viernes, 17 de julio de 2026

El Pecado Causa Angustia Emocional


Por Rick Warren

“Observé todo lo que ocurría bajo el sol, y a decir verdad, nada tiene sentido, es como perseguir el viento. Lo que está mal no puede corregirse; lo que se ha perdido no puede recuperarse”. Eclesiastés 1:14-15 (NTV)

El tercer resultado del pecado es el área de las emociones. El pecado causa angustia emocional y frustración.

Salomón escribe mucho acerca de ello en Eclesiastés: “Observé todo lo que ocurría bajo el sol, y a decir verdad, nada tiene sentido, es como perseguir el viento. Lo que está mal no puede corregirse; lo que se ha perdido no puede recuperarse” Eclesiastés 1:14-15 (NTV).

Quiere decir que, como ser humano, parece no tener sentido porque no podemos cambiar el pasado y tampoco controlar el futuro. Todo el daño que hemos causado a otros ya no puede cambiarse y todo lo que nos han hecho mal, no podemos cambiarlo.

Y no podemos controlar el futuro. Muchas de las cosas importantes en la vida no se pueden controlar. El mundo no puede ser arreglado por medio del esfuerzo humano.

¿Podemos salir y hacer bien al mundo? Sí ¿Debemos? Sí ¿Debemos aliviar el dolor? Por supuesto.

Pero el mundo está irremediablemente descompuesto, servimos a otros para aliviar el dolor, para sanar a la gente, para ayudarles a seguir adelante. Pero no nos hagamos ilusiones, no estamos trayendo el Reino a la tierra, esto no es el cielo. Nuestro trabajo final es llevar a la gente a un lugar perfecto ¿Debemos intentar mejorar al mundo? Sí ¿Podemos esperar que sea perfecto? No, el daño es demasiado para poder ser reparado.

Porque ese daño es muy profundo, nos estresamos —porque las cosas no funcionan correctamente, no tenemos suficiente tiempo para hacer todo lo que queremos, las cosas se nos interponen en el camino. Hay retrasos y dificultades, callejones sin salida y por supuesto, frustración.

Alguna vez has planificado un gran evento y pensaste: “¡Esto va a ser fenomenal!”, luego cuando terminó dijiste: “¿Eso fue todo?”. Muchos pasan un año entero planeando su boda, y esta termina en apenas una hora.

El hecho es que tenemos la sorprendente habilidad de sobreestimar qué tan felices seremos con una persona, un evento o una propiedad. No solamente nos decepcionamos por eventos o con personas en nuestra vida, nos decepcionamos de nosotros mismos.

¿Por qué? Porque esto no es el cielo. Todo en el planeta está descompuesto. Nada funciona a la perfección debido al pecado.

Reflexiona sobre esto
  • ¿Qué o a quién has culpado por las relaciones rotas o las decepciones en tu vida?

  • ¿Qué cosa, evento o persona crees que te hará feliz? ¿Cómo crees que Dios quiere que cambies tu punto de vista?


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Vivimos en una sociedad que nos dice constantemente que necesitamos más


Vivimos en una sociedad que nos dice constantemente que necesitamos más.
Más dinero.
Más seguidores.
Más reconocimiento.
Más éxito.
Y aunque conseguimos una meta, rápidamente aparece otra.
Es una carrera que parece no tener final.
Los estoicos observaron este comportamiento hace más de dos mil años.
Y llegaron a una conclusión sorprendente.
Quien siempre necesita más, nunca tendrá suficiente.
No porque le falten cosas.
Sino porque su deseo nunca deja de crecer.
Por eso no perseguían la riqueza como el objetivo principal de la vida.
Ni la fama.
Ni el poder.
Perseguían algo mucho más difícil de conseguir:
Un buen carácter.
Sabían que el dinero puede perderse.
La belleza desaparece.
El poder cambia de manos.
Y la fama dura lo que dura la memoria de las personas.
Pero las virtudes viajan contigo dondequiera que vayas.
La honestidad.
La disciplina.
La valentía.
La justicia.
Nadie puede arrebatártelas si decides cultivarlas.
Eso no significa que un estoico rechazara el éxito.
Si llegaba, lo aceptaba.
Pero nunca permitía que su felicidad dependiera de él.
Porque quien depende de las circunstancias para sentirse bien, también sufrirá cuando esas circunstancias cambien.
La verdadera riqueza, decían, es necesitar poco.
Dormir con la conciencia tranquila.
Cumplir tu palabra.
Poder mirarte al espejo sin avergonzarte de tus decisiones.
Eso vale más que cualquier fortuna.
Al final, no serás recordado por todo lo que acumulaste.
Sino por la clase de persona que elegiste ser.
Puedes pasar la vida persiguiendo cosas que un día perderás.
O puedes dedicarla a construir un carácter que permanecerá contigo hasta el último día.
La elección siempre será tuya.
Dime : ¿Qué crees que vale más: tener mucho o necesitar poco?

