sábado, 8 de agosto de 2026

Cuando Te Sientas Sin Esperanza, Ora Con Pasión


Por Rick Warren

“En mi gran aflicción clamé al SEÑOR y él me respondió. Desde la tierra de los muertos te llamé, ¡y tú, SEÑOR, me escuchaste!”. Jonás 2:2 (NTV)

Cuando oras, ¿solo le dices a Dios lo que crees que quiere escuchar? Tal vez comiences con un simple, “Hola, Dios. ¿Cómo te va? Espero que hayas tenido un buen día hoy". Luego avanzas con una oración predecible que se parece mucho a la última vez que oraste.

Pero Dios no está buscando una oración mecánica trillada, memorizada. Se aburre con oraciones como esa.

En cambio, Dios quiere que ores con pasión.

Jonás puede enseñarnos mucho sobre cómo orar apasionadamente. Al caer al océano y ser tragado por un gran pez, dijo: “En mi gran aflicción clamé al SEÑOR y él me respondió. Desde la tierra de los muertos te llamé, ¡y tú, SEÑOR, me escuchaste!” Jonás 2:2 (NTV).

Como padre, siempre supe cuando mis hijos decían algo que no querían decir. Dios también lo sabe. No puedo imaginarme a Jonás orando desde el interior del pez: "Ahora me acuesto a dormir".

Jonás no oró de esa manera. En cambio, “clamé al SEÑOR”. Él oró: “¡Ayuda! ¡Necesito ayuda ahora mismo!”

Dios responde a las oraciones frenéticas y emocionales. Quiere que expreses en oración lo que hay en tu corazón. En la Biblia, eso se llama lamentarse. Es sinónimo de quejarse.

¿Sabías que Dios quiere escuchar tus quejas? Él está interesado en cada detalle de tu vida, incluso cuando no eres feliz.

Muchos de los Salmos son lamentos, oraciones de queja a Dios. Incluso hay un libro completo de la Biblia llamado Lamentaciones, y está lleno de quejas de Jeremías.

Dios se preocupa por tu dolor. Quiere escuchar lo que hay en tu corazón. Preferiría escuchar tus quejas que una cortés oración que realmente no quieres decir.

Si te encuentras en una situación desesperada en este momento (si no, lo harás en algún momento), omite la oración de memoria. Comparte tu corazón con Dios.

Dios quiere escucharte.

Reflexiona sobre esto
  • ¿Por qué crees que recurrimos a oraciones predecibles y memorizadas con tanta frecuencia o con tanta facilidad?

  • ¿Cuáles son algunas de las cosas por las que has orado apasionadamente?

  • Dios quiere que ores por lo que está en tu corazón. ¿Cómo pueden cambiar tus oraciones cuando te concentras en esta verdad?


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LA FATIGA CENTRAL: CUANDO EL CEREBRO COMIENZA A MODIFICAR EL RENDIMIENTO ANTES QUE LOS MÚSCULOS


LA FATIGA CENTRAL: CUANDO EL CEREBRO COMIENZA A MODIFICAR EL RENDIMIENTO ANTES QUE LOS MÚSCULOS
Durante muchos años se asumió que un corredor disminuía la velocidad únicamente porque los músculos dejaban de producir suficiente fuerza. Hoy sabemos que el proceso es considerablemente más complejo. Una parte importante de la fatiga se origina dentro del sistema nervioso central, incluso antes de que los músculos alcancen un verdadero límite fisiológico.
El cerebro recibe información constantemente desde prácticamente todos los sistemas del organismo. La temperatura corporal, la concentración de glucosa, el equilibrio ácido-base, la disponibilidad de oxígeno, la presión arterial, el estado de hidratación, la actividad muscular y cientos de variables adicionales son procesadas de manera simultánea. A partir de esa enorme cantidad de información, el sistema nervioso regula el nivel de activación muscular que considera compatible con mantener la integridad del organismo.
Este mecanismo explica por qué, en muchas ocasiones, un corredor siente que ya no puede aumentar el ritmo aunque objetivamente todavía conserve reservas fisiológicas. No necesariamente significa que los músculos hayan alcanzado su capacidad máxima de producción de fuerza. En muchos casos, el cerebro disminuye deliberadamente el reclutamiento de unidades motoras como una estrategia preventiva para evitar un deterioro fisiológico que pudiera comprometer la homeostasis.
Diversos estudios utilizando estimulación eléctrica supramáxima han demostrado que, después de ejercicios prolongados, los músculos todavía conservan cierta capacidad contráctil adicional que no está siendo utilizada voluntariamente. Esto indica que una parte del límite observado durante el ejercicio no reside exclusivamente en el músculo, sino en la cantidad de activación que el sistema nervioso decide permitir en ese momento.
La percepción del esfuerzo también forma parte de este proceso. Lejos de representar únicamente una sensación subjetiva, constituye una integración extremadamente sofisticada de señales fisiológicas. Conforme aumenta la duración del ejercicio, el cerebro incrementa progresivamente esa percepción para modular el ritmo de carrera. Desde un punto de vista evolutivo, este mecanismo permite distribuir el esfuerzo antes de que aparezcan alteraciones fisiológicas potencialmente peligrosas.
El entrenamiento modifica profundamente esta regulación. Los corredores experimentados desarrollan una mayor tolerancia al esfuerzo prolongado, mejoran la eficiencia neuromuscular, optimizan el reclutamiento de fibras musculares y aprenden a interpretar de forma más precisa las señales internas del organismo. Como consecuencia, pueden mantener intensidades elevadas durante más tiempo antes de que aparezca una percepción limitante del esfuerzo.
Comprender la fatiga central ayuda a explicar por qué el rendimiento depende de mucho más que músculos fuertes o un elevado VO₂ máx. La carrera de resistencia representa una interacción permanente entre fisiología, biomecánica y neurociencia, donde el cerebro participa activamente regulando cuánto del potencial físico disponible puede utilizar el corredor en cada instante de la competencia

