sábado, 7 de noviembre de 2026

Qué Significa Tener el Poder del Espíritu Santo


Por Rick Warren

“Y porque ustedes pertenecen a él, el poder del Espíritu que da vida los ha libertado del poder del pecado, que lleva a la muerte”. Romanos 8:2 (NTV)

Ninguno de nosotros es inmune a los pecados persistentes. Algunas personas luchan con la ira, mientras que otras luchan con la preocupación, el chisme o la lujuria.

¿Cómo te liberas del pecado persistente? 

Entiendes lo que Jesús ha hecho por ti. En la cruz, Jesús pagó por el castigo de tus pecados para que tú no tengas que pagarlo. Todo el castigo por tus pecados, incluso el castigo por los que aún no has cometido ha sido pagado en la cruz.

Pero Jesús no solo pagó por tu pecado. También pagó para romper el poder del pecado en tu vida. Ahora tienes un poder que antes no tenías: el poder de decir no al pecado. Es más que fuerza de voluntad. ¡Es el poder del Espíritu Santo!

La Biblia dice en Romanos 8:2, “y porque ustedes pertenecen a él, el poder del Espíritu que da vida los ha libertado del poder del pecado, que lleva a la muerte” (NTV).

Si eres cristiano, sabes que Jesús murió para pagar por tu pecado. Esa es la buena noticia. Y si eso es todo lo que hay, seguiría siendo la mejor noticia del mundo. Pero cuando murió en la cruz, Jesús también tomó nuestra vieja naturaleza de pecado y nos dio una nueva naturaleza, una que ya no tiene que vivir dominada por el pecado. “Sabemos que nuestro antiguo ser pecaminoso fue crucificado con Cristo para que el pecado perdiera su poder en nuestra vida. Ya no somos esclavos del pecado” Romanos 6:6 (NTV).

El pecado ya no tiene poder en tu vida. ¡Una persona muerta no puede ser tentada! Esa vieja naturaleza no puede ser tentada y, dado que murió con Cristo, puedes estar seguro de que también compartes su nueva vida.

La fuerza de voluntad nunca será suficiente para romper el poder del pecado en tu vida. Pero gracias a Jesús, tienes más que suficiente poder en el Espíritu Santo para resistir la tentación y romper el círculo vicioso del pecado y la muerte.

Reflexiona sobre esto
  • ¿Qué pecado ha permanecido persistente en tu vida incluso después de convertirte en cristiano?

  • ¿Cómo accedes al poder del Espíritu Santo cuando enfrentas la tentación?

  • ¿De qué manera vivimos todavía como “esclavos del pecado” a pesar de que nuestra vieja naturaleza ha sido crucificada con Cristo?


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La vejez es para los elegidos....


