martes, 17 de marzo de 2026

Dios Siempre Llega a Tiempo


Por Rick Warren

“Esta visión es para un tiempo futuro. Describe el fin, y este se cumplirá. Aunque parezca que se demora en llegar, espera con paciencia, porque sin lugar a dudas sucederá. No se tardará”. Habacuc 2:3 (NTV)

Dios nunca tiene prisa ni llega tarde. Siempre llega justo a tiempo.

El tiempo de Dios es perfecto, incluso cuando no lo podemos entender. Nunca entenderemos completamente el tiempo de Dios porque Dios existe en una longitud de onda diferente. Como es atemporal, su perspectiva del tiempo es diferente.

La Biblia habla sobre la comprensión que Dios tiene del tiempo en 2 Pedro 3:8. Dice: “Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años y mil años, como un día” (NVI).

¿Es así como tratas al tiempo? A veces, cuando espero por una comida, puede parecer que han pasado mil años, pero los humanos no pensamos en esos términos.

La atemporalidad de Dios tiene grandes implicaciones para tu vida. Cuando Dios te creó, puso un sueño en tu corazón. La mayoría de las personas comienzan con una gran visión y meta. Tienen algún tipo de sueño, plan o proyecto para su vida.

¿Qué visión te ha dado Dios? Con los años he descubierto que, si bien todos tienden a comenzar temprano en la vida con una visión, a medida que pasa el tiempo, cada vez más personas abandonan su sueño antes de que se cumpla. La razón suele ser que no sucede lo suficientemente rápido.

Tal vez tu sueño haya sido destrozado. Tal vez tu sueño se haya roto. O tal vez, por desánimo y decepción, hayas enterrado tu sueño. Has renunciado a él.

Dios no quiere que hagas eso. Si Dios te dio un sueño, Él mismo se encargará de cumplirlo. Solo tiene que suceder en su tiempo, no en el tuyo.

Dios dice esto acerca de tu sueño: “Esta visión es para un tiempo futuro. Describe el fin, y este se cumplirá. Aunque parezca que se demora en llegar, espera con paciencia, porque sin lugar a dudas sucederá. No se tardará” Habacuc 2:3 (NTV).

Cuando comencé la Iglesia Saddleback a los 25 años, tenía prisa por hacer todo rápido. Pero Dios me dijo lo mismo que te dirá a ti con tu sueño: “No, no todo va a suceder ahora mismo. Pero lenta y constantemente, la visión se cumplirá”.

Quiero que recuerdes esta poderosa verdad: Dios nunca llega ni temprano ni tarde a tu vida; Él siempre llega justo a tiempo.

Reflexiona sobre esto
  • ¿Por qué Dios querría que tu sueño se cumpliera en su tiempo, no en el tuyo?

  • ¿Has renunciado a un sueño porque se retrasó? ¿Crees que el sueño es de Dios?

  • ¿Por qué es tan difícil mantener la disciplina cuando se trata de tus sueños y metas?


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¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el mensaje? ROMANOS 10:14 (DHH)

lunes, 16 de marzo de 2026

Una pareja dispareja

Cuando Oliver Hardy murió en 1957, Stan Laurel estaba demasiado enfermo para asistir al funeral. Simplemente envió este mensaje: «Babe lo entendería». Nunca volvió a actuar en escena. Durante más de treinta años, juntos habían sido más graciosos de lo que cualquiera de los dos habría sido por separado.

Habían nacido muy lejos el uno del otro, separados por un océano y por comienzos muy distintos.
Uno creció en Inglaterra, el otro en el sur de Estados Unidos. Nada hacía pensar que sus caminos se cruzarían algún día, y menos aún que llegarían a convertirse en una de las parejas cómicas más queridas de la historia.

