El estudio llevado a cabo por la Clínica Universidad de Navarra demuestra que el ejercicio físico previene la infección por Covid-19.
Hacer deporte y ejercicio físicopreviene la infección y las complicaciones derivadas de la Covid-19. Es la principal conclusión que arroja un estudio realizado por la Clínica Universidad de Navarra (CUN).
La doctora Amaia Rodríguez Murueta-Goyena, investigadora del Laboratorio de Investigación Metabólica de la Clínica Universidad de Navarra y del CIBEROBN, ha sido la encargada de llevar a cabo el trabajo, que ha recibido un premio en el último congreso de la Sociedad Española del Estudio de la Obesidad (SEEDO).
El deporte previene el coronavirus
En el informe, la experta detalla que las hormonas producidas por el músculo reducen la probabilidad de contagiarse de coronavirus y también las complicaciones y la muerte celular provocada por la propia enfermedad.
Personas obesas sufren mayor riesgo de padecer Covid-19
Asimismo, aquellos pacientes con obesidad presentan un mayornúmero de posibilidades de contagio. "A medida que aumenta el grado de obesidad, mayor será la inflamación y es más probable que se desencadene una tormenta de citoquinas, que son proteínas que controlan la actividad de las células del sistema inmune. Esto supone uno de los mayores riesgos de la persona diagnosticada con Covid-19 severo".
La OMS también incide en el deporte
No son pocas las ocasiones en las que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda la importancia del ejercicio físico y los beneficios que reporta en la salud. En este sentido, para las personas mayores de 18 años, la recomendación del organismo es la de realizar en torno a los 150 minutos semanales de actividad física.
Según la OMS, la realidad es que a nivel mundial, 1 de cada 4 adultosno alcanza los niveles de ejercicio físico recomendados. Además, afirma que "las personas con un nivel insuficiente de actividad física tienen un riesgo de muerte entre un 20% y un 30% mayor en comparación con las personas que alcanzan un nivel suficiente".
Casi 50.000 personas murieronpor el coronavirus ymás de 21 millones fueron diagnosticadascon la infección la semana pasada (17-23 de enero de 2022),informóeste martes la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta cifra, que representa un aumento del 5 % en comparación con la de la semana anterior, es "el mayor número de casos semanales registrados desde el comienzo de la pandemia", advierte el organismo.
Pese a alcanzar el nuevo pico, el crecimiento de la incidencia del virus se registró solo en tres de las seis regiones de la OMS: Mediterráneo Oriental, Asia Suroriental y Europa. En cuanto a las muertes, su incidencia creció en Asia Suroriental, Mediterráneo Oriental y Américas.
A pesar de los avances en la vacunación y de las restricciones, tras poco más de 13 meses de pandemia de coronavirus, el mundo ha superado otro sombrío hito. Según los datos recogidos por la Universidad Johns Hopkins, el número de muertes por COVID-19 superó el pasado sábado los tres millones, sólo tres meses después de haber superado la barrera de los dos millones en enero.
Como muestra el siguiente gráfico, Estados Unidos ha sido el país más afectado por la pandemia en términos de vidas totales perdidas. Hasta el 18 de abril de 2021, las muertes por coronavirus en Estados Unidos ascendían a 567.000, muy por delante de Brasil, con más de 370.000 muertes. Sin embargo, el análisis de las muertes por cada 100.000 habitantes ofrece una imagen ligeramente diferente, ya que muestra que Brasil, Reino Unido e Italia se han visto aún más afectados que Estados Unidos. Hasta ahora, Estados Unidos ha registrado 173 muertes por cada 100.000 habitantes, frente a las 194 de Italia, las 190 del Reino Unido y las 177 de Brasil. España, por su parte, cierra la lista de los diez países con mayor número de fallecidos a causa de la COVID-19, con cerca de 77.000 fallecimientos y 164 muertes por cada 100.000 habitantes.
