lunes, 23 de febrero de 2026

Cada día como si fuera el último

Hubo un hombre que vivía como si cada día fuera su último combate. Ese fue Ernest Hemingway: escritor, soldado, boxeador, cazador… y, sobre todo, un guerrero de la palabra. Pero no escribía como los demás. Él lo hacía de pie, descalzo sobre una piel de gacela, como si aún estuviera listo para salir a la guerra.

A los 18 años, Hemingway condujo ambulancias en la Primera Guerra Mundial. Allí, en las trincheras de Italia, recibió una metralla en las piernas. Mientras agonizaba en un hospital, escribió sus primeras líneas verdaderas, sembrando las semillas de una obsesión: contar la verdad sin adornos. Esa experiencia marcó su proceso creativo para siempre. Su estilo seco, directo, sin florituras, nació del horror. "La muerte no es nada. Pero vivir vencido, eso sí que es morir."

Hemingway escribía todos los días desde las seis de la mañana. Se vestía como si fuera a salir a cazar: camisa, pantalones, y siempre descalzo. Su escritorio era una mesa rústica, y su herramienta principal, un lápiz número 2. Más tarde, pasaría a la máquina de escribir, pero siempre con la misma regla: escribir todos los días, aunque solo fueran unas pocas líneas.

Su famosa "Teoría del Iceberg" decía que el escritor solo debe mostrar la punta del iceberg; lo que está debajo (el trauma, el dolor, la historia) debe sentirse, pero no contarse.

Detrás de la imagen de héroe viril, Hemingway escondía cicatrices invisibles. Su escritura fue su terapia, su exorcismo. En Adiós a las armas, Por quién doblan las campanas y El viejo y el mar, no solo contó guerras, sino el precio de sobrevivir a ellas. Su proceso creativo era una lucha constante contra el silencio, contra la duda, contra el miedo a no ser recordado.

LETRAS MUNDIAL

Un corazón orgulloso se opone a Dios; un corazón humilde se entrega a Dios



Por Rick Warren

“‘Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes’. ¡Así que humíllense delante de Dios!”.  Santiago 4:6b-7a (NTV)

Una de las formas más importantes en que puedes practicar la valiente humildad es rindiendo tus planes a Dios. De cualquier forma, esto es lo que usualmente hacemos: hacemos nuestros planes sin ni siquiera consultar a Dios. Entonces oramos y pedimos a Dios que bendiga nuestros planes, de los cuales no lo hicimos partícipe. Asumimos que nuestros planes son su voluntad. Entonces, cuando nuestros planes no ocurren como lo programamos o ni siquiera suceden, nos enojamos con Dios. Eso se llama orgullo y Dios odia el orgullo.

Santiago 4:6b-7a dice, “‘Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes’ Así que humíllense delante de Dios” (NTV). Puedo pensar en muchas personas que no me gustaría tener como oponentes. No me gustaría competir en una piscina contra un campeón olímpico de natación, o estar en una cancha de baloncesto contra uno de los mejores jugadores del mundo, o en una subasta contra un millonario.

Pero realmente no me gustaría tener como oponente a Dios, porque no habrá forma de que yo gane la batalla. La Biblia dice que cuando estoy siendo orgulloso, Dios no está solamente irritado conmigo. Él está en oposición a mí en ese mismo momento. Soy enemigo de Dios cada vez que me lleno de orgullo. Es así de serio.

Así que ¿qué significa rendir todos tus planes y rendirte a Dios?

Romanos 6:13b dice, “Mejor pónganse al servicio de Dios, como personas que han muerto y han resucitado; ofrezcan todo su cuerpo como arma de justicia a Dios” (PDT). Rendirse significa decirle a Dios, “Dios estoy de acuerdo con los planes que tienes para mi vida, no con los míos. Tengo planes, sueños, metas, ambiciones, pero sé que me has puesto en esta tierra con un propósito, y escojo intencionalmente tus planes para mi vida en vez de los míos. Sé que no me los revelarás todos al mismo tiempo. Será poco a poco, así que tomaré un paso a la vez”.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿En qué áreas de tu vida necesitas rendirte a Dios?

  • ¿Cómo tu deseo de controlar ciertas áreas de tu vida revela tu orgullo?

