miércoles, 25 de febrero de 2026

Recordar que todo pasa

Los sufíes tenían una práctica tan simple como profunda: recordar constantemente que todo pasa. No como consuelo vacío, sino como verdad absoluta. "Esto también pasará" no era una frase para minimizar el dolor; era una llave para no quedarse atrapado en él. Cuando estás en medio de una alegría inmensa, la repites para no aferrarte y sufrir cuando se vaya. Cuando estás en el fondo del pozo, la repites para recordar que el fondo no es permanente.

Esa frase corta desarma la ilusión de permanencia que causa la mayor parte del sufrimiento humano. Creemos que el dolor actual va a durar para siempre, que la felicidad que perdimos nunca volverá, que el estado en que estamos define quiénes somos. Los sufíes decían: nada de eso es fijo. Todo fluye. El amor se transforma, el éxito se desvanece, el fracaso se convierte en lección, la tristeza se disipa. Resistirse a ese flujo es lo que duele; aceptarlo es lo que libera.

En la práctica diaria, esta conciencia se convierte en un ancla. Cuando sientes rabia intensa por una traición, recuerdas: esto también pasará. No niegas la rabia; la dejas existir sin que se convierta en tu identidad eterna. Cuando estás enamorado hasta los huesos, recuerdas: esto también pasará. Disfrutas profundamente sin posesión ni miedo al final. El resultado es una presencia más plena: vives el momento sin contaminarlo con proyecciones de futuro o remordimientos del pasado.

Este secreto místico no requiere fe religiosa ni retiros largos. Solo repetición honesta. Puedes decirlo en silencio cuando el corazón late fuerte por ansiedad o euforia. Puedes escribirlo en un lugar visible. Con tiempo, la frase deja de ser palabras y se vuelve una sensación corporal: una ligereza interna que sabe que nada es definitivo.

Los sufíes lo vivían en medio de guerras, pérdidas y éxtasis. Nosotros podemos vivirlo en medio de deudas, rupturas, éxitos y fracasos cotidianos. Todo pasa. Y cuando lo recuerdas de verdad, dejas de pelear contra el río y empiezas a fluir con él. Esa es la paz que buscaban: no la ausencia de olas, sino la certeza de que ninguna ola dura para siempre.

