza, tu razón de ser…

5. Distancia cognitiva

Entre las técnicas del estoicismo para regular el estrés esta es una de las más útiles. Como dijo Epicteto una vez, no son las cosas las que nos molestan, sino nuestras opiniones sobre esas cosas. La forma en que interpretamos lo que nos sucede es lo define nuestro estado de ánimo.

Marco Aurelio ya hablaba en su día de la necesidad de separar nuestros juicios de los eventos externos. Esta idea se traduce ahora en recurso que definimos como distanciamiento cognitivo y que nos sugiere que procuremos mirar nuestra realidad con menos sesgos y desde una mayor distancia emocional. Solo cuando tomamos mayor perspectiva de lo que nos envuelve descubrimos que nada es tan amenazante como parece.

6. Aférrate al presente

Hay otra enseñanza que nos legó Marco Aurelio en su obra Meditaciones. Es la que hace referencia a la importancia de focalizar la mente en el presente para reducir la carga de la preocupación. Las personas tenemos la tendencia inconsciente de habitar casi de forma persistente en el futuro.

En un mundo tan incierto, es común alimentar temores, preocupaciones y películas de lo más tortuosas sobre lo que nos traerá el mañana. Evitémoslo. Adoptemos una mirada más estoica y focalicémonos en el aquí y ahora, lo único que podemos controlar y donde podemos aplicar una actitud más serena, confiada y segura.

7. Búscate un pasatiempo, mantente activo

Ejercita tu cuerpo y tu mente, muévete, conquista nuevas aficiones y pasiones, dale motivantes a tu cerebro. Algo tan sencillo como caminar a diario reduce infinitas cargas del estrés. Una nueva amistad, descubrir otras parcelas de conocimiento o de prácticas enriquecedoras, son formas catárticas de sentirnos mejor.

Los estoicos nos dejaron un modelo de vida que podemos usar en nuestro beneficio. Su objetivo en esta existencia consistía en lograr un adecuado equilibrio interno, en el que canalizar la energía de forma virtuosa. Para ello, controlaban su mente y regulaban sus emociones para aceptar todo aquello que pudiera traerles el destino; lo bueno y también lo malo.

Esa sabiduría ancestral nos es tan útil como inspiradora en la actual vida moderna. Aplicarla puede ser un gran cambio.

lunes, 17 de agosto de 2026

Rosario Castellanos ocupa un lugar fundamental en la literatura mexicana



"Miro las herramientas,
El mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
Sudan, paren, cohabitan.
El cuerpo de los hombres prensado por los días,
Su noche de ronquido y de zarpazo
Y las encrucijadas en que se reconocen.
Hay ceguera y el hambre los alumbra
Y la necesidad, más dura que metales.
Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra
Que todavía la especie no produce?)
Los hombres roban, mienten,
Como animal de presa olfatean, devoran
Y disputan a otro la carroña.
Y cuando bailan, cuando se deslizan
O cuando burlan una ley o cuando
Se envilecen, sonríen,
Entornan levemente los párpados, contemplan
El vacío que se abre en sus entrañas
Y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.
Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
Soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
Gente a quien compartir es imposible.
No te acerques a mi, hombre que haces el mundo,
Déjame, no es preciso que me mates.
Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren
De algo peor que vergüenza.
Yo muero de mirarte y no entender".
Rosario Castellanos | Agonía fuera del muro
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Rosario Castellanos ocupa un lugar fundamental en la literatura mexicana del siglo XX por haber convertido la poesía en un espacio de interrogación ética, social y existencial. Su obra cuestiona las estructuras que producen desigualdad, exclusión y soledad, al tiempo que explora la compleja relación entre el individuo y la comunidad. En Agonía fuera del muro, esta preocupación adquiere una dimensión particularmente intensa.
El poema presenta una mirada desencantada sobre la condición humana. Castellanos observa a los hombres inmersos en un mundo construido mediante el trabajo, la necesidad, la competencia y, también, la violencia. Las imágenes del hambre, la depredación y la lucha por la supervivencia despojan al ser humano de cualquier idealización y revelan su dimensión animal.
Sin embargo, el centro del poema no está únicamente en la crítica social, sino en la experiencia de quien contempla ese universo desde una profunda marginalidad. El sujeto lírico se reconoce incapaz de participar plenamente de sus reglas: no sabe “arrebatar ni dar” y permanece fuera de los mecanismos que organizan la vida colectiva.
La frase final, “Yo muero de mirarte y no entender”, condensa esa tragedia. La incomprensión del otro se convierte en una forma de muerte: estar frente al mundo sin encontrar una manera de pertenecer a él. Castellanos transforma así la alienación en una experiencia poética de extraordinaria profundidad.