Stan Laurel nació en Inglaterra y ya actuaba sobre el escenario desde la adolescencia. Trabajaba en los music-halls, esos teatros animados donde se mezclaban comedia, música y números de variedades.
Durante un tiempo, incluso formó parte de la misma compañía que Charlie Chaplin, llegando a sustituirlo antes de que este se convirtiera en una estrella mundial.

El recorrido de Oliver Hardy fue muy diferente.
Creció en Georgia y empezó a trabajar en un cine como proyeccionista, pasando películas para los espectadores que acudían a ver las imágenes mudas de comienzos del siglo XX.
Noche tras noche, observaba a los actores en la pantalla y terminó teniendo una idea sencilla: estaba convencido de que él también podía hacerlo igual de bien.

A mediados de los años veinte, ambos llegaron a Hollywood y trabajaron en los estudios de Hal Roach.
En ese momento no eran más que dos actores entre muchos otros, apareciendo en distintas comedias cortas y en pequeños papeles. Nada hacía prever que pronto formarían un equipo.

El momento que lo cambió todo llegó casi por accidente.

En 1926, Oliver Hardy debía aparecer en una película titulada Get 'Em Young. Pero sufrió una quemadura grave en un accidente doméstico y tuvo que ser hospitalizado.
Como Hardy quedó repentinamente fuera, el estudio necesitaba a alguien que lo sustituyera con rapidez, y llamaron a Stan Laurel.

Un supervisor de dirección llamado Leo McCarey observó entonces a los dos hombres trabajando juntos.
Se dio cuenta de algo difícil de explicar: cuando Laurel y Hardy aparecían en la misma escena, su ritmo y sus expresiones encajaban a la perfección. El humor parecía natural, casi sin esfuerzo.

McCarey empezó a reunirlos con más frecuencia.
En poco tiempo, el estudio empezó a presentarlos como una pareja cómica.

Sus personajes eran simples en apariencia.
Stan encarnaba al inocente infantil, fácilmente confundido, a menudo perdido ante los problemas que lo rodeaban. Oliver interpretaba al jefe seguro de sí mismo, convencido de ser más inteligente y más capaz, aunque en realidad casi siempre empeoraba la situación.

Su lenta mirada de frustración hacia la cámara se convirtió en una de las expresiones más reconocibles de la comedia.

Pero entre bastidores, el verdadero espíritu creativo que daba forma a sus películas era Stan Laurel.
Aunque rara vez recibía un crédito oficial, participaba muy de cerca en la escritura, la puesta en escena y la construcción de casi todas las comedias que realizaban en el estudio.

Oliver Hardy, a quien sus amigos llamaban «Babe», confiaba plenamente en él.
Hardy aportaba calidez, paciencia y una capacidad extraordinaria para transmitir humor con una simple mirada o un gesto.

Juntos rodaron más de un centenar de películas.
El público de todo el mundo los adoraba.

En 1932, su cortometraje The Music Box ganó un Oscar. Otra película, Way Out West (1937), se convirtió en una de sus interpretaciones más recordadas.

Con los años, su amistad creció al mismo tiempo que su éxito.

La década de 1940 fue más difícil.
Los estudios empezaron a quitarles el control creativo, dándoles guiones y pidiéndoles simplemente que actuaran. La magia nacida de su cuidada colaboración se volvió más difícil de mantener.

Pero incluso cuando su carrera en el cine empezó a frenarse, siguieron juntos.

Cuando ya no pudieron hacer películas como antes, salieron de gira por el Reino Unido y actuaron en escena ante multitudes inmensas que seguían queriéndolos profundamente.
Los teatros se llenaban solo para verlos entrar en el escenario.

Luego, en 1956, Oliver Hardy sufrió un accidente cerebrovascular.
Su salud empezó a deteriorarse, y su esposa Lucille cuidó de él en casa. Stan Laurel también tenía problemas de salud y no podía visitarlo tan a menudo como habría querido.

Así que esperaba, escribía cartas y confiaba en que su amigo se recuperara.