— Laberinto Universal

NACE LA SEXALESCENCIA, HOMBRES Y MUJERES NACIDOS EN AÑOS 50 Y 60's, SIN PLANES DE ENVEJECER


NACE LA SEXALESCENCIA, HOMBRES Y MUJERES NACIDOS EN AÑOS 50 Y 60's, SIN PLANES DE ENVEJECER.
Circula por las redes sociales un artículo del Dr. Manuel Posso Zumárraga del que surge un nuevo término, la sexalescencia, para identificar a un grupo de adultos de 60 o más años.
Describe hombres y mujeres que manejan las nuevas tecnologías, modernos, progresistas, con ganas de disfrutar de la vida, aprender, colaborar con la sociedad, viajar, conocer gente nueva, y ser dueños de su destino, renunciando a la ubicación como personas de la tercera edad.
Es una generación que ha echado fuera del idioma la palabra “sexagenario”, porque sencillamente no tiene entre sus planes actuales la posibilidad de envejecer. Se trata de una verdadera novedad demográfica parecida a la aparición, en su momento, de la “adolescencia”, que también fue una franja social nueva que surgió a mediados del Siglo XX.
Este nuevo grupo humano que hoy ronda los sesenta o setenta, ha llevado una vida razonablemente satisfactoria. Son hombres y mujeres independientes que trabajan desde hace mucho tiempo y han logrado cambiar el significado tétrico que tanta literatura le dio durante décadas al concepto del trabajo.
Lejos de las tristes oficinas, muchos de ellos buscaron y encontraron hace mucho la actividad que más le gustaba y se ganan la vida con eso.
Debe ser por esto que se sienten plenos; algunos ni sueñan con jubilarse. Los que ya se han jubilado disfrutan con plenitud de cada uno de sus días sin temores al ocio o a la soledad. Disfrutan el ocio, porque después de años de trabajo, crianza de hijos, carencias, desvelos y sucesos fortuitos bien vale mirar el mar con la mente vacía.
La mujer sexalescente pudo sobrevivir al deseo de poder que le dio el feminismo de los 60 y pudo detenerse a reflexionar qué quería en realidad. Algunas se fueron a vivir solas, otras estudiaron carreras que siempre habían sido masculinas, algunas estudiaron una carrera universitaria junto con la de sus hijos, otras eligieron tener hijos a temprana edad, fueron periodistas, atletas o crearon su propio “yo”.
Este tipo de mujeres nacidas en los 50s.
Pero algunas cosas ya pueden darse por sabidas, por ejemplo que no son personas detenidas en el tiempo; la gente de “sesenta o setenta”, hombres y mujeres, manejan la compu como si lo hubiera hecho toda la vida. Se escriben, y se ven, con los hijos que están lejos y hasta se olvidan del viejo teléfono para contactar a sus amigos. Por lo general están satisfechos de su estado civil y si no lo están, no se preocupan por cambiarlo.
A diferencia de los jóvenes; los sexalescentes conocen y ponderan todos los riesgos. Nadie se pone a llorar cuando pierde: sólo reflexiona, toma nota, cultivan su propio estilo… Ellos no envidian la apariencia de jóvenes astros del deporte, ni ellas sueñan con tener la figura de una vedette. En lugar de eso saben de la importancia de una mirada cómplice, de una frase inteligente o de una sonrisa iluminada por la experiencia. Hoy la gente de 60 o 70, como es su costumbre, está estrenando una edad que todavía NO TIENE NOMBRE, antes los de esa edad eran viejos, hoy están plenos física e intelectualmente, recuerdan la juventud, pero sin nostalgias y ellos lo saben.
La gente de 60 y 70 de hoy celebra el Sol cada mañana y sonríe para sí misma muy a menudo…hacen planes con su propia vida, no con la de los demás.

La Gentileza comienza Escuchando



Por
Rick Warren
La Gentileza comienza Escuchando

“Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo”.  Gálatas 6:2 (NTV)

Si la sensibilidad a las necesidades de los demás comienza con los ojos, entonces la compasión por su dolor comienza con tus oídos. ¡Tienes que aprender a escuchar! Mientras mejor oyente seas, más compasivo serás.

No basta con ver la necesidad de alguien. También debes sentir las emociones de esa persona. Debes simpatizar con el dolor. La Biblia dice en Lucas 10:33b que cuando el buen samaritano vio al hombre golpeado al lado del camino, "cuando vio al hombre, sintió compasión por él" (NTV). En primer lugar, sus ojos se impactaron. Entonces sus oídos y su corazón se estremecieron, y él simpatizó con el hombre en necesidad.

A veces todo lo que se necesita para mostrar gentileza es sólo escuchar. De hecho, dar consejos puede ser contraproducente a la amabilidad. Joe Bayly escribió en su libro sobre el dolor, La vista desde un carro fúnebre, "Yo estaba sentado, desgarrado por el dolor, y alguien vino y me habló acerca de los tratos de Dios de porqué sucedió, de la esperanza más allá de la tumba. Hablaba constantemente. Dijo cosas que sabía eran ciertas. Pero yo estaba impasible, excepto para desear que se fuera. Y finalmente lo hizo. Entonces otro vino y se sentó a mi lado, y no habló en absoluto. No me hizo preguntas importantes. Se sentó a mi lado durante una hora o más, escuchó cuando hablaba, contestó brevemente, oró simplemente y se fue. Me conmoví. Yo estaba consolado. No me gustó verlo irse.

La simpatía incluye los oídos. Escuchar es una forma de gentileza.