*ME ENCONTRÉ UNA FRASE QUE DICE*:
*LA JUVENTUD SE OTORGA A LA MAYORÍA*,
*PERO-LA VEJEZ SOLO A LOS ELEGIDOS:*
No todos llegan. No todos resisten.
No todos aprenden. No todos sanan.
No todos se levantan una vez más cuando la vida los derrumba.
*LLEGAR A LA VEJEZ:* no es cuestión de suerte, es cuestión de batallas ganadas en silencio, de cicatrices que no te avergüenzan, de un corazón que, a pesar de todo, sigue siendo agradecido.
*DISFRUTA TU EDAD*.
*HONRA TU HISTORIA*.
*AGRADECE CADA DÍA*.
Porque no es solo cumplir años...
*ES UN PRIVILEGIO*.
*ES UN MILAGRO*.
No tengas prisa por volver a ser joven, porque hay una belleza incomparable en ser: *MADURO, ENTERO Y EN PAZ CONTIGO Y CON TU VIDA*.
*ES UNA BENDICIÓN*.
*VIVE. AGRADECE. DISFRUTA. AMA. Y NUNCA DEJES DE BRILLAR*.
*PORQUE QUIEN HA LLEGADO HASTA AQUI...*
*YA ES UN GUERRERO, UNA LEYENDA, UN EJEMPLO.* 💯🌹
En la Escuela de la vida, nadie te pregunta si quieres inscribirte.
Basta con nacer y ya estás matriculado.
No hay uniformes ni pupitres asignados.
Y el año escolar, nunca termina.
Lo curioso es que, en esta Escuela, somos Alumnos y Profesores.
Donde el gran Maestro, es el tiempo: ese Profesor exigente, paciente y a veces severo. No avisa de los exámenes.
Un día te despiertas y ahí está el examen en el pupitre. Y si no has estudiado, no tiene sentido pedir un nuevo examen.
Algunas materias son fáciles:
*El amor*,
*La amistad*,
*La alegría*.
Otras requieren más esfuerzo:
*La paciencia*,
*La tolerancia*,
*El perdón*.
También hay materias que preferiríamos NO cursar:
*El dolor*,
*La pérdida*,
*La soledad*
*La enfermedad*
*La traición*
Pero es a través de ellas que el aprendizaje se profundiza,
El *Director de la Escuela*, *es DIOS*, tiene una forma muy particular de preparar las clases.
A veces *enseña desde el cariño*; otras, *desde la dificultad*.
Y así acumulamos calificaciones, sin una boleta impresa, pero con un registro invisible en nuestros corazones.
En el conflicto, aprendemos a valorar la paz.
En la escasez, descubrimos lo suficiente.
Al presenciar la injusticia, practicamos la empatía.
Y en la vida diaria, aprendemos el difícil arte de *AMAR AL PRÓJIMO*, un *Curso, que algunos repiten durante años, sin llegar a dominar*.
En esta *Escuela*, *No hay vacaciones*.
No suena la campana para terminar el día.
Cada día es una nueva lección.
Y quizás, el *Diploma final sea la serenidad de mirar atrás y decir:*
*¡Aprendí!*
*Cometí errores, pero ¡aprendí!*
*Vive esta lección hasta el último capítulo*.

*AUTOR: Tú y nadie más que tú*.

Por qué el ocio es importante para alcanzar una buena vida, según Aristóteles

Lo que hacemos en nuestro tiempo libre dice mucho sobre lo que nos hace felices.

En su impactante libro La sociedad del cansancio, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han sostiene que, en la actualidad, alcanzar el éxito se ha convertido en una obligación. Han lo denomina la “sociedad del rendimiento”, en la que debemos convertirnos en “emprendedores”, promocionándonos y vendiéndonos a nosotros mismos. Como consecuencia, no hay tiempo libre.

En una sociedad así, incluso el ocio corre el riesgo de convertirse en otro tipo de trabajo. En lugar de proporcionar descanso y sentido, suele ser competitivo, performativo y agotador.

Quienes sienten la presión de promocionarse a sí mismos, por ejemplo, pueden pasar su tiempo libre publicando fotos de una carrera o de unas vacaciones lujosas en las redes sociales para que las vean sus familiares, amigos y posibles empleadores, lo que aumenta el agotamiento y el desgaste.

Como filósofo y consejero filosófico, estudio las conexiones entre el ocio poco saludable y el agotamiento. He descubierto que la filosofía puede ayudarnos a sortear algunos de los escollos en una sociedad orientada al rendimiento. El célebre filósofo griego Aristóteles, que vivió entre el 384 y el 322 a. e. c., en particular, ofrece importantes reflexiones.

Sobre el desarrollo personal

Aristóteles comienza Ética a Nicómaco señalando que todos buscamos la felicidad. Sin embargo, afirma que a menudo nos confunde cómo alcanzarla.

Él creía que el placer, la riqueza, el honor y el poder no nos hacen felices en última instancia. La verdadera felicidad, decía, requiere un desarrollo ético personal: “El bien humano resulta ser la actividad del alma de acuerdo con la virtud”.

En otras palabras, si queremos ser felices debemos tomar decisiones razonadas para desarrollar hábitos que, con el tiempo, se conviertan en rasgos de carácter como el coraje, la templanza, la generosidad y la veracidad.

