domingo, 20 de septiembre de 2026

La Injusticia nos Muestra que Necesitamos a Jesús


Por Rick Warren

“Dios nos pone a prueba, para que nosotros mismos nos demos cuenta de que no somos diferentes de los animales, ni superiores a ellos”. Eclesiastés 3:18 (TLA)

Probablemente escucharás decir en muchos lugares hoy en día que las personas son básicamente buenas y desinteresadas. Son sus entornos los que inclinan el corazón de las personas hacia el mal.

Desafortunadamente, esa teoría simplemente no cuadra con lo que vemos en la naturaleza humana. Si alguna vez has estado cerca de niños pequeños, entiendes esto. Nacen con una naturaleza egoísta. Frases como "¡Aliméntame! ¡Cuídame! Soy el centro de atención" son más la regla que la excepción.

La injusticia humana en todo el mundo y en nuestras propias comunidades también destruye cualquier concepto erróneo que tengamos de que todos los humanos somos básicamente buenos. Dejados a nuestra propia naturaleza, oprimimos a otras personas, acaparamos la comida, y generalmente pensamos mucho más en nosotros mismos que en los demás. Es como si Dios mirara a la humanidad que Él creó y dijera, "Bien, piensas que eres básicamente bueno. ¿Crees que la naturaleza humana es básicamente desinteresada? Daré un paso atrás y dejaré que la naturaleza humana siga su curso en el mundo. Te mostraré lo que sucede cuando Dios queda fuera de escena". ¿Quieres saber cómo se ve eso? Solo toma un periódico.

Lo que es verdad en los niños y en la sociedad en general también es cierto en nuestras vidas de hoy. Tú y yo somos tratados injustamente todo el tiempo. Pero este es un secreto que quizás no hayas considerado: tú también tratas injustamente a las personas de vez en cuando.

Nuestra tendencia a tratar injustamente a los demás no sorprende a Dios. De hecho, muestra por qué necesitamos a Jesús.

La Biblia dice: "Dios nos pone a prueba, para que nosotros mismos nos demos cuenta de que no somos diferentes de los animales, ni superiores a ellos" Eclesiastés 3:18 (TLA).

La realidad es que, sin Dios en la situación, las personas son muy inhumanas entre sí. Ese es el corazón de toda la injusticia en nuestro mundo, desde los dictadores despóticos hasta la pobreza aplastante y las simples injusticias en nuestros vecindarios.

Un día, Dios juzgará a todas las personas del planeta por las injusticias que cometen contra los demás. Debido a que Dios es justo, debe haber consecuencias por la forma en que tratamos a los demás.

Eso significa que necesitamos misericordia. Todos nosotros hemos sido injustos con otros de vez en cuando. No somos solo víctimas de la injusticia; también somos sus autores.

Esta injusticia nos muestra que necesitamos a Jesús. Dios no habría necesitado enviar a su Hijo a morir en la cruz si las personas en general fueran buenas. Las grandes injusticias en nuestro mundo dejan en claro que los humanos no pueden vivir vidas morales por sí mismos.

La próxima vez que te traten injustamente, que sea un recordatorio: cada persona en este planeta, incluyéndote a ti, necesita a Jesús.

Reflexiona sobre esto
  • ¿Cómo lidias con el trato injusto?

  • ¿Qué piensas de esta declaración: «La próxima vez que seas injusto con alguien, recuerda cuánto necesitas a Jesús»?

  • De qué manera este devocional te ayuda a responder la pregunta: "¿Por qué permite Dios que le sucedan cosas malas a la gente buena?"


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¿Qué otros ejercicios o estiramientos complementarios existen para fortalecer o relajar el suelo pélvico en hombres?


Para lograr un suelo pélvico saludable no solo se requiere fuerza, sino también flexibilidad y equilibrio neuromuscular. Si los músculos de la pelvis están demasiado tensos (hipertonía), la circulación sanguínea se reduce; por ello, es tan importante estirar y relajar la zona como fortalecerla.