  • ¿Por qué crees que Dios odia el orgullo?


Hoy puedes tomar la decisión más importante de tu vida. Haz clic AQUÍ.

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¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el mensaje? ROMANOS 10:14 (DHH)

domingo, 22 de febrero de 2026

"te fuiste buscando ambiente"...


Recordando ...
Por Billy DeKid
En 1977, Andy Montañez abandona a El Gran Combo de Puerto Rico, donde era la voz principal y casi el "hombre franquicia", pues quiso aceptar un lucrativo contrato para re-ubicarse en Venezuela, cantando con la orquesta Dimensión Latina, que recién venía de recibir un golpe durísimo, cuando se les va Oscar D Leon para lanzarse como solista (hay, sin embargo, quien dice que Oscar no se fue, sino que "lo fueron")...
Eso les cayó entonces a Rafael Ithier y a los demás miembros de El Gran Combo de Puerto Rico como un golpe bajo, al punto de que, en protesta, ninguno de ellos acude al baile de despedida de Andy Montañez...
No solo eso, sino que en los discos posteriores, "Internacional" y "En Las Vegas," de 1977 y 1978 respectivamente, se dedican a tirarle pullitas a Andy Montañez. La primera, muy subliminal, pero a la vez directa, viene con la canción "Buscando Ambiente", cantada por el sustituto de Andy, Jerry Rivas, y que decía aquello de "te fuiste buscando ambiente"...
Al año siguiente, llega "Aquí No Ha Pasado Nada" (ya se nota en pleno título la mentalidad del grupo ante la ruptura y el hecho de que, contrario a lo que se pregonaba, El Gran Combo de Puerto Rico no perdió su prestigio al salir Andy del grupo), donde Charlie Aponte, ahora la voz principal, le dedica este soneo: "el que de aquí se sale es porque le da la gana; nosotros te lo advertimos: 'piensa bien en el mañana". Después no te arrepientas, porque (entra el coro:) Aquí no ha pasado nada. Todo quedó como estaba"...
Y como para ponerle adorno al bizcocho, entra el mismo Rafael Ithier con su legendaria voz ronca al final de esta canción gritando: "¡Alacrán, aquí no ha pasado nada!"...
Pero Andy Montañez no perdió tiempo en contestar los ataques. El primero lo contesta precisamente en su primer hit con la Dimensión Latina ese mismo año ("Cantante Errante") donde le responde a Jerry Rivas con el siguiente soneo: "Yo me fui buscando ambiente, porque aquí el ambiente es bueno"...
Acto seguido, se reúne en un álbum de solista nada menos que con el otro cantante original de El Gran Combo de Puerto Rico, Pellin Rodríguez, y responden directamente al "Aquí No Ha Pasado Nada" de El Gran Combo de Puerto Rico con "Alacrán:" "Alacrán, ¿a quién le llamas alacrán? ¿Por qué me llamas alacrán, si tú eres el que tiene la ponzoña?"... (para subrayar el punto, el dúo termina la canción parodiando el tema de El Gran Combo de Puerto Rico al cantar al unísono: "allá está pasando algo")...
Y como adorno de su propio bizcocho, Andy Montañez corona su contraataque en el bello tema "Aquí En Mi Pueblo" de Mike Amadeo, publicado en el segundo disco de la Puerto Rico All Stars. Aquí no solamente reitera que "no quiero morir en tierra extraña, lo que quiero es morir aquí en mi pueblo", sino que va más directo con sus dos soneos iniciales:
"Que triste es ver sucumbir a una ilusión y a una idea, y así desenmascarar a una amistad no sincera"...
"No lo digo por rencor, ni por lo que yo he sufrido. Lo digo por mi conciencia de lo que es un buen amigo"...
A pesar de esto, hoy en día, esas diferencias quedaron atrás. Durante la celebración de los 35 años de El Gran Combo de Puerto Rico en Bellas Artes (en 1996), Andy Montañez fue uno de los invitados. Allá, entre anécdotas, inclusive recordaron con gracia todo esto que ocurrió dos décadas atrás...