La simpatía satisface dos de tus necesidades básicas: la necesidad de ser entendido y la necesidad de que tus sentimientos sean validados. Cuando estás herido, es reconfortante saber que no estás loco, que lo que sientes es normal, y que otras personas lo han sentido antes.

La Biblia dice: "Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo” Gálatas 6:2 (NTV).

¿Cuál es la ley de Cristo? Se llama el Gran Mandamiento: "Ama a Dios con todo tu corazón, y ama a tu prójimo como a ti mismo". ¿Te gusta que la gente simpatice contigo cuando estás sufriendo emocional, física o espiritualmente? Por supuesto. La Biblia dice que hagas lo mismo con los demás.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Qué significa escuchar activamente a alguien?

  • ¿Por qué a veces es difícil escuchar en lugar de hablar con alguien que está sufriendo?

  • ¿Cómo puedes simpatizar con alguien que está pasando por algo que nunca has experimentado?


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¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el mensaje? ROMANOS 10:14 (DHH)

Que es el despertar?

¿qué es el "despertar" que veo que mencionas en muchas oportunidades?

Pregunta de Ralph W.

Respuesta de Prabhuji:

El "Despertar" es un asunto sumamente simple y sencillo que la mente trata de complicar porque, al hacerlo, le permite continuar durmiendo tranquilamente e incluso sentirse inteligente. Se trata del mismo viejo truco del cual ya se percató Sócrates: la mente puede acumular conceptos y llamar a eso "saber", mientras la vida real, la consciencia desnuda, queda sin tocar.

 La vida no es más que una historia, una obra de teatro o una película donde encontramos escenas de la infancia, heridas, triunfos, fracasos, amores, separaciones, temores, decepciones, cuentas, proyectos, arrepentimientos. Por su parte, la mente funciona como relator, narrando "esto significa esto", "yo soy así", "me hicieron", "me falta", "cuando logre…", "cuando pueda". Todo eso forma parte del drama, la tragedia, la película, nuestra historia. Ahí aparece lo que David Hume señalaba: cuando se busca al "yo" como cosa sólida, aparecen percepciones, recuerdos, sensaciones..., pero el "dueño" es más escurridizo de lo que el orgullo quisiera. La película se cuenta sola y luego alguien reclama: "¡ese soy yo!". 

 Despertar no tiene ninguna relación con ningún proceso de restauración de la película o una mejora del personaje. Se trata de un cambio más drástico y radical, un salto cuántico desde la historia de tu vida a la pantalla donde esta es proyectada. Incluso el "deseo despertar" como una idea es solo otra escena de tantas dentro del filme o dentro de la historia. El despertar "dentro de la historia" o "dentro del sueño" no es el auténtico despertar; si dentro del sueño sueñas que despiertas, en realidad no estás despertando; sin duda, aún duermes.

 Aunque un personaje en la película diga que desea abandonarla, nunca aparecerá fuera de la película. Es imposible ver un vaquero saltar con su caballo fuera de la pantalla: todo lo que ocurre en la película aparece únicamente en la pantalla. Por lo tanto, sin importar cuánto esfuerzo invierta el personaje en escapar, dicho intento se convierte en otra secuencia: "el buscador", "el que entiende", "el que se frustra", "el que se esfuerza". Se trata de un movimiento dentro de la película, no fuera de esta; la salida no puede encontrarse dentro de la trama o la historia porque esta es lo que aparece en la pantalla. 

 Despertar consiste en abrir los ojos a la realidad fáctica de que tú, o lo que crees ser, no forma parte de esa historia. La película o la historia aparece en el espacio mucho más vasto de la consciencia infinita. Dicho espacio no consiste en un "alguien" o "algo" separado, sino en la presencia consciente donde todo y todos se muestran.

