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jueves, 25 de junio de 2026
El envejecimiento saludable visto desde la perspectiva del running
Todos tus problemas y preocupaciones son un cadaver insepulto. Aqui tienes una analogia de esa frase
Para entenderla a fondo, imagínate la siguiente analogía:
El huésped podrido en la sala de estar
Imagina que tu mente es una casa hermosa y limpia. Un día, algo dentro de esa casa muere: una vieja discusión, un fracaso laboral, una ruptura amorosa o una ansiedad por el futuro. En lugar de hacer un funeral, aceptar la pérdida y enterrar ese problema bajo tierra (que es donde pertenecen los muertos), decides dejarlo tirado en medio de la sala de estar.
Al principio, intentas ignorarlo. Te sientas en el sofá a ver la televisión, pero de reojo puedes ver el cuerpo ahí tendido.
El olor del estancamiento: Con los días, el cadáver empieza a descomponerse. Ese olor insoportable es el equivalente a la amargura, el rencor o el insomnio que empieza a contaminar el resto de tu vida. Ya no puedes disfrutar de tu "casa" porque todo huele a ese problema no resuelto.
El peligro de la infección: Un cuerpo sin sepultar atrae moscas y bacterias. En tu mente, ese problema ignorado empieza a enfermar tus pensamientos sanos, volviéndote una persona más irritable, triste o ansiosa.
El tabú de las visitas: Te da vergüenza invitar a amigos o nuevas parejas a tu casa porque, ¿cómo les explicas que tienes un cadáver en medio de la sala? Así es como los problemas no resueltos nos aíslan de los demás.
¿Qué significa realmente la frase?
Un "cadáver insepulto" es algo que ya pasó, algo que ya está muerto y no tiene vida ni solución en el presente, pero que te niegas a dejar ir. Al no "enterrarlo" (es decir, al no procesarlo, perdonar, aceptar o cerrar el ciclo), permites que el pasado siga pudriendo tu presente.
La frase es un recordatorio de que, por doloroso que sea el funeral, hay que enterrar lo que ya murió para que la casa pueda volver a respirar.
miércoles, 24 de junio de 2026
El Miedo Crece Cuando nos Rehusamos a Hacer lo que Dios Quiere que Hagamos
Todos tenemos temores. Sin embargo, con demasiada frecuencia, dejamos que gobiernen nuestras vidas y nos impiden tomar una postura firme ante lo que sabemos que Dios quiere que hagamos.
Al igual que Daniel frente al foso de los leones, enfrentamos personas y situaciones que amenazan con destruirnos, como así también nuestro testimonio en Cristo. Pero la elección es nuestra.
¿Cederemos frente a nuestros temores o tomaremos una postura firme ante Dios a pesar de esos temores?
Si quieres vencer el miedo que te está abatiendo, necesitas entender claramente los beneficios de tomar una postura a favor de Dios.
Lo más importante que necesitas saber es que hacer lo que Dios quiere que hagas es una clara victoria en tu vida por sobre el temor.
Porque el miedo crece cada vez que cedes ante el temor, el miedo se vuelve más intenso.
El miedo crece cada vez que te niegas a hacer lo que Dios quiere que hagas. Eventualmente, te sentirás arrinconado.
Y cuando crece el miedo, tu vida se encoge.
Así que ¿qué haces?
Sigue el ejemplo de los primeros cristianos. Ciertamente no somos la primera generación de creyentes que enfrenta el miedo. Los primeros cristianos sufrieron toda clase de persecuciones. El libro de Hechos nos muestra un poco de cómo fue su postura ante el temor. Cómo Pedro y Juan proclamaron a Jesús con valentía en Hechos 4, enfrentándose a la oposición.
Así que oraron, “Y ahora, oh Señor, escucha sus amenazas y danos a nosotros, tus siervos, mucho valor al predicar tu palabra” Hechos 4:29 (NTV).
La respuesta a tu temor no es rendirte ante él. Es seguir avanzando con valentía a pesar de él. Te enfrentas al miedo. El temor no responde a la lógica, así que la única oportunidad que tienes para deshacerte de él es confiar en Dios y enfrentar el temor.
Nunca olvides esto. Dios nunca partirá las aguas del rio Jordán frente a ti hasta que tú des el primer paso (lee cómo Dios hizo esto por Elías y Eliseo en 2 Reyes 2:8). Tú tomas el paso de fe y Dios te muestra el camino. Eso no sucederá si tú te quedas atrapado en tu temor.
Toma un paso de fe el día de hoy y observa cómo se desmorona el temor en el proceso mientras Dios guía tus pasos.