"Ojalá tuviese más tiempo"


Kohei Saito, filósofo japonés: "Antes de aumentar los salarios, habría que disponer de más tiempo libre, porque es cuando podemos hacer realmente lo que queremos"
Si te dieran a elegir entre cobrar más o tener más tiempo libre, ¿qué escogerías? El autor de El capital desde cero, Kohei Saito, lanza esa pregunta a sus lectores mientras desgrana una crítica feroz al sometimiento del sistema capitalista.
Hay gente a la que le gusta madrugar, pero a la que le pasa eso, es porque le gusta el motivo por el que se levanta. La suerte, dicen, es tener un trabajo que les gusta. Y eso, está claro, te hace la vida más fácil. Sin embargo, no todo el mundo hace lo que quiere. Según datos del Instituto Nacional de estadística, en España, apenas un 54% está satisfecho con su empleo, lo que significa que hay otro gran porcentaje que no lo está y al que le resulta un horror pasar tantas horas en un espacio donde no está a gusto.
El tiempo libre es el anhelo soñado. "Ojalá tuviese más tiempo", me decían hace poco varias personas de mi entorno cuando les preguntaba qué les parecía esencial si querían tener una buena vida. El tiempo se ha convertido en un asunto preocupante. "La contabilidad del tiempo es una ruina porque todo ya se mide por el tiempo que tienes, el que te queda o el que te falta. Y con eso siempre vas apurado, porque no tienes suficiente, porque necesitarás más o porque te queda poco. Entonces, si uno va contando el tiempo, se va a arruinar, va a vivir angustiad. Lo vemos en muchos casos, personas que se habían prometido jubilarse a los 50 y no pueden y les viene la amargura porque se acuerdan de lo que se habían propuesto y que no lo van a lograr. Esa amargura la crea la contabilidad del tiempo y su expectativa", me decía Xavier Guix, psicólogo, durante una reciente entrevista para TELVA.
¿Falta tiempo, dinero o ambos?
En esa angustia de la contabilidad del tiempo lo que más agota es ver que se ha dedicado tanto a lo que no se quiere. De ahí surge la necesidad de tener más tiempo de calidad, con la familia, con los amigos, para uno mismo... porque mucho tiempo se pasa trabajando, produciendo. Y en una buena parte de los casos, en labores que no motivan. Aquellas personas a las que pregunté por lo esencial, también me dijeron cómo podrían tener aquello que consideraban fundamental (incluido el tiempo). La respuesta fue unánime: con dinero. Todos creían que con más dinero, tendrían más posibilidades de tener lo que anhelaban, incluso tiempo. Es decir, el dinero es causalidad de mucho.
Kohei Saito, filósofo y economista japonés, profesor en la Universidad de Tokio y una de las voces más influyentes del nuevo marxismo ecológico, expone una vinculación casi antónima. En lugar de pensar que cuanto más dinero se cobre por trabajo, de más tiempo podrás disponer, critica ferozmente la alienación del capitalismo para romper los esquemas con menos ambición económica en favor del tiempo. Autor de libros como Slow Down: cómo el decrecimiento puede salvar el planeta, Saito se ha hecho conocido por releer a Karl Marx desde la crisis climática y por cuestionar uno de los dogmas más arraigados del capitalismo contemporáneo: la idea de que el progreso se mide, ante todo, en crecimiento económico y salarios más altos.
En uno de los capítulos de su último libro, El capital desde cero, el autor cuestiona si es más importante ganar más o tener más tiempo libre a sus lectores. "Si hiciéramos una encuesta, la mayoría de gente diría que lo más urgente sería un aumento de salario", señala en una entrevista para el Diari ARA. La intuición es comprensible en sociedades donde el coste de la vida no deja de subir. En España, la cesta de la compra o la vivienda se han convertido en un asunto preocupante debido a sus elevados costes. Sin embargo, el autor cree que para cambiar el sistema que insta a seguir elevando la cuenta de consumo, la solución no pasa por subir los salarios de los ciudadanos. "Antes de aumentar los salarios, habría que disponer de más tiempo libre. ¿Por qué? Porque cuando tenemos tiempo libre es cuando podemos hacer realmente lo que queremos", explica Saito.
Un vertiginoso estilo de vida
Para Khosei Saito, la clave no está solo en cuánto ganamos, sino en cómo vivimos. El trabajo, según el filósofo es una herramienta para pagar facturas, no un espacio de desarrollo personal: "Lo que da sentido a nuestra vida no es el trabajo, sino el tiempo libre", explica. La afirmación choca frontalmente con pensadores como Milton Friedman, referente del liberalismo económico, para quien el aumento de la productividad y del salario es el principal motor del bienestar individual y colectivo. Desde esa óptica, trabajar más y ganar más amplía la libertad de elección del individuo en el mercado. También resuena la ética del trabajo de Max Weber, que veía en la disciplina laboral y en la acumulación de riqueza una virtud casi moral. Saito, en cambio, cuestiona esa moral productivista.
"El trabajo nos puede gustar (si tenemos suerte) o podemos odiarlo, pero trabajamos para pagar las facturas", afirma. El problema, sostiene, es estructural: "Una sociedad que trabaja mucho pero que no puede gozar de todo lo que potencialmente ofrece porque tiene cada vez menos tiempo libre está averiada". La responsabilidad de esa situación está, según el japonés, en el capitalismo actual llevado al extremo que obliga a vivir a un ritmo vertiginoso: "No paramos de producir y producir. Creamos mucha riqueza... pero no podemos disfrutarla".
Bienestar en juego
Su crítica no es solo social, sino también ecológica. Más producción implica más consumo de recursos y más presión sobre el planeta. Reducir la jornada laboral, argumenta Khosei Saito, no solo redistribuiría mejor el tiempo y el bienestar, sino que también podría frenar una carrera productiva incompatible con los límites ecológicos. Frente a la promesa de "trabaja más ahora para vivir mejor mañana", propone una vida más austera en lo material, pero más rica en tiempo.
La pregunta, entonces, se presenta de nuevo recurrente: ¿Qué elegirías realmente si pudieras decidir entre cobrar más dinero por tu trabajo o disponer de más horas libres? Khosei Saito no regala una solución sencilla ni ignora las dificultades económicas actuales, pero sí invita a revisar una jerarquía de valores que damos por sentada. A día de hoy ya es un elemento esencial de calidad de vida tener tiempo para decidir, sin prisas, qué hacemos con nuestros días. Probablemente nadie se oponga a ganar más dinero, pero muchos ansían tener más tiempo libre. Quizá es un buen momento para analizar por qué y qué se puede hacer al respecto.
Laura Rodrigáñez | TELVA