 En realidad, antes que tu historia comience, durante su desarrollo y después que esta termine, eres la pantalla consciente. La película posee un principio y un fin; cambia de tono y ritmo; a veces es tragedia y otras, comedia. Shakespeare ya intuía el teatro: "todo el mundo es un escenario" ..., y, sin embargo, despertar va un paso más atrás: no solo hay escenario y actores; antes que nada, hay el espacio que permite el escenario. La pantalla no es alterada en absoluto por nada de lo que aparece en ella. La pantalla no se moja con el agua de "Titánic" ni se quema con el fuego de "Incendio en la Torre"; simplemente permite y contiene. Spinoza hablaría aquí de una sola realidad expresándose en infinitas formas; la ola presume, el océano simplemente es. Nunca naciste ni jamás morirás como pantalla; estos fenómenos son parte de la película, porque nacer y morir son eventos del personaje, del cuerpo, del tiempo, del argumento. La pantalla no entra en el tiempo; es el tiempo el que aparece en la pantalla; esta no envejece ni siquiera precisa despertar. 

 El salto cuántico sucede sencillamente recordando lo obvio, observando un pensamiento, una emoción, una sensación, una percepción y preguntándose muy suavemente: ¿Dónde aparece esto?

 No hay necesidad de una respuesta verbal, solo observar atentamente. Porque, observando lo que siempre estuvo aquí, se revela el fondo silencioso, presente y consciente que es la pantalla de la vida. Desde ahí puede continuar la película, pero sin hipnotizar. Es posible reír, llorar, amar, perder, empezar de nuevo... y permanecer libre, porque ahora hay consciencia de que, aunque las historias pasan..., la eterna pantalla consciente permanece.

ἐν αὐτῷ γὰρ ζῶμεν καὶ κινούμεθα καὶ ἐσμέν·

"porque en él vivimos, y nos movemos, y somos."

(Hechos 17:28)

Estás Solo

Estás solo. Esto debería entenderse muy claramente.
En el momento en que una persona se vuelve consciente, se vuelve sola. Cuanto mayor es la conciencia, mayor es la conciencia de que estás solo.

Por lo tanto, no huyas de este hecho a través de la sociedad, amigos, asociaciones, multitudes. ¡No huyas de él! Es un gran fenómeno.

Todo el proceso de evolución ha estado funcionando en este sentido. La conciencia ha llegado al punto en el que sabes que estás solo.

Osho

martes, 24 de febrero de 2026

Porque no te conoces a ti mismo ?