Aristóteles vincula explícitamente la buena vida con convertirse en un tipo determinado de persona. No hay atajos para el desarrollo ético personal. Se necesita tiempo, tiempo libre, tiempo que no se dedique a ningún tipo de autopromoción empresarial.

Aristóteles también habla del poder de nuestras decisiones. Los hábitos, argumenta, no se refieren solo a la acción, sino también a los motivos y al carácter. Nuestras acciones, dice, cambian nuestros deseos. Aristóteles afirma: “Al abstenernos de los placeres, nos volvemos templados, y cuando lo somos es cuando somos más capaces de abstenernos de ellos”.

En otras palabras, los buenos hábitos son el resultado de avanzar gradualmente en la dirección correcta a través de la práctica. Y estos buenos hábitos conducen al desarrollo ético personal. Para Aristóteles, además, es esencial tener buenos amigos y mentores que guíen y apoyen el desarrollo moral.

El ejercicio debe realizarse con moderación para alcanzar los objetivos de salud. 

Comprender el ocio

En una sociedad orientada a los logros, a menudo estamos condicionados a responder a presiones externas para promocionarnos a nosotros mismos y buscar la felicidad en el placer, la riqueza, el honor y el poder. Esto puede desviar el desarrollo ético necesario para alcanzar la verdadera felicidad.

El verdadero ocio, aquel que no está ligado a la necesidad de alcanzar algo, es el tiempo que podemos dedicar a reflexionar sobre nuestras prioridades reales, cultivar amistades, pensar por nosotros mismos y dar un paso atrás para decidir qué tipo de vida queremos vivir.

La palabra griega eudaimonia, que a menudo se traduce simplemente como “felicidad”, es el término que Aristóteles utiliza para describir la prosperidad y el florecimiento humanos. Según la filósofa Jane Hurly, él considera “el ocio esencial para la prosperidad humana”. De hecho, “tanto para Platón como para Aristóteles, el ocio… es un requisito previo para alcanzar la forma más elevada de la prosperidad humana, la eudaimonia”, como sostiene el filósofo Thanassis Samaras.

Aunque nuestros medios para adquirir placer, riqueza, honor y poder sean limitados, Aristóteles nos dice que tenemos control sobre la variable más importante de la buena vida: qué tipo de persona queremos ser. El ocio es crucial porque es el tiempo en el que decidimos qué hábitos desarrollaremos y quiénes llegaremos a ser. ¿Capitularemos ante la sociedad del éxito? ¿O utilizaremos nuestro tiempo libre para desarrollarnos como individuos?

Cuando el ocio se centra en la autopromoción, es difícil que se produzca el desarrollo moral. El tiempo libre que no está secuestrado por la necesidad imperiosa de alcanzar logros es necesario para desarrollar una relación coherente con uno mismo, lo que yo denomino una relación de autosolidaridad, un tipo de autoconciencia reflexiva necesaria para apuntar al objetivo correcto y tomar decisiones morales. Sin esa relación, la buena vida seguirá siendo esquiva.

El ocio reinventado

En lugar de adoptar la formulación de la sociedad del éxito, tal vez podamos crear nuestra propia visión. Sin esta, corremos el riesgo de caer en malos hábitos que nos alejen de un sano desarrollo moral.

Aristóteles deja claro que tenemos el poder de cambiar no solo nuestros comportamientos, sino también nuestros deseos y carácter. Este autodesarrollo es una parte necesaria de la buena vida, una vida de ‘eudaimonia’.

Las decisiones que tomamos en nuestro tiempo libre pueden acercarnos a ella. O pueden alejarnos y llevarnos al agotamiento.

viernes, 6 de noviembre de 2026

Qué sabemos del futuro y qué hacer para que sea el que deseamos


 Que sabemos del futuro y cómo lo sabemos? Anticipar lo que está por venir, predecir o ser capaces de definir hacia dónde nos dirigimos es una aspiración tan vieja como las preguntas que nos formulamos sobre el origen del mundo. De dónde venimos y a dónde vamos.