A comienzos de agosto de 1957, Hardy sufrió nuevos accidentes cerebrovasculares y cayó en coma.
El 7 de agosto murió a los sesenta y cinco años.

Stan Laurel estaba demasiado enfermo para asistir al funeral.
Simplemente envió este mensaje: Babe lo entendería.

Después de la muerte de Hardy, Stan Laurel no volvió a actuar nunca más.

Las propuestas siguieron llegando, pero rechazó todas.
Durante más de treinta años habían trabajado codo a codo, y Laurel sentía que aquella asociación había terminado en el momento en que su amigo se fue.

En una ocasión escribió al público que se sentía perdido sin él, después de más de tres décadas de amistad estrecha y de trabajo feliz.

En 1961, Stan Laurel recibió un Oscar honorífico por su contribución a la comedia.
Para entonces, su compañero ya no estaba.

Vivió todavía algunos años tranquilamente en un pequeño apartamento de Santa Mónica. Admiradores de todo el mundo le enviaban cartas, y él respondía personalmente a muchas de ellas, a menudo de su propio puño y letra.

Stan Laurel murió en 1965.

A veces se ha intentado explicar el éxito de Laurel y Hardy analizando su comedia o su sentido del ritmo.
Pero la verdad era mucho más simple.

Eran dos hombres que juntos eran más graciosos de lo que cualquiera de los dos habría sido por separado.

Y tras la muerte de Oliver Hardy, Stan Laurel pasó el resto de su vida asegurándose de que el mundo nunca lo olvidara.

Fuente: Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ("Honorary Award to Stan Laurel", 1961)

Cómo Usa Dios los Tiempos Difíciles


Por Rick Warren

“Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día. Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades!”. 2 Corintios 4:16-17 (NTV)

Nunca eres un fracasado hasta que te rindes, y siempre es demasiado pronto para rendirse. Dios usa los tiempos difíciles para poner a prueba tu persistencia.

La diferencia entre las personas fieles y las infieles es que las infieles se rinden a la primera señal de dificultad. Las personas fieles siguen adelante.

Las personas fieles están decididas. Las personas fieles son diligentes. Las personas fieles son persistentes. Las personas fieles no saben rendirse. ¿Sabes cómo una pequeña bellota se convierte en un roble? Un roble es solo una bellota que se negó a rendirse.

Cuando comenzamos la Iglesia Saddleback, pensé que rápidamente entraríamos en un edificio. Pero pasamos 15 años sin uno. En los primeros 13 años de la iglesia, usamos 79 instalaciones diferentes. ¿Sabes cuántas veces sentí ganas de rendirme? ¡Solo cada lunes por la mañana!

Saddleback creció hasta tener más de 10,000 personas antes de que construyéramos nuestro primer edificio. ¿Te gustaría montar y desmontar una iglesia para 10,000 personas cada semana? No hay mucha gloria en eso. Es solo trabajo duro. Dios usa los tiempos difíciles para probar nuestra persistencia.

Si estás pasando por tiempos difíciles ahora mismo, entonces este versículo es para ti: “Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día. Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades!” 2 Corintios 4:16-17 (NTV).

A Dios le interesa más lo que te estás convirtiendo que lo que te está sucediendo. Él permite a menudo pruebas, tribulaciones y problemas en tu vida para enseñarte diligencia, determinación y carácter. ¿Qué pasa con los problemas que estás atravesando ahora mismo? Son una prueba de tu fe y fidelidad. ¿Continuarás sirviendo a Dios incluso cuando la vida sea un caos?

“No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos” Gálatas 6:9 (NVI).

Reflexiona sobre esto
  • ¿En qué situación estás dispuesto a rendirte?

  • ¿Cómo puedes renovar tu espíritu para que tengas la fuerza para perseverar en esa situación?

  • ¿Qué estás aprendiendo de Dios y sobre ti mismo en medio de tu prueba? ¿Cómo está haciendo crecer tu carácter?


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