A 53 años del secuestro y crimen que marcó la historia de Venezuela



A 53 años del secuestro y crimen que marcó la historia de Venezuela.
Hace más de medio siglo, Caracas perdió la inocencia en una tarde de Carnaval. Lo que comenzó como un secuestro torpe perpetrado por “hijos de papá” terminó en una tragedia nacional que desnudó las costuras del poder. Hoy, en 2026, el nombre de Carlos Vicente Vegas Pérez sigue siendo el símbolo de una herida que la justicia venezolana nunca quiso cerrar.
El Carnaval que se vistió de luto
El 22 de febrero de 1973, Carlos Vicente, un adolescente de 13 años e hijo del renombrado arquitecto Martín Vegas Pacheco, salió de su casa en Lomas del Mirador para comprar unas revistas en Chuao. Nunca regresó.
Fue interceptado por un grupo de jóvenes que, lejos de ser criminales de carrera, eran herederos de las familias más influyentes de la capital. El móvil fue tan banal como aterrador: una deuda de drogas con narcotraficantes colombianos. Los captores, “novatos” en el crimen pero expertos en el privilegio, buscaban dinero rápido para cubrir sus excesos.
La muerte en el maletero
La tragedia ocurrió casi de inmediato. Carlos Vicente fue sedado, amordazado y encerrado en el maletero de un vehículo blanco. Sin ventilación y bajo el sol caraqueño, el monóxido de carbono hizo lo suyo. El niño murió por asfixia mecánica el mismo día de su captura.
A pesar de que ya tenían un cadáver en las manos, los secuestradores siguieron adelante con el plan. Exigieron 150.000 bolívares (una fortuna en la época de los 4,30 por dólar). La familia, en un acto de fe desesperada, entregó el maletín con los billetes marcados en la Plaza Francia de Altamira el 26 de febrero. El silencio que siguió fue la confirmación del horror.
El hallazgo y el “Cangrejo”
El 1 de marzo, el cuerpo fue hallado en un barranco de la Cortada del Guayabo. La indignación social estalló. El entonces comisario de la PTJ, Fermín Mármol León, lideró una investigación que parecía blindada. Las pruebas apuntaban a nombres que hacían temblar las instituciones: Alfredo Luis Parilli Pietri (pariente de la Primera Dama), Omar “El Chino” Cano, Gonzalo “Fafa” Cappecci y José Luis “Caramelito” Branger, entre otros.


Sin embargo, el caso pronto se topó con un muro invisible. Mármol León lo llamaría años después en su libro los “Cuatro Poderes“: el económico, el político, el eclesiástico y el militar. Las presiones fueron tales que el comisario fue apartado y el expediente comenzó a desmoronarse por “fallas de instrucción”.
“El expediente pesaba menos que los apellidos de los involucrados”, rezaba el dicho popular de la época.
Impunidad: El legado de una era
Para enero de 1974, la mayoría de los implicados estaban en la calle. Solo “El Chino” Cano y “Fafa” Cappecci permanecieron tras las rejas, pero bajo cargos de tenencia de drogas, no por el asesinato de Carlos Vicente. El sistema judicial prefirió el archivo antes que la confrontación con la élite.


La cinematografía nacional, de la mano de Román Chalbaud, inmortalizó esta injusticia en la película Cangrejo (1982), donde el país pudo ver, bajo nombres ficticios, cómo se trituró la verdad.
2026: La memoria digital no perdona
A 53 años del suceso, el caso Vegas Pérez ha encontrado una segunda vida en las redes sociales. En TikTok e Instagram, las nuevas generaciones redescubren el crimen como el ejemplo definitivo de la fractura social de los años 70.
De los protagonistas, el destino fue errático. Alfredo Parilli Pietri murió en prisión décadas después por un caso distinto de drogas, cerrando un círculo de sombras. Pero para la familia Vegas Pérez y para la historia criminal de Venezuela, el “Cangrejo” sigue vivo: nadie pagó nunca por la vida del niño del maletero.
Redacción Otilca Radio. Fotos de prensa de la época. Todo el crédito a sus autores.

