lunes, 27 de abril de 2026

Para Beneficiarte de la Biblia, Debes Leerla


Rick Warren

"Dichoso el que lee [la Biblia]” Apocalipsis 1:3 (NVI)

¿Alguna vez sientes que no entiendes la Biblia? Te preguntas, ¿por qué no está haciendo una gran diferencia en mi vida? Si es así, permíteme hacerte esta pregunta: ¿Cuánto tiempo dedicas a leer la Biblia?

Durante gran parte de la historia del cristianismo, sólo los sacerdotes tenían Biblias. Como resultado, eran los únicos que interpretaban la Escritura. Todos los demás tenían que aceptar lo que decían.

Luego, alrededor de 1440, Johannes Gutenberg inventó la imprenta móvil. Por primera vez, la gente común tuvo acceso regular a la Biblia. "Lo que el sacerdote me está diciendo y lo que leo en la Biblia, ¡no coincide!", dijeron.

Poner la Biblia en manos de la gente común condujo a un tipo de revolución, una gran agitación de la iglesia que ahora conocemos como la Reforma Protestante.

Gracias a la imprenta y a la reforma, tú y yo podemos leer la Biblia todos los días, pero ¿lo haces?

Conozco a algunos cristianos que son más fieles a la página de deportes que a la Palabra de Dios. La gente puede pasar tres horas al día en las redes sociales o viendo la televisión, mientras pasa unos minutos leyendo la Biblia. Esperan que esa fórmula los transforme en gigantes espirituales, pero simplemente no funciona de esa manera.

Para entender y aplicar la Biblia, tienes que leerla. Y leer la Biblia es más fácil de lo que crees. Si la lees durante 15 minutos todos los días, la leerás toda una vez al año. Si reemplazas un programa de televisión de 30 minutos al día con la lectura de la Biblia, leerás la Biblia dos veces al año.

Piensa en lo que te pasas el tiempo leyendo todos los días: un blog favorito, el periódico de la mañana o las redes sociales. ¿Crees todo lo que lees en esos lugares? ¿Y qué hay de lo que lees en la Biblia? Mucha gente dice: "Creo que la Biblia de principio a fin". Y me gustaría responderles, "¿La han leído de principio a fin?"

Si no tienes un hábito regular de lectura de la Biblia, comienza hoy mismo. Toma una de esas fuentes que no es completamente confiable y reemplázala con la Palabra de Dios. Recuerda lo que dice el libro de Apocalipsis: "Dichoso el que lee [la Biblia]Apocalipsis 1:3 (NVI).

Reflexiona sobre esto
  • ¿En cuál de las redes sociales te la pasas todos los días? ¿Cuál de esas redes sociales es completamente confiable?

  • Haz una lista de formas específicas en las que influyen las redes sociales que lees o ves todos los días. Haz otra lista de las maneras en que la lectura de la Biblia a diario podría influir.

  • Piensa en esa lista de redes sociales donde te la pasas a diario. En la próxima semana, ¿cuál de ellas podrías reemplazarla por la lectura de la Biblia?  Por ejemplo, si pasas 10 minutos cada noche revisando Twitter, en cambio podrías pasar esos 10 minutos en la Palabra de Dios.


Hoy puedes tomar la decisión más importante de tu vida. Haz clic AQUÍ.

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¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el mensaje? ROMANOS 10:14 (DHH)

Increible capricho del destino......

Capricho del destino: la impactante historia de Marina Yuryeva. ¡Sorpresa, genética y drama familiar!

Cuando Marina Yuryeva dio a luz a su hijo, su esposo, Igor Petrov, quedó atónito.

El niño, que se suponía que debía ser el nuevo miembro de su familia eslava, tenía la piel oscura, como si hubiera nacido en las cálidas costas de África.

- ¿Cómo es posible? - murmuró Igor, observando al bebé con incredulidad

Su perplejidad pronto se convirtió en sospecha, luego en ira. Decidió que su esposa lo había engañado con un extranjero, alguien de rasgos exóticos. Sin escuchar explicaciones, hizo su maleta, tomó su abrigo de cuero y desapareció de la casa sin mirar atrás.

Marina, entre lágrimas, juraba su inocencia, pero nadie la creyó. Los médicos solo se encogieron de hombros y mencionaron la posibilidad de que se tratara de un salto genético, un increíble capricho del destino, una rareza en la herencia familiar. Sin embargo, Marina no recordaba ningún antecedente en su linaje. ¿Cómo podía haber sucedido algo así? Ver El Salvador aprueba ley de ADN obligatorio para verificación de filiación

Rumores y sospechas

El pueblo no tardó en hablar. Los vecinos susurraban, señalaban a Marina y murmuraban teorías. Todos coincidían en un solo nombre: Fabien Moreau, un químico francés que trabajaba en la fábrica local y que, por casualidad, tenía la piel oscura.

- Seguro que él es el padre - decían las ancianas en el mercado.