Ejercicios de fortalecimiento complementario

Estos movimientos activan la musculatura estabilizadora del núcleo (core), los glúteos y los aductores, apoyando el trabajo del suelo pélvico.

  • Puente de glúteos (Glute Bridge): Acostado boca arriba con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo, eleve la cadera hasta formar una línea recta desde los hombros hasta las rodillas. Apriete los glúteos y el suelo pélvico en la cima durante 3 segundos y baje lentamente. Realice 3 series de 10 a 12 repeticiones.

  • Sentadillas profundas asistidas: Apoyándose de una silla o marco de puerta para mantener el equilibrio, baje la cadera por debajo del nivel de las rodillas con los talones pegados al suelo. Esta posición abre el cuenco pélvico y ayuda a que los músculos pélvicos trabajen en todo su rango de movimiento.

  • Elevación de pierna lateral o abducción de cadera: Acostado de lado, eleve la pierna superior con control. Fortalecer los abductores y el glúteo medio estabiliza la pelvis y evita sobrecargar la musculatura profunda.

Estiramientos para liberar tensión y mejorar el flujo sanguíneo

Los siguientes estiramientos ayudan a elongar los músculos pélvicos, liberando compresión sobre los vasos sanguíneos y nervios de la zona perineal.

  • Postura del bebé feliz (Happy Baby): Acostado boca arriba, lleve las rodillas hacia el pecho, abra las piernas y tómese la planta de los pies o los tobillos. Deje que la gravedad abra la cadera y respire profundamente durante 45 a 60 segundos.

  • Estiramiento de la mariposa (Badhakonasana): Sentado en el suelo, junte las plantas de los pies y deje caer las rodillas hacia los lados. Mantenga la espalda erguida y déjese llevar ligeramente hacia adelante sin forzar. Sostenga 30 a 60 segundos.

  • Postura del niño (Child’s Pose): Arrodíllese, lleve el torso hacia adelante apoyando la frente en el suelo y extienda los brazos hacia el frente. Mantenga los glúteos cerca de los talones y respire de forma abdominal profunda para expandir la zona lumbar y pélvica.

La clave: Respiración diafragmática

El diafragma y el suelo pélvico se mueven en sincronía. Al inhalar profundamente por la nariz, el aire infla el abdomen y el suelo pélvico desciende y se relaja. Al exhalar, el suelo pélvico asciende de manera natural. Practicar 5 minutos de respiración abdominal al día es el método más efectivo para relajar la musculatura pélvica hiperactiva.

sábado, 19 de septiembre de 2026

Dios Dice que Respondas a la Injusticia con Amor


Por Rick Warren

“Ustedes han oído que se dijo: ‘Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo’. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen”. Mateo 5:43-44 (NVI)

La injusticia es parte de la condición humana. No puedes vivir en esta tierra por mucho tiempo sin sentir que alguien te ha tratado injustamente. Tal vez es un padre que te hizo pasar una infancia miserable. Quizás es un empleador que te trata de manera diferente que a tus compañeros de trabajo. Tal vez sientes que el proceso legal te trató injustamente.

Puedes elegir responder a las personas que te lastiman haciéndoles daño. Esa es la elección más fácil de hacer; no hay duda al respecto.

Pero Dios nos da otra opción en su Palabra: "Ustedes han oído que se dijo: ‘Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo’. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen" Mateo 5:43-44 (NVI).

Cuando las personas te hacen daño, esperan que tomes represalias. Esperan que busques venganza. Pero Dios quiere que hagas exactamente lo contrario. Él quiere que respondas con amor.

Responde al maltrato con amor y evita que la otra persona te controle. Booker T. Washington dijo una vez: "Nunca permitiré que otro hombre controle mi vida permitiendo que me haga odiarlo". No puedes controlar cuándo otra persona te trata injustamente. Puedes controlar si te amargas en el proceso. Puedes controlar tu respuesta a la injusticia.

