EL SISTEMA ENDOCANABINOIDE DEL CORREDOR: DOLOR, ESFUERZO Y BIENESTAR DESPUÉS DE CORRER
El sistema endocannabinoide es una red de señalización presente en prácticamente todo el organismo y tiene una función mucho más amplia de lo que su nombre podría sugerir. Está formado principalmente por receptores, moléculas producidas por el propio cuerpo llamadas endocannabinoides y enzimas encargadas de sintetizarlas y degradarlas. Participa en la regulación del dolor, el estado de ánimo, el apetito, el sueño, la respuesta al estrés, la inflamación y diferentes procesos relacionados con el sistema nervioso. En el corredor resulta especialmente interesante porque el ejercicio puede modificar temporalmente la actividad de este sistema.
Durante una carrera prolongada, el organismo está sometido a múltiples estímulos simultáneos: aumento de la temperatura corporal, demanda energética elevada, estrés mecánico, activación del sistema nervioso y acumulación de señales relacionadas con la fatiga. El sistema endocannabinoide participa en la respuesta frente a varios de estos estímulos. Entre los endocannabinoides más estudiados se encuentran la anandamida y el 2-araquidonoilglicerol, conocidos como AEA y 2-AG. Estas moléculas actúan sobre receptores distribuidos en el cerebro, sistema nervioso periférico, músculos, tejidos inmunitarios y otros órganos.
Uno de los aspectos más interesantes es su relación con la percepción del dolor. Durante el ejercicio, los endocannabinoides pueden activar receptores que modulan la transmisión de señales dolorosas y modificar la manera en que el cerebro interpreta determinados estímulos. Esto no significa que el sistema endocannabinoide elimine el dolor producido por una lesión ni que correr sea un analgésico universal. Su función es mucho más compleja: forma parte de los mecanismos que regulan la percepción del dolor y la respuesta del organismo al esfuerzo.
También existe una relación con la sensación de bienestar que algunas personas experimentan después de correr. Durante mucho tiempo se popularizó la idea de que esta sensación, conocida como “runner's high”, era causada principalmente por las endorfinas. Las endorfinas participan en la regulación del dolor, pero actualmente sabemos que los endocannabinoides también pueden contribuir de manera importante a los cambios de ánimo y a determinadas sensaciones asociadas con el ejercicio, especialmente después de esfuerzos prolongados.
La intensidad y duración del ejercicio parecen ser relevantes. Algunas investigaciones han observado aumentos de endocannabinoides después de actividades aeróbicas, particularmente cuando el ejercicio tiene una duración e intensidad suficientes. Sin embargo, la respuesta no es idéntica en todas las personas. El nivel de entrenamiento, el tipo de ejercicio, la duración, la intensidad y las características individuales pueden modificar la respuesta del sistema.
El sistema endocannabinoide también está relacionado con la regulación del estrés. Correr representa una forma de estrés fisiológico controlado: aumentan la frecuencia cardíaca, el consumo de oxígeno, la temperatura corporal y diferentes hormonas relacionadas con el esfuerzo. Una vez terminado el ejercicio, el organismo necesita regresar progresivamente a un estado de equilibrio. Los endocannabinoides participan en esta regulación y pueden ayudar a modular la respuesta del sistema nervioso frente a determinados estímulos. Su relación con la inflamación también resulta relevante. El ejercicio produce señales inflamatorias normales que forman parte de los procesos de adaptación y reparación. El sistema endocannabinoide participa en la regulación de diferentes respuestas inmunológicas e inflamatorias. Esto no significa que elimine la inflamación generada por el entrenamiento, sino que forma parte de los mecanismos que ayudan a mantenerla bajo control.
El entrenamiento regular puede modificar la sensibilidad y funcionamiento de diferentes sistemas de señalización relacionados con los endocannabinoides. Estas adaptaciones son principalmente neurofisiológicas y metabólicas, no biomecánicas en el sentido tradicional. A medida que el organismo se acostumbra al ejercicio, cambia la manera en que responde a determinados estímulos, y el sistema endocannabinoide forma parte de esa adaptación.
También existe una relación interesante con el ejercicio prolongado y la percepción del esfuerzo. Cuando una persona corre durante mucho tiempo, la experiencia del esfuerzo no depende únicamente de lo que sucede en los músculos. El cerebro integra señales procedentes del corazón, pulmones, músculos, temperatura, disponibilidad energética y estado emocional. El sistema endocannabinoide participa en esta compleja comunicación y puede influir en cómo se experimentan algunas de estas sensaciones.
Pero hay que evitar una interpretación excesivamente simplista. No significa que mientras más kilómetros corras, mayor será la liberación de endocannabinoides y mayor será el bienestar. Un entrenamiento excesivo, la falta de recuperación, el déficit energético o el estrés acumulado pueden producir respuestas fisiológicas diferentes. Como ocurre con otros sistemas del organismo, la adaptación depende de encontrar una dosis de ejercicio que pueda ser tolerada y recuperada.
Otro aspecto importante es diferenciar los endocannabinoides producidos naturalmente por el organismo de los cannabinoides presentes en la planta de cannabis. Aunque interactúan con sistemas relacionados, no son equivalentes. La investigación sobre ejercicio y sistema endocannabinoide estudia principalmente las moléculas que produce nuestro propio cuerpo y sus receptores, por lo que no debe interpretarse como evidencia de que consumir cannabis mejore el rendimiento o la recuperación.
El sistema endocannabinoide muestra, además, hasta qué punto correr puede modificar procesos que no podemos observar directamente. Una sesión de carrera no solamente aumenta la frecuencia cardíaca o activa los músculos; también genera cambios en moléculas microscópicas que participan en la comunicación entre diferentes órganos y regiones del sistema nervioso. Por eso, esa sensación de relajación, bienestar o incluso ligera euforia que algunos corredores experimentan después de una carrera prolongada tiene una explicación fisiológica mucho más compleja de lo que parece. No existe una única molécula responsable. Intervienen endorfinas, endocannabinoides, neurotransmisores, cambios en el sistema nervioso autónomo y otros mecanismos que interactúan entre sí.
El sistema endocannabinoide es, en definitiva, uno de los mecanismos que ayudan al corredor a responder al esfuerzo y recuperar el equilibrio después de él. Participa en la modulación del dolor, el estrés, el estado de ánimo, la inflamación y diferentes procesos relacionados con el ejercicio prolongado. Y quizá lo más interesante es que demuestra que los efectos de correr llegan mucho más allá de los músculos y el corazón: una carrera también modifica la química con la que el propio organismo regula cómo se siente, cómo percibe el esfuerzo y cómo responde al estrés.