¿PORQUE NO TE CONOCES A TI MISMO?
POR QUÉ no te conoces a ti mismo? Debería ser la cosa más sencilla del mundo y se ha vuelto difícil, lo más difícil. Conocerse se ha vuelto casi imposible. ¿Dónde está el error? Tienes la capacidad de conocerte. Tú estás ahí, la capacidad de conocerte también está ahí. Entonces, ¿qué ha sucedido? ¿Por qué la capacidad de conocer no puede volverse hacia sí misma?
Sólo hay un error, y a menos que lo arregles, seguirás sin saber quién eres. Y el error es que se ha creado dentro de ti una división. Has perdido tu integridad. La sociedad te ha convertido en una casa dividida, dividida en contra de ti mismo.
La estrategia es sencilla; una vez que la hayas entendido, puedes eliminarla. La estrategia consiste en que la sociedad te ha dado unos ideales de cómo deberías ser. Y te los ha inculcado tanto, que siempre estás interesado en el ideal «cómo debería ser», olvidándote de quién eres.
Estás obsesionado con el ideal futuro y te has olvidado de la realidad presente. Tus ojos están mirando al futuro lejano. En consecuencia, no pueden mirar hacia dentro. Continuamente estás pensando qué hacer, cómo hacerlo, cómo llegar a ser esto. Tu lenguaje se ha convertido en un idioma de deber y convenir, mientras que la realidad sólo consiste en ser. La realidad no conoce deberes o conveniencias.
Una rosa es una rosa, no se plantea la cuestión de ser cualquier otra cosa. Y la flor de loto es la flor de loto. La rosa no intenta convertirse en una flor de loto, y la flor de loto nunca intenta convertirse en una rosa. Por tanto, no están neuróticas. No necesitan psiquiatras ni psicoanálisis. La rosa está sana porque simplemente vive su realidad. Y esto le sucede al resto de la existencia excepto al hombre. Sólo el hombre tiene ideales y deberes. «Debería ser esto y lo otro»; entonces te divides contra tu propio ser. Deber y ser son enemigos.
Y no puedes ser algo diferente de lo que eres. Deja que esto cale profundamente en tu corazón: sólo puedes ser lo que eres, nada más. Cuando te ha penetrado esta verdad, «sólo puedo ser yo mismo», desaparecen todos los ideales. Automáticamente se descartan Y cuando no hay ningún ideal, te encuentras con la realidad. Entonces tus ojos están aquí y ahora, estás presente en lo que eres.
Desaparece la división, la separación. Eres uno.
Este es el primer paso: sé uno contigo mismo. Este primer paso se ha vuelto difícil debido a todo el condicionamiento, a toda la educación, a todos los esfuerzos por civilizarte. Si has dado el primer paso simplemente al aceptarte y amarte tal y como eres, momento a momento... Por ejemplo, estás triste. En este momento estás triste. Todo tu condicionamiento te está diciendo: «No deberías estar triste. Está mal. No deberías estar triste. Tienes que estar contento.» Aquí surge la división, el problema. Estás triste: esta es la verdad en este momento. Y tu condicionamiento, tu mente dice: «No deberías estar así, tienes que estar contento. ¡Sonríe! ¿Qué van a pensar de ti?» Si estás tan triste, tu mujer te puede abandonar; si estás tan triste, quizá tus amigos te abandonen; si sigues estando tan triste, tu negocio se hundirá. Tienes que reírte, tienes que sonreír, tienes que fingir al menos que eres feliz. Si eres médico, tus pacientes no se sentirán bien si te ven tan triste. Quieren un médico feliz, alegre, saludable, y tú tienes un aspecto tan triste. Sonríe..., aunque tu sonrisa no sea verdadera, pon una sonrisa falsa, pero sonríe. Al menos fulge, disimula.
El problema es que finges, disimulas. Logras sonreír, pero entonces te divides en dos. Has reprimido la verdad, te has vuelto falso. La sociedad respeta a los farsantes. El farsante se convierte en un santo, se convierte en un gran líder. Y todo el mundo le empieza a seguir. El farsante es tu ideal.