El tiempo es muy precioso



Nuestras relaciones con los demás son como el encuentro fortuito de dos desconocidos en un aparcamiento. Se miran y se sonríen. Eso es todo lo que hay entre ellos. Se marchan y nunca vuelven a verse. Así es la vida, solo un momento, algo pasajero, y luego se acaba. Si entiendes esto, no hay tiempo para pelear. No hay tiempo para discutir. No hay tiempo para hacernos daño unos a otros.
Ya sea que lo pienses en términos de humanidad, naciones, comunidades o individuos, no hay tiempo para otra cosa que apreciar de verdad la breve interacción que tenemos unos con otros... El tiempo es muy precioso. No esperes hasta que te estés muriendo para comprender tu naturaleza espiritual. Si lo haces ahora, descubrirás recursos de bondad y compasión que no sabías que tenías.
- Chagdud Tulku Rinpoche
(del libro "Life in Relation to Death")

No nos volvamos locos...

"Desapegarnos no significa que nada nos importe...
Desapegarnos quiere decir que aprendamos a amar, a preocuparnos y a involucrarnos sin volvernos locos. Que dejemos de crear un caos en nuestra mente y en nuestro entorno. Cuando no reaccionamos de un modo ansioso y compulsivo, nos volvemos capaces de tomar buenas decisiones acerca de cómo amar a la gente y de cómo solucionar nuestros problemas. Nos liberamos para comprometernos y para amar, de modo que podamos ayudar a los demás sin lastimarnos a nosotros mismos."
 Thich Nhat Hanh

Alfredo Sadel,El Tenor favorito de Venezuela

Un día como hoy 22 de febrero de 1930, en Caracas, Venezuela, nació Manuel Alfredo Sánchez Luna. Fue un extraordinario cantautor y actor venezolano, considerado por un como el intérprete popular y lírico más importante en la historia musical venezolana, y apodado como El Tenor Favorito de Venezuela.