Investigadoras valencianas detectan que en la leche de mujeres positivas en coronavirus no hay presencia del virus pero sí de anticuerpos específicos contra la infección
Una madre amamanta a su bebé.E.M.
¿Puede una mujer amamantar a su bebé si es positiva en coronavirus? ¿Hay algún riesgo de transmisión? La respuesta la acaban de dar una investigación del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Valencia: en la leche materna de mujeres infectadas por coronavirus no se encontró rastro del virus pero sí anticuerpos específicos contra la infección para proteger al recién nacido.
Se trata de los primeros estudios de este tipo en España, y primeros a nivel mundial, coordinado por la doctora Cecilia Martínez Costa (jefa de Servicio de Pediatría de Hospital Clínico e investigadora principal del Grupo de Nutrición Pediátrica de Incliva) y la doctora Mª Carmen Collado, investigadora del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos del CSIC. Las investigadoras llevan años trabajando en la composición de la leche materna en relación con factores defensivos, entre ellos la microbiota, y compaginan experiencia en investigación clínica, básica y aplicada.
Las investigadoras, que llevan años trabajando en la composición de la leche materna en relación con factores defensivos, analizaron en muestras de leche materna de mujeres infectadas por Covid y en ninguna muestra de leche se detectó el virus. Sin embargo, en la mayoría sí había anticuerpos específicos IgA, IgG e IgM frente a proteínas estructurales del SARS-CoV-2 como el denominado Receptor Binding Domain (RBD), así como frente a proteínas no estructurales como la proteasa principal (MPro), analizada por primera vez en la leche materna.
"Estos resultados sustentan de forma evidente la importancia de recomendar la lactancia materna de forma sistemática en todos los casos en los que la madre tenga poca o nula sintomatología", concluye la doctora Martínez Costa.
EL EFECTO DE LA VACUNA
En una segunda fase, se inició el estudio de los efectos de la vacunación en mujeres lactantes. Se analizó la presencia de anticuerpos anti-Covid en 75 mujeres lactantes vacunadas con los diferente sueros y en diferentes momentos de la pauta de vacunación. En concreto estudiaron a 30 mujeres con vacunación completa de Pzifer, 21 completa de Moderna y 24 AstraZeneca con la primera dosis. En todos los casos se encontraron anticuerpos específicos (IgA e IgG) en su leche, mucho más elevados tras la segunda dosis. Además, estos anticuerpos variaron en función de la vacuna recibida y de si las madres habían padecido previamente la infección. En este último caso, sus anticuerpos se multiplicaron tras la primera dosis.
"La lactancia materna es una prioridad, y aún necesitamos más estudios dirigidos a confirmar el potencial papel protector de esos anticuerpos presentes en la leche materna frente a la COVID-19 en niños", añade María Carmen Collado, investigadora del IATA-CSIC.
El estudio 'Identificación del SARS-Cov-2 en leche materna como potencial vehículo de transmisión vertical del virus o de protección frente a la enfermedad. Impacto de las vacunas' continúa en marcha para aclarar la duración de la presencia de anticuerpos específicos en la leche materna y su eficacia en la protección de los lactantes amamantados, así como para estudiar el efecto de las nuevas pautas de vacunación y la respuesta de anticuerpos en la leche materna.
La investigación ha contado con la participación del Hospital Universitario Doctor Peset y del Hospital Universitari i Politècnic La Fe, así como con centros de Barcelona (Hospital Sant Joan de Déu y el Hospital Clínic), Granada (Hospital San Cecilio) y Zaragoza (Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa), así como varias universidades (Jaume I de Castellón, Barcelona y Granada).
Aumentan las filas de la pobreza extrema en todos los rincones del planeta
Profesores universitarios que han tenido que meterse a repartidores de empresas de mensajería; mujeres profesionistas que han perdido su puesto de trabajo y han tenido que poner un puesto callejero de comida, obreros calificados que ahora hacen plomería y carpintería entre sus vecinos…, la pandemia ha golpeado duramente a la clase media en prácticamente todo el mundo.