Solo porque respondas amorosamente a un delincuente no significa que sigas permitiendo la injusticia. Por el contrario, debemos buscar amorosamente la justicia. Debemos trabajar por la justicia en el mundo sin tomar represalias. La Biblia nos ordena " ‘Sean imparciales y justos. ¡Hagan lo que es correcto!" Jeremías 22:3 (NTV).

Martin Luther King Jr. fue un gran ejemplo de esto. Luchó contra la injusticia sin violencia. Él venció al mal a través del poder del amor. Siguió el ejemplo de Jesús, quien eligió perdonar a sus perseguidores incluso cuando lo estaban matando.

Ese es nuestro llamado como seguidores de Jesús. La inequidad y la injusticia pueden ser parte de la condición humana, pero no debemos llenarnos de ellas. En cambio, Dios nos llama a responder con amor.

Reflexiona sobre esto
  • ¿Con qué injusticia personal estás luchando para responder con amor? ¿Por qué?

  • ¿Cómo permitimos que otros nos controlen cuando los odiamos o albergamos amargura hacia ellos?

  • ¿Cuáles son algunas de las formas creativas en que tu familia o grupo pequeño puede responder a las injusticias en tu comunidad con el amor de Jesús? 


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¿Cómo se realizan paso a paso los ejercicios de Kegel para hombres y con qué frecuencia deben hacerse?



Los ejercicios de Kegel fortalecen el músculo isquiocavernoso y el bulbocavernoso, responsables de sostener el flujo sanguíneo pélvico, mantener la rigidez y apoyar el control urinario.

1.Identificar el músculo correcto:Hacerlo solo como prueba inicial.

La próxima vez que esté orinando, intente detener o frenar el flujo de orina a mitad del trayecto sin apretar los glúteos, los muslos ni el abdomen. El músculo que siente que se contrae hacia adentro y hacia arriba es el suelo pélvico.

2.Adoptar la postura adecuada:Ideal para principiantes.

Acuéstese boca arriba con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo. Esta posición elimina la fuerza de gravedad y facilita sentir la acumulación de tensión en la zona perineal. Cuando domine la técnica, podrá realizarlos sentado o de pie.

3.Ejecutar la contracción de precisión:

Exhale suavemente y apriete los músculos del suelo pélvico elevándolos hacia el interior. Mantenga la tensión durante 3 a 5 segundos. Evite contener la respiración o apretar el abdomen, las piernas o las nalgas.

4.Relajar completamente:

Suelte la tensión despacio y descanse durante 3 a 5 segundos. La fase de relajación es tan importante como la de contracción para evitar la fatiga muscular o espasmos en la pelvis.

5.Completar la serie:

Repita el ciclo de contracción y descanso hasta completar 10 repeticiones seguidas. Esto constituye una serie completa.

Frecuencia recomendada y progresión

  • Rutina diaria: Realizar 3 series al día (por ejemplo, una en la mañana, otra a mediodía y otra en la noche). Total: 30 repeticiones diarias.

  • Progresión de tiempo: A medida que gane fuerza (tras 2 o 3 semanas), aumente gradualmente el tiempo de contracción hasta alcanzar 8 a 10 segundos mantenidos por repetición, seguidos del mismo tiempo de descanso.

  • Tiempo para ver resultados: Los beneficios vasculares y de control neuromuscular suelen percibirse de manera continua tras 4 a 8 semanas de práctica constante.

Precaución: Nunca realice los ejercicios de Kegel de forma habitual mientras orina, ya que esto puede alterar el reflejo natural de vaciado de la vejiga o aumentar el riesgo de infecciones urinarias.

La Injusticia nos Muestra que Necesitamos a Jesús

Por Rick Warren “Dios nos pone a prueba, para que nosotros mismos nos demos cuenta de que no somos diferentes de los animales, ni superiores...