¿Cómo has visto crecer el temor en tu vida porque te has rendido ante él?
¿Cómo has visto al temor disminuir en tu vida porque has tomado una postura firme para con Dios?
¿Qué temores son los que encuentras más difíciles de superar en tu vida cotidiana? ¿Por qué? ¿Cómo puedes entregárselos a Dios?
Hoy puedes tomar la decisión más importante de tu vida. Haz clic AQUÍ.
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¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el mensaje? ROMANOS 10:14 (DHH)
Lo que salio mal salio mal. Ya paso. analizando esa analogia
Esa frase, más que una analogía, es un mantra de aceptación y una tautología pragmática (decir una verdad evidente para fijar un punto). Se parece mucho al famoso "lo que fue, fue" o al "agua pasada no mueve molino".
Si desmenuzamos la lógica y la psicología detrás de ese pensamiento, encontramos varias capas interesantes:
1. La aceptación radical del hecho
"Lo que salió mal, salió mal." Aquí no hay espacio para la queja, la justificación o el lamento. Al repetir la misma idea ("salió mal"), estás cerrando el debate. Es una forma de decirle a la mente: "Deja de buscar culpables o de imaginar escenarios alternativos de cómo pudo haber sido; el resultado ya es un hecho inamovible".
2. La línea temporal (El corte limpio)
"Ya pasó." Esta es la estocada final al pensamiento rumiante. Establece una frontera clarísima entre el pasado (donde ocurrió el error) y el presente (donde estás parado ahora). Te quita el peso del evento de encima porque, por definición, el pasado ya no existe; lo único que existe es lo que haces ahora con las consecuencias.
3. El enfoque estoico
Tiene un trasfondo profundamente analítico y maduro. Te enfoca directamente en lo que está bajo tu control. No puedes controlar el ayer, pero sí puedes controlar tu reacción de hoy. Al asumir que "ya pasó", dejas de gastar energía emocional en el lamento y guardas los cartuchos para lo que viene: limpiar el desorden, aprender la lección o cambiar de estrategia.
En resumen: es una declaración de resiliencia pura. Es la mente diciendo "borrón y cuenta nueva" de la manera más directa y pragmática posible.
¿Hubo algún quiebre o situación en particular que te hizo llegar a esta conclusión hoy, o estás analizando la frase desde una perspectiva más general?
Montalvo es un gigante de la percusión...
martes, 23 de junio de 2026
Pasar de lo que Sabemos de Dios a lo que Confiamos Acerca de Dios
Por Rick Warren
“Algunos ya han dejado de confiar en Dios”. 1 Timoteo 6:21a (TLA)
Hay 45 centímetros entre tu cabeza y tu corazón. Desafortunadamente, algunas personas se pierden el cielo por esos 45 centímetros. Conocen a Dios con su mente, pero con su corazón. Intelectualmente creen en el evangelio, pero nunca permiten que cambie sus corazones.
Yo fui a la escuela hace mucho tiempo, hace unos 24 años, para obtener mi maestría y doctorado. Honestamente, he olvidado mucho de lo que aprendí durante ese tiempo.
Pero nunca he olvidado la verdad más importante que he aprendido. Fuimos creados por Dios. Fuimos creados para Dios. Hasta que comprendamos eso, la vida nunca tendrá sentido.
No fuiste creado para tu propio beneficio.
La Biblia dice, “Algunos ya han dejado de confiar en Dios” 1 Timoteo 6:21a (TLA).
Puedes conocer varias teorías. Puedes conocer la teoría del caos. Puedes saber física cuántica. Pero si no conoces a Dios, te has perdido el propósito de tu vida.
Al final de tu vida, Dios te hará una prueba final. Aquí están las buenas noticias. Será un examen a libro abierto. Todas las respuestas están en la Biblia.
En ese examen Dios no te preguntará si obtuviste todos “excelentes” en tus notas. No le importará qué tan bien lo hiciste en tu carrera. No te pedirá ver un reporte de tus cuentas bancarias.
En vez de eso, Él te preguntará esto: ¿Llegaste a conocerme? ¿Desarrollaste una relación conmigo? ¿Desarrollaste una relación con mi Hijo a quien envié a la tierra a morir en una cruz por ti?
¿Por qué es tan difícil pasar de lo que sabemos de Dios a confiar en Él?
¿Por qué piensas que mucha gente pospone comenzar una relación con Dios?
Si Dios te preguntara hoy “¿Conoces a mi Hijo?” ¿Qué responderías?
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