Y ha aumentado, brutalmente, las filas de la pobreza extrema en todos los rincones del planeta, con énfasis en el sur de Asia y en el África subsahariana. Los que antes del coronavirus todavía aspiraban a poder contar con un par de dólares cotidianos para llevar alimento a casa, hoy, de plano, tienen que mendigar.
Todavía no somos capaces de evaluar el tropezón económico que experimenta la humanidad a poco más de un año de que el coronavirus se enseñorea de ella. Según estimaciones del Banco Mundial en 2020 la economía global se contrajo 4.3 por ciento lo cual, como lo demuestra un nuevo estudio del Pew Research Center (PRC), ha expulsado a millones de personas de la clase media y ha aumentado, drásticamente, la pobreza.
Promedios internacionales
Según el análisis del PRC, la pandemia ha arrancado de la clase media a 53 millones de personas en todo el mundo y debido al retroceso de economías como la de México, que cayó 8.5 por ciento en 2020, el número de pobres ha aumentado en 131 millones de seres humanos.
“La caída de la clase media mundial se centró en el sur de Asia y en el este de Asia y el Pacífico, y detuvo la expansión observada en los años anteriores a la pandemia. El sur de Asia, específicamente India, junto con África subsahariana, representan la mayor parte del aumento de la pobreza, revirtiendo años de progreso en este frente”, subrayó el estudio presentado la semana pasada.
De acuerdo con estándares internacionales (aplicados por el PRC) las familias con ingresos medios son compuestas por cuatro personas cuyos ingresos oscilan entre 10.01 y 20 dólares diarios, o si se quiere, un ingreso anual entre 14,600 y 29,200 dólares, mientras que los pobres viven con dos dólares o menos al día, o no más de 2,920 dólares anuales para una familia de cuatro.
Sin embargo, la pandemia no solo golpeó a estos dos estamentos de la economía: también disminuyó la cantidad de personas que tenían ingreso altos (más de cincuenta dólares diarios) en 62 millones de personas durante 2020, echando atrás la mitad de las personas de ingresos altos que se habían acumulado en el mundo desde 2011 (principalmente en las economías avanzadas).
El drama de la pobreza
Donde mayormente se siente el impacto de la pandemia es, por desgracia, en la población en pobreza y en pobreza extrema. El análisis del PRC muestra que el aumento de la pobreza estimado previo al virus en un número de por sí horrible –672 millones de nuevos pobres para 2020—fue ampliamente rebasado cerrando el año con 803 millones de personas que sobreviven con dos o menos dólares al día.
La pobreza mundial había disminuido a una tasa promedio de 49 millones anuales de 2011 a 2019. La pandemia, al agregar 131 millones a las filas de los pobres, ha retrasado el progreso de la pobreza en varios años, y se estima que la tasa de pobreza ha aumentado del 9,0 por ciento en 2019 al 10,4 por ciento en 2020.
De 2011 a 2019, la población mundial de altos ingresos aumentó de 459 millones a 576 millones, con un crecimiento promedio de 15 millones al año. Así, el retroceso de 62 millones por la pandemia en 2020 también revierte varios años de crecimiento de la población de altos ingresos. Se espera que la proporción de la población mundial en el nivel de ingresos altos haya disminuido del 7,5% en 2019 al 6,8% en 2020.
No obstante los pronósticos optimistas de algunos operadores financieros, lo cierto es que la vía hacia la recuperación económica mundial está llena de incertidumbres. El llamado del Papa Francisco toma relevancia ante este panorama: el modelo económico debe cambiar y basarse ya no en la globalización de las finanzas sino en una economía que globalice la solidaridad, con énfasis en los más pobres.
La lista de los primeros diez países con periodistas muertos por coronavirus la encabeza Perú, con 108 trabajadores de la prensa fallecidos
¿Quién pudiera imaginarse que un virus que surgió en diciembre de 2019 en China, se esparció por Europa entre enero y febrero, llegó a Estados Unidos a finales de febrero y tomó diversas rutas, y que, a partir de marzo de 2020, hiciera de América Latina su víctima favorita?
