Por Rick Warren
Ya que han oído sobre Jesús y han conocido la verdad que procede de él, desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño. En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo”. Efesios 4:21-24 (NTV)
Necesitas más poder que la fuerza de voluntad en tu vida. Necesitas el poder de Dios en tu vida.
El fruto del Espíritu son las cualidades que Dios produce en tu vida cuando el Espíritu Santo vive a través de ti. Estos son amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio.
¿Cómo Dios produce el fruto en tu vida? No es por la fuerza de voluntad. Tú no sales y dices, “¡Soy una persona más paciente!” Así no funciona.
El Espíritu Santo lo hace crecer dentro de ti. Puedes intentar decir: 'Soy más paciente. Soy más amoroso', pero eso no produce un cambio verdadero. El fruto solo puede venir desde adentro —Su Espíritu viviendo a través de ti.
¿Cómo el Espíritu Santo trabaja en tu vida? La respuesta es gradualmente: “El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen” 2 Corintios 3:18 (NTV).
Cuando Dios quiere hacer un champiñón, Él toma seis horas. Cuando Dios quiere hacer un roble, Él toma 60 años. La pregunta es: ¿Quieres que tu vida sea como un champiñón o como un roble?
No acumulaste tus heridas, hábitos y complejos de la noche a la mañana. ¡Tomó bastante tiempo convertirte en lo que eres!
Alguien se acercó a mí una vez y me dijo, “Pastor Rick, necesito que me ayude a resolver el problema en mi matrimonio”. Le dije: “¿Cuánto tiempo has estado casado? Quince años. ¿Hace cuánto has tenido este problema? Diez años. ¿Y tú quieres una respuesta en cinco segundos? Eso no sucede de esa manera. Debes pelar la cebolla, capa por capa.
El Espíritu Santo trabaja dentro de nosotros para convertirnos gradualmente más y más como Él. Tu carácter es la suma total de tus hábitos. Tu responsabilidad es desarrollar nuevos hábitos que reflejen esa transformación.
¿Qué nuevos hábitos quieres desarrollar para que el Espíritu Santo pueda continuamente trabajar en tu vida, para hacerte más como Cristo?
Pide a tu grupo pequeño o a tu compañero de rendición de cuentas, que ore por ti como debes trabajar para desarrollar estos nuevos hábitos.
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