- No hay otra explicación - aseguraban los hombres en la taberna.

Cuando Igor escuchó estos rumores, su ira creció. Se puso su chaqueta de cuero, tomó una palanca y, con los ojos encendidos de furia, subió a su motocicleta. El rugido del motor resonó por las calles frías mientras se dirigía a la residencia de Fabien.

Mientras tanto, Marina, ajena al peligro que se cernía sobre su supuesto amante, regresaba a casa con su bebé en brazos. Caminaba por un callejón poco iluminado cuando, de repente, una sombra surgió de entre los edificios.

Un desconocido la atacó sin previo aviso. Marina apenas tuvo tiempo de proteger a su hijo antes de que un fuerte golpe la derribara al suelo. Gritó, pero el viento helado ahogó su voz. Su agresor la golpeó de nuevo y huyó en la oscuridad.

La verdad enterrada en el pasado

Horas después, unos vecinos encontraron a Marina inconsciente y la llevaron al hospital. Igor, que estaba a punto de irrumpir en la casa de Fabien, recibió la noticia del ataque y corrió al hospital. Al ver a su esposa en una camilla, con el rostro hinchado y el labio partido, sintió un dolor punzante en el pecho. Ver Cómo descubrir la historia de tu familia con prueba de ADN

Junto a la cama estaba el bebé, envuelto en mantas blancas. Tenía los ojos abiertos, inocentes, sin culpa alguna de las sospechas de su padre.

- Dios mío… ¿Qué he hecho? - susurró Igor, sintiéndose el peor de los hombres.

En ese momento, Nikolái, un anciano del pueblo que había sido amigo de la familia durante décadas, entró en la habitación y lo miró con gravedad.

- No busques culpables donde no los hay, muchacho - le dijo con voz firme -. Tu bisabuela, la madre de tu abuelo, tuvo un hijo con un soldado africano que vino a Rusia durante la guerra. Esa sangre sigue en tu familia, y hoy, la genética ha hablado.

Igor sintió cómo el mundo se derrumbaba a su alrededor. Había abandonado a su esposa y a su hijo por un simple capricho del destino.

Se acercó a Marina, tomó su mano y, con lágrimas en los ojos, le susurró:

- Perdóname.

Y tú, ¿qué opinas?

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domingo, 26 de abril de 2026

Manel Esteller: "La felicidad es encontrar satisfacción en lo que haces. No podemos vivir pendientes del reloj, esperando a que llegue el descanso"



¿Y si la felicidad se encontrara en tu día a día y no al final de una lista de objetivos? Este es el secreto para vivir en plenitud que el Dr. Manel Esteller confesó .


La experiencia es un grado, suele decirse, y el Dr. Manel Esteller la tiene de sobra. Este médico y genetista catalán especializado en epigenética es uno de los referentes mundiales de su campo. Pocas personas saben más que él sobre genética molecular. Pero Manel Esteller es, cuando deja atrás la bata blanca, un hombre que se considera feliz. Y eso, si cabe, es aún más excepcional.

Los años de trabajo y estudio le han permitido comprender con precisión cómo funciona nuestro cuerpo y, particularmente, cómo funciona nuestra genética. Pero también le ha dado una visión más amplia de la vida. Por eso, en la entrevista que concede a la revista Lecturas, el doctor nos confesaba lo que significa hoy para él ser feliz. “La felicidad es encontrar satisfacción en lo que haces”, afirmaba. Así de sencillo y contundente es su mensaje.

La felicidad tras la bata

Tras la bata de laboratorio, Manel Esteller es un hombre sencillo. Disfruta de desayunos copiosos, intenta almorzar siempre en casa y por las noches le gusta ver el fútbol, para desconectar. Y en esta vida sencilla, el doctor ha encontrado la felicidad.  Y en buena medida, la relaciona con su trabajo

“Pasamos buena parte de nuestra vida trabajando. El fin de semana, esos dos días de descanso que hoy damos por sentados, son en realidad una conquista relativamente reciente en la historia de la humanidad”, nos explica. “Pero no podemos vivir pendientes del reloj, esperando a que llegue el descanso. Lo ideal es que nuestra actividad diaria, en la medida de lo posible, nos llene y nos aporte sentido”.

Por supuesto, Esteller sabe que esto no siempre es fácil. No todos contamos con los medios o las circunstancias para vivir de aquello que nos apasiona. “Pero aspirar a que lo que hacemos nos aporte satisfacción me parece fundamental”, concluye.

La satisfacción y el propósito

Lo que Esteller nos propone no es ninguna locura. De hecho, el experto va un paso más allá y cuando le preguntamos qué consejo le daría a alguien que quiera empezar a cuidarse mejor, nos lo deja muy claro: “Le diría que intenta ser feliz con su actividad diaria. Y que esa felicidad, además, la comparta”.