Por eso eres incapaz de conocerte. ¿Cómo te vas a conocer si no te aceptas? Siempre estás reprimiendo tu ser. ¿Qué hay que hacer entonces? Cuando estés triste acepta la tristeza: eso eres tú. No digas: «Estoy triste.» No digas que la tristeza está separada de ti. Simplemente di: «Soy la tristeza, en este momento soy la tristeza.» Vive tu tristeza con total autenticidad. Te sorprenderás de cómo se abre en tu ser una puerta milagrosa. Si puedes vivir tu tristeza sin la idea de ser feliz, entonces serás feliz automáticamente, porque desaparecerá la división. Ha dejado de haber divisiones. «Soy la tristeza», y entonces deja de surgir la cuestión de tener el ideal de querer ser otra cosa. De modo que no hay ningún esfuerzo, ningún conflicto. «Simplemente soy esto», y se produce una relajación. Y en esa relajación hay gracia, en esa relajación hay alegría.
El dolor psicológico existe porque estás dividido. El dolor significa separación y la felicidad significa no separación. Te parecerá paradójico: ¿cómo te vas a alegrar si estás triste y aceptas tu tristeza? Te puede parecer paradójico, pero es así. Inténtalo. No te estoy diciendo «intenta ser feliz», no te estoy diciendo «acepta tu tristeza para que puedas ser feliz», no estoy diciendo eso. Si esa es tu motivación no te sucederá nada; sigues haciendo un esfuerzo. Estarás mirando de reojo: «Ha pasado mucho tiempo desde que acepté incluso la tristeza. Estoy diciendo “soy la tristeza”; sin embargo, todavía no hay alegría.» De esa forma no llegará.
La alegría no es una meta, es un derivado. Es la consecuencia natural de la unidad, de la unión. Únete con la soledad sin ningún motivo, sin un propósito determinado. No se trata de tener un motivo. En este momento estás así, en este momento ésta es tu verdad. En el siguiente instante tal vez estés enfadado: acéptalo también. En el siguiente instante podrías sentirte de otra manera: acéptalo también.
Vive momento a momento, con una gran aceptación, sin crear divisiones, y estarás en el camino del autoconocimiento. Renuncia a la división: la división es el problema. Te enfrentas a ti mismo. Renuncia a esos ideales que te producen este antagonismo. Eres como eres, acéptalo con alegría, con gratitud. Y de repente sentirás armonía. Tus dos personalidades, la personalidad ideal y la real, dejarán de estar ahí luchando. Se encontrarán y se fundirán en una. En realidad, no es la tristeza la que te causa dolor. Lo que te causa dolor es la interpretación de que la tristeza está mal, y esto se convierte en un problema psicológico. La rabia no es dolorosa, la idea de que la rabia está mal es lo que crea una ansiedad psicológica. Es la interpretación, no el hecho. El hecho siempre es liberador.
Jesús dijo: «La verdad libera.» Esto es de inmensa importancia. Sí, la verdad libera, pero no tus ideas sobre la verdad. Sé la verdad y ésta te liberará. Sé la verdad, y encontrarás la liberación. No tienes que atraerla, no tienes que estar esperándola: sucede instantáneamente. ¿Cómo ser la verdad? Ya eres la verdad. Simplemente, tienes falsos ideales, que son los que te están creando problemas. Renuncia a los ideales: durante unos días sé un ser natural. Igual que los árboles, los animales y las plantas, acepta tu ser tal como es. Surgirá un gran silencio. ¿Cómo podría ser de otro modo? Si no hay interpretación, la tristeza es hermosa, tiene profundidad. Entonces, la rabia también es hermosa; está llena de vida y energía. El sexo también es hermoso porque tiene creatividad. Cuando no hay interpretación todo es hermoso. Cuando todo es hermoso te relajas. En esa relajación vuelves a tu raíz, y eso trae consigo autoconocimiento. Volver a tu raíz es lo que Sócrates quería decir con «conócete a ti mismo». No es una cuestión de conocimientos sino de transformación interna. ¿Y de qué transformación estoy hablando? No te estoy dando un ideal para que te parezcas a él. No te estoy diciendo que tienes que transformarte en algo diferente de lo que eres. Simplemente, tienes que relajarte en lo que eres, sea lo que sea, y observar lo que sucede.
¿Has oído lo que estoy diciendo? Entiéndelo: es liberador. Y entonces se escucha un gran armonía, una gran música. La música del autoconocimiento. Tu vida comienza a cambiar. Entonces tienes una llave mágica que abre todas las puertas.
Osho