Nació en Caracas, hijo de Manuel Sánchez Benítez y Luisa Amelia Luna, le bautizaron como Manuel Alfredo Sánchez Luna. Desde su niñez manifestó su vocación musical. En su período escolar, participó en el coro del colegio salesiano donde estudiaba.

Realizó sus estudios de educación primaria en el Colegio Domingo Savio de Los Teques, hasta 1944 cuando se vio en la necesidad de abandonar la escuela por problemas financieros de su familia. Dos sacerdotes contribuyeron a impartirle instrucción musical y arte escénico: el padre Calderón y el padre Sidi, quienes eran sacerdotes salesianos.

Su primera presentación fue en la catedral de Caracas, donde cantó el Ave María e impresionó satisfactoriamente al público.[1]​ Diversos mecenas ayudaron a su formación que empezó en la Escuela Superior de Música de Caracas y continuó a lo largo de su vida en Ciudad de México, Nueva York, Buenos Aires, Barcelona, Salzburgo y Milán e incluían solfeo, piano y armonía.

Otras habilidades suyas fueron el dibujo y la pintura, siendo sus caricaturas publicadas en dos medios impresos de la época, hoy desaparecidos como el diario La Esfera y la revista humorística Fantoches. Posteriormente, estas habilidades le servirían para trabajar como dibujante en una agencia publicitaria, y con el ingreso devengado ayudaba a mejorar la situación de su hogar. Así, pudo pagar la grabación de su primer disco de 78 RPM, con los temas: el bolero "Desesperación" y el pasodoble "El Diamante Negro", homenaje al torero Luis Sánchez, así apodado.

En esa época tuvo la oportunidad de participar como cantante en una presentación pública en la que había varios artistas del mismo apellido, y estando de moda cantantes con su apellido paterno, decidió que era oportuno modificar su nombre, de tal modo se le ocurrió tomar la primera sílaba de su apellido "Sa" y le añadió la desinencia "del", por Carlos Gardel, artista al que admiraba. Es así como nació su apodo artístico Alfredo Sadel, como se le conocería en lo sucesivo.

En 1946, luego de que fuera sacado de un estudio de grabación, Mario Suárez lo apadrinó y recomendó a Ricardo Espina -director de Radio Caracas Radio-, posteriormente consiguió ser becado y acceso a los estudios para ensayar. En 1947 ingresa como cantante aficionado a un programa radial en la emisora caraqueña Radiodifusora Venezuela, y al siguiente año firma contrato con la empresa discográfica local Discos Rex para grabar su segundo disco sencillo. Este disco, grabado en un estudio improvisado en los altos del Teatro Municipal, contenía nuevamente el pasodoble "Diamante Negro" y una interpretación instrumental del "Mambo No. 5" de Dámaso Pérez Prado. A pesar de los defectos técnicos de esta grabación, fue un éxito de ventas, ya que fueron vendidas veinte mil copias, lo que marcó el inicio de una ascendente trayectoria musical.

En 1950 inicia carrera en el cine al participar en la cinta "A La Habana me voy", con los cubanos Blanquita Amaro, Otto Sirgo y el argentino Tito Lusiardo. En 1951, protagoniza Flor del campo, producción con música y argumento venezolanos, junto a Rafael Lanzetta y Elena Fernán.

En 1952, viaja a los Estados Unidos allí actúa en el teatro Chateau Madrid de Nueva York, acompañado por la orquesta de Aldemaro Romero, de quien era amigo. Debuta en el teatro Jefferson de Nueva York, y adquiere gran popularidad. Se convierte en el primer artista venezolano en actuar en la televisión estadounidense al ser contratado y presentado en show del presentador Ed Sullivan, y en otros programas exitosos del país como "Chance of a Lifetime", y es considerado por la prensa como "El artista latino más popular de la televisión norteamericana".

En 1955 debutó en La Habana, Cuba obteniendo gran éxito de modo tal que se le ofrece la posibilidad de conducir su propio programa musical, el cual años más tarde se adueña totalmente de la sintonía. Ese año graba un LP titulado "Mi canción", con el sello RCA Víctor, que buscó para la ocasión el hacerlo acompañar con una orquesta dirigida por el músico y arreglista argentino Terig Tucci. Sadel compartió su carrera como cantante con la actividad sindical artística, promoviendo en 1957 la fundación de la Asociación Venezolana de Artistas de la Escena.