viernes, 7 de agosto de 2026

Ese tipo de comentarios no son argumentos, son síntomas de una grave enfermedad social



En las últimas semanas he reducido la frecuencia de mis publicaciones sobre ateísmo. Sin embargo, hay noticias que no se pueden dejar pasar sin una palabra. Hoy me enteré del fallecimiento, a los 40 años, de Jonathan Asdrúbal Valenzuela Andrade, destacado ateo y librepensador ecuatoriano, administrador durante años de la página AteoDigital. Jonathan dedicó incontables horas a defender, con argumentos sólidos y valentía, el derecho fundamental a pensar libremente y a no tener creencias religiosas. En un mundo donde la disidencia suele castigarse con marginación, descalificaciones y amenazas de condena eterna, él alzó la voz para recordar que la dignidad humana no depende de un credo.
Subí una publicación reciente en su homenaje y, como era de esperar —y precisamente como muestra del fanatismo que Jonathan combatía con ideas—, no tardaron en aparecer los comentarios detestables. Los mismos discursos de odio de siempre: descalificaciones, burlas sobre su muerte, condenas al infierno y esa obscena satisfacción disfrazada de "misericordia" que solo revela la podredumbre moral de quien la profesa. No les bastó el dolor de una familia; necesitaban dejar claro que su dios castiga, que su doctrina no tolera la disidencia ni siquiera en el umbral de la muerte. Así actúa el fanatismo religioso: convierte el duelo ajeno en un campo de batalla para reafirmar su supuesta superioridad moral.
Ese tipo de comentarios no son argumentos, son síntomas de una grave enfermedad social que, como cáncer metastásico, corroe los cimientos éticos del alma humana. Hablan de una profunda inseguridad en sus propias creencias, porque quien está verdaderamente convencido de su fe no necesita pisotear la memoria de un difunto para sentirse seguro. Hablan de una alarmante carencia de empatía, esa que nos hace humanos más allá de cualquier altar. Y hablan, sobre todo, del fracaso de una educación dogmática que prioriza la obediencia sobre la compasión.
De un tiempo a acá me hice una promesa: dejar de enzarzarme en discusiones estériles con quienes solo buscan imponer, no entender. Antes perdía horas tratando de razonar con muros de intolerancia. Ya no. He comprendido que mi energía y mi paz mental valen mucho más que regalarles un escenario. Así que, a partir de ahora, los discursos de odio disfrazados de piedad no tendrán cabida aquí. Simplemente sus discursantes serán censurados en este espacio con un solo clic. Sin debate, sin eco, sin audiencia, sin circo. Porque una cosa es disentir con respeto —eso siempre será bienvenido— y otra muy distinta es escupir veneno sobre la tumba de alguien que solo defendió la libertad de conciencia. Resumiendo en lenguaje coloquial: quien solo venga aquí a joder, ya puede darse automáticamente por bloqueado en cuanto yo lea su comentario.
Hoy honro la memoria de Jonathan recordando su legado: pensar con valentía, hablar con honestidad y no arrodillarse ante quienes pretenden secuestrar la bondad en nombre de un dios. Mi más sentido pésame a sus seres queridos y a toda la comunidad librepensadora que hoy pierde a uno de los suyos. Su luz no se apaga mientras haya quienes sigamos defendiendo el derecho a no creer.
Prof. Ángel Miguel Lago Torres.

Debe desaparecer......

