Para lograr un suelo pélvico saludable no solo se requiere fuerza, sino también flexibilidad y equilibrio neuromuscular. Si los músculos de la pelvis están demasiado tensos (hipertonía), la circulación sanguínea se reduce; por ello, es tan importante estirar y relajar la zona como fortalecerla.
Ejercicios de fortalecimiento complementario
Estos movimientos activan la musculatura estabilizadora del núcleo (core), los glúteos y los aductores, apoyando el trabajo del suelo pélvico.
Puente de glúteos (Glute Bridge): Acostado boca arriba con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo, eleve la cadera hasta formar una línea recta desde los hombros hasta las rodillas. Apriete los glúteos y el suelo pélvico en la cima durante 3 segundos y baje lentamente. Realice 3 series de 10 a 12 repeticiones.
Sentadillas profundas asistidas: Apoyándose de una silla o marco de puerta para mantener el equilibrio, baje la cadera por debajo del nivel de las rodillas con los talones pegados al suelo. Esta posición abre el cuenco pélvico y ayuda a que los músculos pélvicos trabajen en todo su rango de movimiento.
Elevación de pierna lateral o abducción de cadera: Acostado de lado, eleve la pierna superior con control. Fortalecer los abductores y el glúteo medio estabiliza la pelvis y evita sobrecargar la musculatura profunda.
Estiramientos para liberar tensión y mejorar el flujo sanguíneo
Los siguientes estiramientos ayudan a elongar los músculos pélvicos, liberando compresión sobre los vasos sanguíneos y nervios de la zona perineal.
Postura del bebé feliz (Happy Baby): Acostado boca arriba, lleve las rodillas hacia el pecho, abra las piernas y tómese la planta de los pies o los tobillos. Deje que la gravedad abra la cadera y respire profundamente durante 45 a 60 segundos.
Estiramiento de la mariposa (Badhakonasana): Sentado en el suelo, junte las plantas de los pies y deje caer las rodillas hacia los lados. Mantenga la espalda erguida y déjese llevar ligeramente hacia adelante sin forzar. Sostenga 30 a 60 segundos.
Postura del niño (Child’s Pose): Arrodíllese, lleve el torso hacia adelante apoyando la frente en el suelo y extienda los brazos hacia el frente. Mantenga los glúteos cerca de los talones y respire de forma abdominal profunda para expandir la zona lumbar y pélvica.
La clave: Respiración diafragmática
El diafragma y el suelo pélvico se mueven en sincronía. Al inhalar profundamente por la nariz, el aire infla el abdomen y el suelo pélvico desciende y se relaja. Al exhalar, el suelo pélvico asciende de manera natural. Practicar 5 minutos de respiración abdominal al día es el método más efectivo para relajar la musculatura pélvica hiperactiva.