Los datos muestran que dos de los tres países con mayor número de muertes por coronavirus son latinoamericanos (Brasil y México), y que entre los veinte países con mayor número de contagios, una quinta parte pertenecen a esta región (Brasil, Colombia, Argentina, México y Perú).
Lo que, finalmente, tampoco podría preverse era que el mayor número de periodistas que han caído por la Covid-19 desde el 1 de marzo de 2020 hasta la primera semana de febrero de 2021, lo que lleva declarada la pandemia, fueran periodistas que sirven en medios de comunicación latinoamericanos.
Casi 70 muertes por mes
El observatorio internacional de los trabajadores de la prensa en el mundo, la Press Emblem Campaign (PEC), una organización con base en Suiza, ha dado a conocer el pasado 17 de febrero que cerca de 800 periodistas han muerto en 66 países por la Covid-19. Un promedio de 69 periodistas cada mes.
La última información fue dada a conocer por Blaise Lempen, secretario general de la PEC. En el conteo de periodistas que han muerto por coronavirus la lista de los primeros diez países la encabeza Perú, con 108 trabajadores de la prensa fallecidos, seguido por Brasil (95) y el tercer lugar mundial lo ocupa México (86). Siguen, muy de lejos, India (55), Italia (45), Bangladesh (44), Ecuador (42), Estados Unidos (41), Reino Unido (25) y Pakistán (23).
Siguiendo con el conteo de la PEC, los otros siete países que superan las diez víctimas por coronavirus que trabajan en medios de comunicación son: Turquía (21), Colombia (21), Ucrania (14), Bolivia (14), Rusia (13) y España (10). De nueva cuenta, de los 17 países con mayor número de periodistas fallecidos casi 30 por ciento son latinoamericanos.
En Latinoamérica –con excepción quizá de Chile—la vacunación además de avanzar muy lentamente, no ha tomado a los trabajadores de prensa como personal vulnerable, siendo que son los encargados de mantener informada a la población de todo lo relativo al peligro y al control del virus.
En este sentido, la PEC, por su parte, ha pedido a los gobiernos de todos los países donde mueren periodistas, pero muy especialmente en América Latina, que se apoyen las iniciativas tomadas en varios países para brindar a los trabajadores de los medios de comunicación un acceso rápido a la inmunización.
“Por su profesión, los periodistas que salen al campo para informar están particularmente expuestos al virus. Algunos de ellos, especialmente los autónomos, camarógrafos y fotógrafos, no pueden trabajar solo desde casa”, dijo Lempen, al presentar los números más recientes y elogiar el caso de India.
Los avances de Nueva Delhi
El Gobierno de India ha puesto en marcha un programa masivo de vacunación contra el coronavirus y ha extendido ayudas económicas para las familias de los periodistas que han muerto víctimas del virus. Tomando este ejemplo, la PEC instó a otras naciones a seguir el ejemplo e ir por una vacunación temprana para los periodistas.
El gobierno liderado por el primer ministro Narendra Modi, ha decidido ofrecer unos 6.500 dólares a cada una de las familias de 39 periodistas que sucumbieron a las complicaciones de la Covid-19 desde marzo de 2020, según lo propuesto por el Comité de Bienestar de Periodistas dependiente de la Oficina de Información de Prensa.
“Apreciando Nueva Delhi, continuamos reiterando que las nuevas infecciones por el virus de la corona se han llevado las preciosas vidas de más de 800 periodistas en 66 países y aún contando… Eso recuerda la necesidad de precauciones y también de apoyo a las víctimas”, concluyó diciendo Lempen.
Manaos, la Amazonía de Brasil. Este lugar se transformó hace algunas semanas en noticia a nivel internacional debido a la crisis del oxígeno y el avance del coronavirus. Mientras esto sucedía, y a medida que se fueron apagando los ruidos mediáticos, muchas personas continuaron su trabajo silencioso en pos de ayudar a los más necesitados.