Parece parte de su ética profesional. “Ser feliz con lo que haces cada día, en la medida de lo posible, y permitir que esa energía alcance a otros puede ser un primer paso sencillo, pero muy poderoso”, asegura.

Y la psicología, en buena medida, le da la razón. Sabemos que, si hay algo parecido a una fórmula de la felicidad, es el resultado de sumar el bienestar hedónico y el bienestar eudaimónico. Y en este último punto está la clave.

El bienestar eudaimónico

Frente al bienestar hedónico, del que hablaremos más adelante, pero que es, en resumidas cuentas, el resultante del placer y las emociones positivas, el eudaimónico puede resultar un tanto más complicado. Es, en palabras de Aristóteles, la felicidad que sentimos cuando dedicamos nuestra vida a aquello para lo que estamos destinados. Desde su perspectiva, el fin de todo ser humano era la razón y, por tanto, la virtud era el camino para alcanzar la eudaimonía.

En el siglo XXI manejamos otras teorías, y hablamos a menudo de la palabra “propósito”. Aunque es una palabra que ha sido bastante manoseada, podemos entender el propósito como aquello que nos aporta sentido más allá de nuestra individualidad.

El propósito, en palabras de Francesc Miralles (a quien también entrevistamos), es encontrar nuestros talentos y ponerlos al servicio de los demás. Nace en uno mismo, pero acaba en el colectivo. No existe propósito sin interacción.

Explorando el talento

Si la fórmula es tan sencilla, debemos preguntarnos, ¿por qué tantas personas son infelices? Lo cierto es que para alcanzar este estado de eudaimonía relacionado con el propósito debemos vencer varias barreras. Para empezar, las más evidentes son las de la pobreza o la falta de oportunidades que, por desgracia, siguen limitando la vida de muchas de las personas del mundo.

En muchos casos, sin embargo, el obstáculo más inmediato es el siguiente: no conocemos nuestros talentos.  Como nos advertía Jung, vivimos en un sistema que tiende a diluirnos. “Nacemos originales y morimos copia”, decía el padre de la psicología profunda.

El sistema educativo y, en general, el sistema social en el que vivimos tiende a borrar nuestros talentos, que están marcados por nuestros impulsos naturales. Nadie recomendará a un niño que se dedique a pintar cuando puede estar aprendiendo matemáticas, ¿no?

El primer paso, por tanto, debe ser reconectar con esos talentos y descubrir cómo podemos ponerlos al servicio de los demás. Y al hacerlos, explica Miralles en su libro ‘Ikigai’, quizá consigamos aquello que nos propone Manel Esteller: sentir satisfacción en nuestro día a día.

El bienestar hedónico

Aunque el propósito puede tener un gran peso en nuestra propia felicidad, no lo es todo. Recordemos que la fórmula está formada por dos formas de bienestar, y la hedónica no podemos dejarla de ladoDecía Epicuro que la felicidad era el resultado de la ataraxia y la aponía. Es decir, la ausencia de perturbación mental y dolor físico. Y esta se consigue por medio del placer.

Entre las necesidades esenciales que debemos satisfacer, Epicuro destacaba las más evidentes, como comer, beber o descansar, pero también una muy importante que a menudo olvidamos: la amistad. La compañía de otros a los que podamos querer.

Manel Esteller también parece haber llegado a esta conclusión, y así nos lo explica en la entrevista que nos concede cuando le preguntamos sobre lo que es realmente relevante en la vida. “He aprendido que lo más significativo suele ser lo más sencillo. Un beso, una sonrisa, gestos cotidianos que llenan profundamente”, aseguraba.

Eso parece ser todo. Momentos de felicidad tan sencillos como eso. Porque, como dice Esteller, “no son necesariamente las cosas caras o extraordinarias las que aportan felicidad. A veces es algo tan simple como ver que tu hijo está bien o que tu pareja está contenta. Son situaciones aparentemente pequeñas, pero que tienen un peso enorme”.

Para la elaboración de este artículo hemos contado con referentes del ámbito científico, filosófico y psicológico que ayudan a comprender cómo la satisfacción diaria, el propósito y las emociones influyen en nuestra idea de felicidad:

  • Manel Esteller, médico y genetista especializado en epigenética, uno de los mayores referentes internacionales en el estudio de la regulación genética.
  • Aristóteles, filósofo griego, referente fundamental en la teoría de la eudaimonía como forma de felicidad basada en la virtud.
  • Francesc Miralles, escritor y divulgador especializado en desarrollo personal, conocido por su trabajo sobre el propósito vital y autor del libro ‘Ikigai’.
  • Carl Gustav Jung, psiquiatra y psicólogo suizo, fundador de la psicología analítica, que exploró el desarrollo del individuo y la autenticidad personal.
  • Epicuro, filósofo griego, creador del epicureísmo, que definió la felicidad como la ausencia de dolor físico y perturbación mental.

Para Beneficiarte de la Biblia, Debes Leerla

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