Si Quieres ser Bondadoso, Abre tus Ojos


Rick Warren

“No se preocupen por su propio bien, sino por el bien de los demás”.  1 Corintios 10:24 (NTV)

La bondad comienza siempre con los ojos: en la manera como observas el mundo y eres sensible a las necesidades de otras personas.

En Lucas 10:33b, dice del buen samaritano: “Pasó por allí un extranjero, de la región de Samaria, y al ver a aquel hombre tirado en el suelo, le tuvo compasión” (TLA). Nota que “él vio”. Ese es el punto de partida. Si quieres aprender a ser una persona bondadosa, tienes que cambiar la forma en que miras al mundo. Tienes que ser más atento a las necesidades que te rodean.

La prisa mata la bondad. Si vas a aprender a ser una persona más bondadosa, ¡tienes que disminuir la velocidad! Cuando estás siempre distraído con otras cosas, no tienes tiempo para ser bondadoso.

Si vas de viaje por el país, hay varias maneras que podrías ir de un lado al otro. Un avión te llevaría lo más rápido posible, pero no verías mucho. Podrías tomar un tren o incluso un carro y ambos te darían la oportunidad de ver aún más. Pero si realmente quisieras participar tanto como fuera posible, caminarías.

Esto es porque cuanto más lento vayas, más puedes ver.

La Biblia dice: “No se preocupen por su propio bien, sino por el bien de los demás” 1 Corintios 10:24b (NTV). El primer paso hacia la bondad es pedirle a Dios que te dé un radar espiritual para estar atento a las personas a tu alrededor que estén sufriendo emocional, espiritual y físicamente.

Quizás naciste con este regalo. Sientes automáticamente cuando las personas alrededor tuyo están en necesidad. No es que seas más espiritual que el resto de nosotros. Sólo estás sintiendo de esa manera. Si eso no te describe, entonces eres como yo, me distraigo fácilmente. Es fácil enfocarse en tareas. Es fácil no ser sensible a lo que está sucediendo a tu alrededor.

Pero si te importa, serás consciente. Gálatas 6:8 dice: “Quienes siembran únicamente para complacerse a sí mismos sólo cosecharán de ello la destrucción. Pero el que siembra para agradar al Espíritu, cosechará la vida eterna” (PDT). No siempre es fácil ver las necesidades de otras personas, especialmente cuando están al otro lado del camino. Pero ese es el punto de partida de la bondad.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿De qué maneras puedes disminuir el ritmo de tu vida intencionalmente, de modo que puedas ver más fácilmente las necesidades de las personas a tu alrededor?

  • ¿Qué personas ves cada día que a veces son muy difíciles de notar? Cuando mantienes los ojos abiertos, ¿qué nuevas oportunidades ves para ayudar a una de esas personas?

  • ¿Cómo ignoras a Dios ignorando las necesidades de otros? (Gálatas 6:8)


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El ser vivo mas importante

🐝 Si las abejas desaparecen, el mundo como lo conocemos también lo hará

Las abejas no son solo un insecto más en la naturaleza. Son el corazón silencioso que mantiene vivo el equilibrio del planeta. Gracias a su trabajo incansable de polinización, más del 70% de los cultivos que consumimos dependen directa o indirectamente de ellas. Frutas, verduras, semillas, frutos secos… todo eso existe en nuestras mesas porque una pequeña abeja decidió volar de flor en flor.

Sin abejas no hay agricultura sostenible. Sin polinización no hay biodiversidad. Sin biodiversidad no hay estabilidad en los ecosistemas. Y sin ecosistemas sanos… simplemente no hay futuro.

Ellas sostienen el campo, pero también sostienen la ciudad. Porque lo que nace en la tierra termina en nuestros mercados, en nuestros hogares y en nuestros cuerpos. Cada vez que comemos una manzana, una almendra o incluso tomamos café, hay una abeja detrás de ese alimento.

Sin embargo, hoy enfrentan amenazas constantes: pesticidas, monocultivos intensivos, pérdida de hábitat y contaminación. Y lo más alarmante es que muchas veces no somos conscientes de que al protegerlas, nos estamos protegiendo a nosotros mismos.

Cuidar a las abejas no es una moda ambiental. Es una necesidad urgente. Es entender que la vida depende de pequeños actos invisibles que sostienen todo lo que creemos grande.

Si desaparecen, no solo perderemos miel… perderemos estabilidad alimentaria, economía rural y equilibrio natural.

Proteger a las abejas es proteger el futuro. 🐝🌎💛

#SinAbejasNoHayVida

Recordar que todo pasa

Los sufíes tenían una práctica tan simple como profunda: recordar constantemente que todo pasa. No como consuelo vacío, sino como verdad abs...