La religión como tal, yo considero que debe desaparecer en el futuro, porque yo considero que atrasa a la humanidad, lo hace vivir en dogmas arcaicos, primitivos, inculcados intrínsecamente como divinos.

​O sea, yo considero que en la mayoría, en su momento, hemos sido víctimas de un adoctrinamiento religioso, porque crecimos culturalmente en Latinoamérica, cerca del judeocristianismo. Entonces, nos han inculcado ideas absurdas, ideas humanas, ideas de Agustín de Hipona, ideas de Ireneo de Lyon, ideas de Ignacio de Antioquía, ideas de Tertuliano, etcétera, de cualquier padre de la Iglesia de la era patrística, que no son revelaciones divinas, y ese es el problema.

​Por ejemplo, Agustín de Hipona inculcó que la serpiente era Satanás, y que el tormento era eterno, y que el pecado original de Adán y Eva se transmitía a toda la humanidad por descendencia, cuando Adán y Eva no existieron. ¿Cómo vas a heredar un pecado de personajes que no existieron? Eso es totalmente ridículo y patético.
​Por todo esto es que digo que debe desaparecer a futuro este tipo de adoctrinamiento ancestral e infantil, porque desde la infancia comienza ese adoctrinamiento que te inculca ideas religiosas que se basan más en literatura y mitología que no son hechos históricos realmente.
-- Osmin Zaldaña
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CAFÉ: LA VERDAD QUE POCOS TE CUENTAN



El café es una de las principales fuentes de antioxidantes en muchas dietas y diversos estudios lo han relacionado con beneficios potenciales como:

✅ Mejorar el estado de alerta y la concentración.

✅ Favorecer el rendimiento físico antes del ejercicio.

✅ Aportar antioxidantes que ayudan a proteger las células.

✅ Asociarse con un menor riesgo de algunas enfermedades metabólicas y hepáticas cuando se consume sin exceso.

Pero aquí viene lo que pocos cuentan...

⚠️ El problema muchas veces no es el café, sino lo que le agregamos.

Jarabes, crema, azúcar refinada y bebidas saborizadas pueden convertir una taza de café en una bebida con cientos de calorías.

Además, tomar café muy tarde en el día puede afectar la calidad del sueño, incluso si crees que duermes bien

💡 Para aprovechar mejor sus beneficios:

✔️ Prefiere café filtrado o preparado de forma natural.

El café pue💡 La diferencia está en la cantidad, el momento y lo que le agregas.

☕ Café: la verdad que pocos te cuentan

Durante años se ha debatido si el café es bueno o malo. La realidad es que, para la mayoría de las personas sanas, el café puede formar parte de una alimentación saludable cuando se consume con moderación.

✔️ Evita el exceso de azúcar.

✔️ Si eres sensible a la cafeína, no lo consumas en las horas previas a dormir.

✔️ Acompáñalo con una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable.

Recuerda que cada persona responde de forma diferente a la cafeína. Si tienes hipertensión no controlada, ansiedad, arritmias o estás embarazada, consulta con un profesional de la salud sobre la cantidad adecuada para ti.

Porque al final, no es el café el problema... sino la forma en que lo consumes.

👇 Ahora queremos saber tu opinión.

☕ ¿Cómo tomas tu café todos los días?

🖤 Negro, sin azúcar.

🥛 Con leche.

🍬 Con azúcar.

🍯 Endulzado naturalmente.

❌ No tomo café.

💬 ¿Crees que el café mejora tu energía o te produce nerviosismo?

Comparte tu experiencia en los comentarios. Seguro ayudará a otras personas que tienen la misma duda.

Miedo a la hipoglucemia

Entre las personas que padecemos diabetes y que estamos en tratamiento con insulina o determinados antidiabéticos orales, la hipoglucemia es una realidad. Todos vamos a experimentar en un momento u otro algún episodio de hipoglucemia cuyos síntomas característicos son sudoración excesiva, temblores, palpitaciones, nerviosismo, debilidad, hormigueos, atontamiento, visión borrosa… La hipoglucemia constituye en sí misma una experiencia aversiva por lo que el miedo a experimentarla provoca alteraciones en el autocuidado e impide un control metabólico adecuado de la persona con diabetes.

Para algunas personas el miedo a tener una hipoglucemia es tan elevado que afecta a varias parcelas de su vida (disminución rendimiento laboral o escolar, problemas familiares y/o de pareja, dificultad para relacionarse con los demás…) provocándoles una situación de gran angustia.


Cuando sentimos miedo nos resulta difícil pensar con claridad y tomar decisiones, se debilitan nuestros recursos y en la mayoría de las ocasiones nos lleva a escoger una solución equivocada. El miedo hace que desarrollemos un patrón de evitación de aquellas situaciones que puedan llevar a una hipoglucemia.