El pasado es accesible a través de huellas más o menos indelebles. Sin embargo, no podemos enviar a nuestros exploradores en busca de trazas o evidencias en los restos arqueológicos o en los libros del futuro (o eso asumimos).

Nuestra mejor herramienta para indagar sobre la realidad, el método científico, resulta strictu sensu inaplicable. Podemos formular hipótesis sobre lo que está por venir, pero no podemos diseñar experimentos que nos permitan refutar su validez en el presente. Con los “estudios de futuros” nos movemos en un terreno filosóficamente pantanoso. El futuro es siempre una asignatura pendiente.

En la futurología, ¿todo vale?

¿Hasta dónde podemos anticiparnos? ¿Hasta dónde extender nuestra imaginación sobre el futuro? ¿Hasta dónde deberíamos hacerlo? ¿Por qué nos dominan las imágenes distópicas y apocalípticas sobre la guerra nuclear, el calentamiento global o la sumisión a la inteligencia robótica? ¿Son igual de validas todas las propuestas? ¿En la futurología todo vale?

Para responder a estas preguntas en el curso Estudios de Futuro: Ciencia, Filosofía y Ficción de la UNED, mostramos los fundamentos, el alcance y las limitaciones con las que nos encontramos. Y lo hacemos conciliando disciplinas que, a menudo, se presentan como alternativas irreconciliables, como son la ciencia, la filosofía, y también la ficción.

En Cómo mienten las leyes de la física, la filósofa Nancy Cartwright combate el fundamentalismo científico. Alcanzar la verdad es imposible, por la sencilla razón de que la verdad es un concepto que nos hemos inventado nosotros. Negarnos a verlo sería, como argumentó en un controvertido debate el físico Paul Davies, un artículo de fe.

Los factores invisibles que influyen en nuestras decisiones

Las decisiones de una multinacional, un pequeño negocio, un gobierno o administración o nuestras propias decisiones como padres, hijos, vecinos o en cualquier otro rol están influidas por la visión que tenemos del entorno, por ideas, juicios éticos o ideológicos y, a veces, simples prejuicios. El cálculo que podemos realizar sobre opciones, oportunidades y riesgos se superpone y confluye con la narrativa, el relato personal o dominante en la sociedad en un momento determinado.

El primer gran reto es tomar conciencia de los factores a menudo invisibles que influyen en nuestras decisiones y de las posibilidades y métodos que es posible utilizar para, en función del problema y los objetivos, mejorar nuestra comprensión, valorar e incrementar nuestras opciones y mejorar nuestra perspectiva.


Los estudios de futuro ofrecen un amplio catálogo de posibilidades que, como muestra la figura (sin ánimo de exhaustividad), integra métodos cuantitativos y cualitativos. Author provided

La batalla por las imágenes de futuro

Crear el futuro es una labor en gran medida colectiva. La mayor parte de las personas tenemos una capacidad muy limitada de influir en el desarrollo de los acontecimientos. Pero ni siquiera el más poderoso de los autócratas, las grandes corporaciones o la persona más rica del planeta tienen un control preciso sobre el porvenir.

En un sistema complejo como son la sociedad y la economía, la información y la capacidad de actuación son siempre limitadas y la toma de decisiones se produce en un entorno de gran incertidumbre. A menudo, como en el caso de la proverbial mariposa que batiendo sus alas en el Pacífico acaba produciendo un huracán en el golfo de México, el futuro es sistémicamente inaccesible. Y sin embargo, de alguna manera, nuestras acciones en apariencia irrelevantes acaban integrándose en el curso de acción del colectivo.

La imagen de un futuro compartida por un colectivo amplio es más poderosa y mucho más plausible que la de un futuro, por brillante que sea, que reside solo en la cabeza de un genio desconocido. En la obra The Image of the Future, de 1973, Fred Polak, pionero en los estudios de futuro, defiende que sin una visión persuasiva del futuro y la convicción de que la acción para alcanzarlo es posible, cualquier organización, nación o civilización acabará por decaer.