El ejemplo de colaboración se podría extender a otros como los Caballeros de Colón y el envío de oxígeno a Manaos para evitar que más gente muera asfixiada por falta de respiradores.
Pero lo propio sucede con los capuchinos, y en particular la Custodia de los Capuchinos de Amazonas y Roraima. En una región donde hasta el momento se han dado más de 10.000 fallecimientos a causa del coronavirus, los capuchinos siguen desplegando un sinfín de proyectos en pos del combate y la cercanía a los que más sufren.
«S.O.S oxígeno» y más
En Manaos, por ejemplo, los capuchinos han desarrollado el proyecto “S.O.S oxígeno”. A través de esta iniciativa ha sido posible la puesta en macha de instalación de una miniplanta de oxígeno. Lo mismo, indica la web de la Ordo Fratrum Minorum Cpuccinorum (Ofmcap), contenedores individuales de oxígeno con ayuda desde Colombia.
Pero los proyectos se extienden y van más allá de estos insumos. Por ejemplo, a través de otra iniciativa sobre canastas alimentarias, elementos de higiene, medicamentos y ropa para familias de centro y las periferias de Manaos. O también otros ejemplos como proyecto denominado “Alimento en el Hospital” a través del cual se prepara comida para agentes sanitarios y colaboradores.
Las acciones podrían continuar (las clarisas capuchinas también forman parte de algunos de estos y proyectos) y no hacen más que confirmar el amor en tiempos de pandemia. Un verdadero S.OS. de esos que llegan en el momento justo y a la hora más indicada.
La tarea de los capuchinos en imágenes (hacer click en galería):
Chile se encuentra a la vanguardia en América Latina en la vacunación contra la pandemia del coronavirus. Así lo confirman los números otorgados hasta ahora. El país andino ya ha vacunado a dos millones de personas en menos de 15 días.
Si bien la vacunación masiva llena de orgullo a las autoridades y brinda alivio a las poblaciones más vulnerables, eso no quita que el dolor por las víctimas de la pandemia siga más presente que nunca. Pues en definitiva, Chile también ha tenido que lidiar con largas cuarentenas obligatorias y con un número de fallecidos cercano a 20.000.
Pero el inicio de la vacunación aparece como luz de esperanza y llena de optimismo, en especial a los adultos mayores, principales protagonistas de esta primera etapa. Y en este proceso la Iglesia también ha estado poniendo su “brazo”.
Un claro ejemplo de esto es lo que ha estado sucediendo en la diócesis de Osorno. En los últimos días había trascendido que la Catedral San Mateo Apóstol se había convertido en centro de vacunación, tal cual recordó Aleteia a través de un artículo.
Recientemente, publica la Iglesia de Chile, más iglesias de Osorno se han sumado como instalaciones para colaborar con este servicio. Es ahí donde aparece la capilla dedicada a Nuestra Señora de Czestochowa. También la capilla Santa Clara, las parroquias Jesús Obrero y San Leopoldo Mandic en Rahue Alto. Lo propio la parroquia Santa Rosa, en población O’Higgins y la capilla San Alberto Hurtado en Francke, prosigue la Iglesia de Chile.
Podría haber más
En tanto, el propio obispo Jorge Concha aseguró que no era de descartar que más templos de la diócesis se sigan adhiriendo a la lucha contra el coronavirus a través de este gesto. Una noble manera de acompañar a la gente que más lo necesita y que suscita tantas expectativas.
De momento, el calendario de vacunación, que empezó en los primeros días de febrero, prosigue en Chile. En un momento en que otros países de América Latina –aunque con diversas sintonías- también han empezado a caminar por una senda que genera optimismo.
En su comunicado se ponen muy serios ante las diversas teorías que circulan por diversas redes sociales, que "siembran confusión"
Los obispos de México han lanzado un mensaje muy claro a la población y al Gobierno de este país que ocupa ya el tercer sitio a nivel mundial en muertes por la Covid-19 y el primero en muertes de trabajadores de la salud. Y también a los católicos al declarar: “Los católicos no debemos contribuir en modo alguno a la desinformación ya que está en riesgo la vida de las personas, especialmente, de las más vulnerables”.