Veamos un ejemplo:

Una de las situaciones más frecuentes reconocida por muchas personas con diabetes es el mantenimiento de niveles de glucosa en sangre en valores hiperglucémicos, ya sea mediante la ingesta en exceso de carbohidratos en la dieta, no inyectarse la dosis adecuada de insulina o inyectarse menos unidades de las recomendadas por el profesional sanitario, no realizando la glucemia capilar… Así se evita la desagradable situación de hipoglucemia (“en vez de las 30 unidades mejor me pongo 26, así no me baja el azúcar”, “tengo 120…un poco más de patata para mí en la comida!”) y lo que a priori puede parecer una solución se convierte en una mala estrategia.

Nuestro cuerpo, al mantener una glucosa en sangre alta durante un tiempo prolongado comienza a deteriorarse por afectaciones en ojos, riñón, pies…además, nuestra percepción sobre la sintomatología de hipoglucemia se ve alterada y confundimos una “bajada” con valores glucémicos adecuados (es decir, “notamos que estamos “bajos” cuando nuestra glucemia es normal)… ¡Intentemos no ponernos más barreras que desestabilicen nuestro plan de tratamiento!

Para hacer frente al miedo ante la aparición de una hipoglucemia debemos buscar estrategias que nos aporten seguridad. El primer paso es reconocerlo. Existe evidencia de que los pacientes con diabetes confunden su sintomatología con la ansiedad (por ello aparecen las conductas de evitación). Cambia esos pensamientos negativos por otros más positivos. Conocer qué es, sus síntomas y cómo podemos solucionarlo es fundamental para adquirir y/o mantener la confianza en nosotros mismos. Darnos un margen para aprender a conocer las reacciones de nuestro cuerpo, adoptar las medidas de seguridad necesarias es clave para mejorar la calidad de vida de los que vivimos día a día con diabetes.

 

Cuando Te Sientas Sin Esperanza, Comienza con Oración


Por Rick Warren / “Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez”. Jonás 2:1 (RVR1960)

¿Te has sentido alguna vez tragado por la vida? Quizás estuviste rodeado por depresión, conflicto, preocupaciones o culpa —y te sentiste sin esperanza.

Yo espero que no te estés sintiendo de esa manera ahora mismo, pero en algún punto lo harás. Quizás pierdas a alguien amado, tu trabajo o tu salud.

Cuando te enfrentas a una situación desalentadora, piensa en lo que hizo Jonás.

Luego que Jonás huyó de la misión de Dios para su vida, Dios preparó un gran pez para que se lo tragara. Mientras permanecía en el vientre del gran pez, Jonás alzó su mirada a Dios.

De hecho, todo el capítulo dos es Jonás orando mientras se hunde en el océano y es tragado por un gran pez. Esto nos enseña que cuando nos sentimos abrumados, necesitamos alzar nuestra mirada a Dios en oración.  

Desde el primer versículo del capítulo, puedes ver a Jonás volviéndose a Dios: Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez” Jonás 2:1 (RVR1960).

Algunos problemas en la vida nunca se irán a menos que aprendamos a mirar a Dios en oración.

En Marcos 9, algunos de los seguidores de Jesús habían estado tratando de expulsar un demonio de una persona, pero no pudieron. Ellos preguntaron a Jesús por qué.

Jesús respondió: “Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno” Marcos 9:29 (RVR1960).

Algunos problemas están tan profundamente arraigados que sólo la oración persistente los resolverá. Tampoco se trata de una oración de una sola vez. Si te importa algo lo suficiente como para orar por eso una sola vez, en realidad no te importa. Si en realidad quieres ver que algo suceda en tu vida, vas a orar por eso una y otra vez.

¡Dios quiere ver si lo deseas desesperadamente lo suficiente como para mantenerte orando por eso! Él está más interesado en fortalecer tu fe que en responder cada pequeña oración.

Si te sientes sin esperanza hoy, alza tu mirada a Dios y sigue orando. ¡Nunca te des por vencido!

Reflexiona sobre esto
  • ¿Por qué muchas veces tratamos la oración como nuestro último recurso cuando nos sentimos sin esperanza?

  • ¿Qué es lo que has estado orando en tu vida con más persistencia?

  • ¿Hay alguna área de tu vida en donde te sientes sin esperanza y en necesidad de oración? ¿A quién le puedes pedir que ore contigo persistentemente sobre este problema?


Hoy puedes tomar la decisión más importante de tu vida. Haz clic AQUÍ.

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Cuando Te Sientas Sin Esperanza, Ora Con Pasión

Por Rick Warren “En mi gran aflicción clamé al SEÑOR y él me respondió. Desde la tierra de los muertos te llamé, ¡y tú, SEÑOR, me escuchaste...