En la sociedad actual, el cine, la televisión y las redes sociales son el campo de batalla sobre el que se descarga un intenso bombardeo de imágenes que intentan atraernos. Y este es el segundo gran reto de los estudios de futuro: iluminar la existencia de imágenes que nos tientan con sus atractivos cantos de sirena, ayudarnos a tomar conciencia y mejorar nuestra capacidad para integrar expectativas y crear nuestras propias imágenes colectivas de un futuro deseable y alcanzable.


En su relato Círculo vicioso, en el que detalló las tres leyes de la robótica, Isaac Asimov dio forma a la imagen del robot que aún tenemos hoy en día, pero ¿son así los robots que realmente nos aguardan en el futuro?

El futuro de los estudios de futuro

Los estudios de futuro solo pueden ir a más. Vivimos en un mundo cada vez más complejo, donde la tecnología nos ofrece posibilidades que no parecen tener límite, pero al mismo tiempo magnifica los riesgos que debemos asumir. El número de problemas es ingente y los recursos para enfrentarlos siempre escasos.

Existe en la actualidad una corriente de pensamiento creciente sobre el futuro a muy largo plazo y nuestra responsabilidad como depositarios y administradores de opciones de futuro durante el brevísimo instante que representa nuestra vida. El reto nos parece apasionante.

Cambiar la Forma en que Piensas, Cambia tu Vida


Por Rick Warren

“No se engañen a sí mismos; nadie puede engañar a Dios; uno siempre recogerá lo que haya sembrado”. Gálatas 6:7 (NBV)

No siembras semillas de manzana y obtienes tomates.

De la misma manera, no siembras amargura y recibes amor. No siembras críticas y entonces obtienes ánimo de otras personas.

Gálatas 6:7 dice: “No se engañen a sí mismos; nadie puede engañar a Dios; uno siempre recogerá lo que haya sembrado” (NBV).

Lo que sea que siembres es lo que cosecharás. Si siembras en la tierra de tu naturaleza pecaminosa, cosecharás destrucción. Pero si siembras en la tierra de tu naturaleza espiritual, cosecharás vida eterna.

Dios ha dicho por miles de años que nuestros pecados pueden afectar a las futuras generaciones. Por ejemplo, cuando te enojas y pierdes los estribos con tus hijos, los estás condicionando a perder los estribos con sus hijos. Los pecados se hacen perpetuos en las familias, posiblemente por muchas generaciones. Esto no solo sucede en el ámbito relacional y ambiental, sino también en el físico. Ahora sabemos que tu cerebro puede en realidad ser cambiado por el comportamiento repetitivo, para bien o para mal. 

Todos creían que el cerebro estaba prácticamente grabado en piedra cuando eras adolescente. Ahora sabemos más sobre la plasticidad cerebral y cómo tu cerebro puede seguir moldeándose por el resto de tu vida.

¡Es bueno saber eso! Eso significa que, si tu cerebro ha sido moldeado naturalmente hacia la depresión, la ansiedad o a ser temperamental, puede cambiar.

Pero tienes que cambiar tu forma de pensar. La Biblia se refiere a esto como arrepentimiento o cambiar tu mente. Cuando cambias tu manera de pensar, cambia tu manera de sentir; y cuando cambia tu manera de sentir, cambia tu manera de actuar.

Entonces siembras en tu naturaleza espiritual y observas la asombrosa cosecha de frutos de Dios en tu vida.

Reflexiona sobre esto
  • ¿En qué formas específicas has notado que cambia tu comportamiento a causa de cómo eliges pensar sobre algo?

  • ¿Cuáles son algunas elecciones negativas que has visto repetirse en tu familia? ¿Qué puedes hacer para romper esos ciclos?

  • ¿De qué manera tus sentimientos determinan tus acciones?”


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Qué Significa Tener el Poder del Espíritu Santo

Por Rick Warren “Y porque ustedes pertenecen a él, el poder del Espíritu que da vida los ha libertado del poder del pecado, que lleva a la m...