jueves, 16 de julio de 2026

El Pecado lo ha Dañado Todo


Por Rick Warren

“Sabemos que hasta hoy toda la creación se queja de dolor...”. Romanos 8:22a (PDT)

Nada funciona perfectamente. Porque la raza humana en su totalidad ha tomado malas decisiones…

Todo está roto, y nada en este planeta funciona perfectamente. El pecado dañó todo.

El pecado ha arruinado todo. El pecado ha destruido todo. El pecado ha corrompido y manchado todo. El pecado ha herido todo —cada relación, idea, sueño y cuerpo humano. Todo ha sido tocado por este daño.

En el libro de Eclesiastés, Salomón describe seis dimensiones de tu vida que el pecado ha dañado. En los próximos días estaremos viendo estas seis dimensiones.

1.    El primer resultado son desastres naturales y deformidades.

Ya no estamos viviendo en el EDÉN. Como John Milton escribió en su famoso poema, el paraíso está perdido. Vivimos en un planeta quebrado. Y, como resultado, tenemos huracanes, tifones, clima loco, terremotos, sequías e inundaciones.

Me asombra que las compañías de seguros llamen a esto “actos de Dios” pero no llamen al nacimiento de un niño un acto de Dios. En otras palabras, un acto de Dios es solo algo negativo que ocurre. Dios no quiere que estas cosas sucedan en el mundo. El mundo se quebró cuando el pecado dañó todo.

La Biblia dice en Romanos 8:20, “Todo el mundo está confundido” (TLA). Todo en este planeta perdió su propósito original. Todo en este planeta fue dañado, inclusive tu ADN, el ADN de tus padres y el ADN de los padres de tus padres. ¿Te diste cuenta de que tu cuerpo no funciona correctamente? Si los cuerpos de cada persona funcionaran correctamente, no habría necesidad de doctores.

2.    El segundo resultado es el deterioro físico y la muerte.

No había muerte en el planeta hasta que el pecado entró en el mundo. Eclesiastés 8:8 dice: “Nadie tiene poder sobre el viento para retenerlo; ni hay quien tenga poder sobre el día de su muerte” (NVI). Sabemos que la muerte es inevitable, pero de seguro tratamos de detenerla. Vamos muy lejos tratando de posponer el deterioro también. Pero hay buenas noticias: Dios no quiere que vivas por siempre en este planeta. Dios quiere que vivas por siempre en un lugar perfecto, no en un planeta que ha sido dañado por el pecado.

1 Corintios 15:42-43 dice: “Cuando morimos, nuestros cuerpos terrenales son plantados en la tierra, pero serán resucitados para que vivan por siempre. Nuestros cuerpos son enterrados en deshonra, pero serán resucitados en gloria. Son enterrados en debilidad, pero serán resucitados en fuerza” (NTV).

Reflexiona sobre esto

¿Por qué es difícil para nosotros, aún los creyentes, aceptar la idea del deterioro de nuestros cuerpos y la muerte?

¿Cuál te parece que debería ser la actitud de los cristianos frente al medio ambiente?


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El Pecado Causa Angustia Emocional

Por Rick Warren “Observé todo lo que ocurría bajo el sol, y a decir verdad, nada tiene sentido, es como perseguir el viento. Lo que está ma...