En 1958, vuelve a los Estados Unidos contratado por la empresa cinematográfica Metro-Goldwyn-Mayer,[3]​ la cual pensaba incluirlo en algunas de sus cintas aprovechando sus dotes artísticas. Sin embargo, permaneció un año recibiendo sueldo y al no serle asignado ningún papel, va a México donde sus discos lo habían hecho conocido. Allí participa en el cine en las películas "El Ratón", al lado de Raúl 'Ratón' Macías y "Tu y la mentira", con Miguel Aceves Mejía y Evangelina Elizondo. Posteriormente, renuncia a su contrato con Metro Goldwyn Meyer.

Regresó a México, en 1960, y participa en la película "Tres balas perdidas" junto a Javier Solís, Rosita Quintana, María Victoria y Julio Aldama. Actúa de nuevo con Miguel Aceves Mejía en "El buena suerte", además de Sara García y de nuevo con Javier Solís y Julio Aldama, en la película "En cada feria un amor".

Su carrera en el cine termina con "Martín Santos, el llanero", de coproducción Méjicano-venezolana con música de Juan Vicente Torrealba y José E. Sarabia, de nuevo con Miguel Aceves Mejía. En ella Sadel interpreta el vals "Di", tema expresivo en que hace gala de su voz. En el elenco aparecen la actriz mexicana Lorena Velásquez y la venezolana Adilia Castillo.

El V Festival de la Voz de Oro de 1973 estuvo marcado por la una demanda interpuesta por Alfredo Sadel, quien consideraba que organizadores y participantes (incluyendo a Héctor Cabrera) habían conspirado para excluirlo del concurso Voz de Diamante. Sadel declaró esto el día antes del concurso y la noche apertura la Guardia Nacional tomó las instalaciones en cumplimento de un recurso de amparo interpuesto por el cantante. Según el comité organizador, Sadel no había calificado para la Voz de Diamante porque no se había inscrito a tiempo.

Debido a este conflicto, la noche de apertura (en la que se eligió la voz de diamante) Cabrera se excusó ante el público y no cantó, por lo que fue descalificado por el jurado. Para paliar la situación, el comité organizador invitó a Sadel a participar como invitado especial junto a Rosalinda García y Rudy Márquez. Sadel aceptó e invitó a Hector Cabrera y otros cantantes al escenario para mostrar al público que el conflicto se había acabado.

En protesta por la actitud de Sadel, Luis D'Ubaldo y Héctor Murga rechazaron la invitación del cantante, quien fue abofeteado por la cantante Mayra Martí. Sadel posteriormente prohibió a Martí la grabación del tema Una melodía a mi soledad con el que ganó el concurso ya que era de su autoría.

En 1961 se presenta Sadel en el canto lírico con la zarzuela "Los gavilanes", en el Teatro Nacional de Caracas; ese mismo año se va estudiar a Milán con el fin de perfeccionar su calidad vocal. En este nuevo período de su vida artística participó en el Carnegie Hall de Nueva York en el estreno de la zarzuela cubana, basada de la novela con el mismo nombre, Cecilia Valdez; luego emprendió giras para presentar Rigoleto, El barbero de Sevilla, Carmen, Tosca, La Bohème, La Traviata, El Holandés Errante, Don Pascuale, L'amico Fritz, Don Carlo y otras, por toda América, luego por Alemania, Belgrado, Hungría, Suiza, España y la Unión Soviética (1967 y 1968), fue el primer cantante lírico venezolano en llegar a Siberia y a otras catorce naciones. En Lima, Sadel y Pepita Embil protagonizaron lo que los peruanos calificaron como las temporadas de zarzuelas más exitosas que se hayan realizado en el país.

En 1977, en un intento por institucionalizar la ópera en Venezuela, organiza una gran temporada en la Universidad Central de Venezuela, que se extiende a otras ciudades del país; participando también en temporadas de zarzuela en el teatro Nacional. El pueblo sin embargo nunca lo olvidó y sus versiones del género popular como, "Humanidad", "Vereda tropical", "Incertidumbre", "Dominó", "Desvelo de amor", "Congoja", "Granada", "Aquellos ojos verdes", y sus versiones de "Ansiedad" y "Madrigal", siguen escuchándose en toda América.