En el mensaje, firmado por el responsable de la Dimensión de Salud de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el arzobispo de Tulancingo, Domingo Díaz, los prelados mexicanos afirman dos cosas muy importantes; que la infraestructura de salud a nivel nacional y los presupuestos destinados a combatir la pandemia son insuficientes.
“La minimización de la contingencia, la falta de pruebas constantes para determinar el tamaño del contagio, diversas fuentes de desinformación sobre la eficiencia y/o la inmoralidad en la ingeniería genética de algunas vacunas circulan por diversas redes sociales”, dicen los obispos en la primera parte de su comunicado.
Y agregan que un escenario como éste, “siembra confusión y disminuye la confiabilidad en las ciencias biomédicas rigurosas, y en ocasiones, se llega incluso a desafiar el juicio y las orientaciones de la propia autoridad eclesial”. Más aún cuando el propio presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, recientemente infectado, se niega, por ejemplo, a suspender sus giras y a usar barbijo.
La urgencia de preservar el bien común
La información contradictoria y muchas veces falsa (en México prácticamente todo se politiza) obliga a hacer una pausa y reflexionar sobre “la conveniente necesidad de vacunarse para contrarrestar, en lo posible, la Covid-19. Es preciso mirar con claridad cuál es su propósito y cuál es la relevancia ética que posee la personal colaboración en la campaña de vacunación”.
El fin de las vacunas es el de generar inmunidad estimulando la producción de anticuerpos. La ciencia ha avanzado lo suficiente como para saber que vacunarse colabora a proteger la salud personal y de nuestro prójimo, ayuda al cuidado de la creación; es una acción que custodia el auténtico bien común y promueve la verdadera cultura de la vida”.
Contras las objeciones de que algunas de las vacunas contra el coronavirus emplean líneas celulares procedentes de fetos abortados hace varias décadas, los obispos mexicanos recuerdan que, a este respecto, la Congregación para la Doctrina de la Fe ratificó lo esclarecido por la Pontificia Academia por la Vida desde hace tiempo.
Esto es, como dice en su comunicado la Congregación para la Doctrina de la Fe del 21 de diciembre de 2020, que si no hay vacunas Covid-19 “éticamente irreprochables es moralmente aceptable utilizar las vacunas contra la Covid-19 que han utilizado líneas celulares de fetos abortados en su proceso de investigación y producción”.
Razones de conciencia
El comunicado de los obispos mexicanos responde, junto con la Congregación para la Doctrina de la Fe, a quienes, por razones de conciencia, rechazan las vacunas producidas a partir de líneas celulares procedentes de fetos abortados, que “deben tomar las medidas, con otros medios profilácticos y con un comportamiento adecuado, para evitar que se conviertan en vehículos de transmisión del agente infeccioso”.
Estas personas “deben evitar cualquier riesgo para la salud de quienes no pueden ser vacunados por razones médicas o de otro tipo y que son los más vulnerables”. La objeción de conciencia no las exime de usar medios preventivos eficientes para evitar el propio contagio y el contagio de los demás.
“Este tipo de recursos que involucran aislamiento estricto, higiene exhaustiva, verificación continua de la propia salud y otras medidas similares, no suelen estar al alcance real de la mayor parte de la población”, dicen los obispos mexicanos en su comunicado por lo que, a una con el Papa Francisco, desde el punto de vista ético “todo el mundo debe vacunarse y no caer en el “negacionismo suicida” de quienes se oponen a la vacunación para frenar el avance de la pandemia.
Por lo demás, “la vacuna debe de ser administrada prioritariamente a quienes poseen mayor riesgo de contraer la enfermedad: personas con riesgo especial a causa de otras enfermedades, edad o ejercicio de su vocación o profesión”. Un aviso muy relevante para México y para muchos países del área.