ORQUESTA LA AMISTAD: UNA HISTORIA DE SALSA NACIDA EN VENEZUELA



🎶 ORQUESTA LA AMISTAD: UNA HISTORIA DE SALSA NACIDA EN VENEZUELA 🇻🇪
La historia de la salsa venezolana también tiene nombres y agrupaciones que dejaron una huella imborrable. Entre ellas se encuentra la Orquesta La Amistad, fundada alrededor de 1979 por el pianista, arreglista y director Jesús “Chuito” Narváez, luego de su salida de La Dimensión Latina.
Con el deseo de desarrollar un sonido propio dentro de la escena salsera venezolana, Chuito Narváez reunió a destacados músicos y construyó una propuesta caracterizada por la fuerza de los metales, la riqueza de sus arreglos y el sabor de la salsa brava.
🎹 Al frente de la orquesta estuvo Chuito Narváez, mientras que Rodrigo Mendoza aportó su voz y su talento percusivo. En la sección de metales destacaron músicos como Carlos De León, Gerardo Alonzo, Henri Kanva, Rafael Rey y Javier Bolívar.


La Amistad también contó con la participación y colaboración de figuras de gran importancia para la música tropical, entre ellas el reconocido cantante puertorriqueño Tito Gómez y el extraordinario flautista venezolano José Natividad “Naty” Martínez.
Durante las décadas de los 70 y 80, la agrupación formó parte de los circuitos salseros que mantenían encendida la pasión por el género en Venezuela y otros escenarios latinoamericanos.
Su legado permanece en la trayectoria de sus músicos y en ese sonido que combinó piano, metales, percusión y sabor caribeño, convirtiendo a La Amistad en parte importante de la historia de la salsa venezolana.
🎺 ORQUESTA LA AMISTAD: SALSA, AMISTAD Y SABOR VENEZOLANO.
📻 Historia Salsera By Marino Del Jesús 1588.
🎶 Rescatando la memoria y la historia de nuestra música.

Identificar las Causas de por qué te Sientes Sin Esperanza


Por Rick Warren

Cuando la vida se me escapaba, recordé al Señor. Elevé mi oración sincera hacia ti en tu santo templo”. Jonás 2:7 (NTV)

Cuando te sientes sin esperanza, uno de los pasos más importantes que puedes tomar es identificar la causa.

En otras palabras, en lugar de luchar con una vaga sensación de sentirte sin esperanza, trata de averiguar de dónde viene, porque tu problema no es sentirte sin esperanza. El verdadero problema es qué está causando ese sentimiento.

En Jonás 2:3-6, descubrimos ocho causas comunes para sentirte sin esperanza. Echa un vistazo y observa si alguna de estas causas profundas te resulta familiar.

1.    Sientes que el agua te llega por encima de la cabeza. “Me arrojaste a las profundidades del mar” Jonás 2:3 (NTV).

2.    Has tocado fondo. “Me hundí en el corazón del océano” Jonás 2:3 (NTV).

3.    Te sientes fuera de control e impotente. Fui sepultado bajo tus olas salvajes y tempestuosas” Jonás 2:3 (NTV).

4.    Te sientes abrumado. “Me envolvieron aguas impetuosas” Jonás 2:3 (NTV).

5.    Te sientes rechazado. “Oh SEÑOR, me has echado de tu presencia” Jonás 2:4 (NTV).

6.    Sientes remordimiento y arrepentimiento. “Pensé que me habían desterrado de tu presencia y nunca volvería a ver tu santo templo” Jonás 2:4 (NTV).

7.    Sientes un miedo aplastante. “Me hundí bajo las olas y las aguas se cerraron sobre mí; las algas se enredaban en mi cabeza” Jonás 2:5 (NTV).

8.    Te sientes atrapado. “Me quedé preso en la tierra, cuyas puertas se cierran para siempre. Pero tú, oh Señor mi Dios, ¡me arrebataste de las garras de la muerte!” Jonás 2:6 (NTV).

Cuando Jonás se sintió sin esperanza habló con Dios, y Él comenzó a sanarlo. “Cuando mi vida se estaba acabando, me acordé de ti, y en tu santo templo escuchaste mi oración” Jonás 2:7 (NTV).

Habla con Dios cuando te sientas sin esperanza. Él es el Dios de la esperanza y, a través de Jesús, ofrece la única esperanza real y duradera que puedes encontrar.

Reflexiona sobre esto
  • De las causas de sentirte sin esperanza identificadas en el devocional de hoy, ¿cuál crees que se aplica a ti en este momento, o cuál te resulta más familiar en tiempos pasados?

  • Si te estás sintiendo sin esperanza, ¿qué te está diciendo Dios al respecto?

  • ¿Cómo te han acercado más a Jesús los momentos del pasado en que te has sentido sin esperanza?


Hoy puedes tomar la decisión más importante de tu vida. Haz clic AQUÍ.

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