En 1978, volvió a Cuba recibiendo apoyo que lo animaron a grabar de nuevo música popular, entre ella un LP con música de Los Panchos y otro en que rendía su tributo a Carlos Gardel.

Se radicó en Nueva York desde 1985 y viajó bastante desde entonces a Caracas y Colombia, especialmente a Medellín, donde decía sentir con agrado el gran cariño tributado por su gente. Cuando más feliz estaba por la posibilidad de presentarse con la Metropolitan Opera de Nueva York, su salud empezó a deteriorarse. Se encontraba realizando presentaciones en Cali, Colombia, cuando debió viajar de urgencia a Caracas el 31 de diciembre de 1988. En 1988 y 1989 se presenta en el Teatro Teresa Carreño con la Orquesta Sinfónica Venezuela en conciertos que marcaron su despedida.

Hizo dúos estupendos, entre ellos con la soprano Alba Marina y otro con Beny Moré que ocupa preferencias entre los coleccionistas, el bolero "Alma libre". Destacó como compositor, debiéndose a su inspiración innumerables piezas como "Yo no te engañé", "Son dos palabras", "Otra rosa", "El hombre de hierro", "Golondrinas del tiempo", "Quiero a Maracaibo", "Razonando", y decenas más.

En total Sadel, grabó más de 2000 canciones recogidas en cerca de 200 discos de 78 RPM y unos 130 larga duración editados en diversos países; la Fundación que lleva su nombre los está recopilando en discos con tecnología digital, en una serie denominada "Documentos Alfredo Sadel", de modo que su voz y su memoria estén siempre presentes en el acervo cultural venezolano. Sadel obtuvo grandes logros en su carrera de cantante lírico a nivel mundial, más, obstante los éxitos en el ambiente lírico, siguió interpretando música popular.

Aun cuando hoy Alfredo Sadel no resuena constantemente en las nuevas generaciones, su legado aún se mantiene, pese a que su memoria pareciera diluirse y difuminarse. Entre los homenajes dedicados a Alfredo Sadel se cuentan:

El Teatro de la Opera de Maracay engalana su plaza contigua con un monumento a su memoria. La Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado de Barquisimeto, colocó uno de sus bustos en la galería-jardín dedicada a los grandes músicos de Estado Lara, de Venezuela y el mundo, junto a los de maestros como Giussepe Verdi o Vicente Emilio Sojo. El Teatro Municipal de Valencia posee su busto en el pasillo principal que rinde honores a las grandes figuras del canto. Lo mismo que el Teatro Municipal de Caracas, en su lobby, debajo de la escalera oeste. El Teatro Municipal de Cantaura, uno de los más recientes y modernos del país, se llama precisamente "Alfredo Sadel". La Plaza Alfredo Sadel en la urbanización Las Mercedes de Caracas, se ha convertido en un símbolo de la vida social y nocturna de la Capital de Venezuela. Falleció en Caracas, Venezuela el 28 de junio de 1989.
¡Que en paz descanse y gloria eterna para el!

#QueremosVerSalsa

Limitante a observar

Cuando los pensamientos se desvanecen, la alegría simplemente vuelve a aflorar.
«Siéntate en silencio, mira un árbol y limítate a observarlo. No pienses en él, no te preguntes qué tipo de planta es, no lo califiques de bello o feo, no digas que está seco o frondoso. No formules ningún pensamiento; acalla el murmullo de la mente. Simplemente sigue observando ese árbol.
Recuerda solo esto: cuando llegue un pensamiento, déjalo a un lado y vuelve a observar.
Al principio te parecerá difícil, pero poco a poco se crearán espacios en los que ya no habrá pensamientos. A través de esta simple experiencia, sentirás que surge una alegría inmensa.
No ha sucedido nada en particular: simplemente ha desaparecido la actividad mental. El árbol está ahí, tú estás ahí, y entre ambos hay un espacio, un espacio libre de pensamiento. Ahora has aprendido el primer secreto.»

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Despertar la conciencia en 21 días

Cada día como si fuera el último

Hubo un hombre que vivía como si cada día fuera su último combate. Ese fue Ernest Hemingway: escritor, soldado, boxeador, cazador… y, sobre ...