Lo que no debe hacerse
Una vez establecido lo que se debe hacer con la vacuna, los prelados mexicanos expresan lo que no se debe hacer: principalmente, no encarecer arbitrariamente los precios de medicamentos, oxígeno y otros insumos, instrumentalizando el dolor y la enfermedad de la gente.
Conscientes de la proliferación de productos alternativos que se comercializan como remedios al coronavirus, los obispos niegan que sea legítimo promover el consumo de fármacos que no se encuentren avalados científicamente como recursos preventivos o como cura efectiva para la Covid-19 (cosa que en México y en otros países de la región ha sido una constante).
“Las controversias sobre fármacos y medicamentos deben realizarse con base en los datos que arrojen los más estrictos protocolos de investigación internacionalmente reconocidos. Meras opiniones, rumores o teorías conspiratorias solo pueden ser objeto del rechazo de una conciencia cristiana y responsablemente formada”, terminan diciendo en su comunicado.
Se trata de una verdadera joya arquitectónica. Está ubicada en la región chilena de Los Lagos, en Osorno. Además, suele ser protagonista de las mejores postales. Los turistas, en tiempos normales, suelen quedar embelesados con su estilo neo gótico.
Es que la Catedral San Mateo Apóstol es considerada una construcción única en Chile. Entre otras cosas por su forma, que emula la mitra de un obispo.
Pero hoy, en tiempos de coronavirus, la belleza de esta catedral cambia de tono y también le da paso a la bondad, pues sus instalaciones se han transformado en símbolo de vida.
Una catedral hecha centro de vacunación
Desde este 8 de febrero el templo mayor de la diócesis de Osorno ha abierto sus Puertas del Jubileo para recibir a las personas mayores de 70 años y así vacunarse contra el coronavirus.
Según informa la propia web de la Iglesia en Osorno, este acuerdo forma parte del Plan de Vacunación Masiva establecido por el gobierno desde el pasado 28 de enero.
“Hemos querido contribuir con la facilitación de este hermoso y tranquilo templo para que sirva en este momento que estamos viviendo”, expresó el obispo Jorge Concha Cayuqueo
Las Puertas del Jubileo
Chile se ha puesto a la vanguardia en América Latina con respecto a la vacunación contra el coronavirus. Ha sido uno de los primeros en anunciar la compra de dosis. Y en los primeros días este país ya logró vacunar a más de 500.000 personas.
Por otro lado, también se recuerda que el templo dedicado a San Mateo abrió para esta ocasión las denominadas Puertas del Jubileo. El párroco Cristian Cárdenas Aguilar recordó que suelen abrirse cada 25 años o reservadas para momentos especiales como éste.
De esta manera, en medio de esta luz de esperanza en un país que hasta el momento ha tenido más de 19.000 fallecidos por el coronavirus. la Iglesia también ofrece su brazo. En este caso para con los los ancianos, uno de los grupos más afectados por la pandemia.
A continuación las imágenes de esta catedral convertida en centro de vacunación (hacer click en galería):
P. Juan Arturo García Trelles y paciente de COVID-19 en Hospital III José Cayetano Heredia EsSalud Piura.
En medio de la pandemia de COVID-19, la Iglesia Católica continúa saliendo al encuentro de los más necesitados, en especial, de los enfermos que padecen la enfermedad y están internados en los hospitales, y que por las medidas de prevención de contagios, muchas veces no tienen acceso para recibir la visita de sus familiares o de sacerdotes.
En el Perú, hay más de 1 millón de personas contagiadas y más de 39 mil fallecidos a causa del virus. Actualmente, las camas de la Unidad de Cuidados Críticos (UCI) a nivel nacional casi han colapsado, debido al gran número de personas que presentan un cuadro clínico grave de COVID-19.
En este contexto, la Iglesia realiza desde el inicio de la pandemia una ardua labor para atender las necesidades básicas de los más afectados por los efectos colaterales de la crisis y brindar los insumos médicos necesarios para contribuir con el tratamiento de los enfermos de COVID-19, de cara a las limitaciones del sistema de salud.
Pero sobretodo, los sacerdotes continúan saliendo a los hospitales para visitar a los enfermos, brindarles los sacramentos, escucharlos, rezar por ellos y así ayudarles en la recuperación integral de su salud.
Uno de estos sacerdotes es el P. Juan Arturo García Trelles, de la parroquia Cristo Rey en la ciudad norteña de Piura (Perú), que recientemente visitó el Hospital III José Cayetano Heredia, perteneciente al Seguro Social de Salud (EsSalud) para brindar a los pacientes con COVID-19 la Unción de los enfermos y el soporte espiritual que necesitaban.
Según el sitio web de EsSalud, el sacerdote acudió al nosocomio “vestido con un mameluco blanco, con la estola morada en el cuello y protegido con guantes, mascarilla y careta facial” y fue recibido con alegría por los pacientes y el personal de turno.
“Con mucha fe y esperanza, los pacientes de la Villa EsSalud Piura que vienen luchando contra el coronavirus recibieron el sacramento de unción de los enfermos y las palabras de aliento de parte de un sacerdote de la parroquia Cristo Rey que los visitó a fin de brindarles soporte espiritual en esta dura etapa que están viviendo”, señaló EsSalud.
Durante su visita, el P. García se acercó a las camas de cada uno de los pacientes para escucharlos, rezar junto a ellos y brindarles el Sacramento de la Unción de los Enfermos.
“Hoy hemos traído la Unción de los enfermos a los pacientes Covid-19 para reconfortarles el alma. Este sacramento da paz y tranquilidad a quienes lo reciben”, señaló el párroco según EsSalud.
Asimismo, el P. García “impartió su bendición a los médicos, enfermeras, psicólogos, personal técnico y de limpieza […], a quienes pidió entregarse con generosidad en el servicio que brindan a los pacientes diagnosticados con coronavirus”, agregó EsSalud.
Finalmente, el P. García exhortó a la población a continuar respetando las medidas de prevención para evitar más contagios del coronavirus. “Hay que cuidarnos usando la mascarilla, yo me cuido porque amo al otro, si uno no ama al otro no se cuida”, dijo el sacerdote, según EsSalud.
Durante la crisis de la pandemia de COVID-19 en 2020, el P. García emprendió una cruzada junto al párroco de la Iglesia San Lorenzo Mártir de Cruzeta, P. Jorge Luis Olaya, para cargar tanques de oxígeno para donarlos a los enfermos más pobres de Piura, debido al excesivo costo de este recurso, señaló la Fundación Romero.
En aquella ocasión dijo: “Estando tan cerca del dolor y sufrimiento y ver morir a diario a muchas personas, decidimos hacer largas colas para cargar tanques de oxígeno y regalar a los más necesitados. Somos siervos inútiles y nos ordenamos sacerdotes para servir”.
Un tema muy debatido en la actualidad: ¿Un cristiano debe vacunarse contra el coronavirus?
El día de ayer se llevó a cabo, desde México y Chile, la Conferencia Internacional “Los cristianos frente a la vacuna COVID-10”. Convocada por la Academia de Líderes Católicos de Latinoamérica, con la participación del cardenal Sean O’Malley, arzobispo de Boston; Katarina Le Blanc,, inmunóloga clínica del Instituto Karolinska de Estocolmo; y Enrique García Rodríguez, ex presidente de CAF Banco de Desarrollo de América Latina.
Con la asistencia virtual de 4.500 personas en sala, más de 2.000 seguidores en el Canal de YouTube de la Academia y la retransmisión realizada por otros canales.
El moderador de la Conferencia, José Antonio Rosas (presidente y fundador de la Academia de Líderes Católicos) estimó una asistencia cercana a las 10.000 personas que escucharon, con atención, los puntos de vista sobre un tema muy debatido en la actualidad: ¿Un cristiano debe vacunarse contra el coronavirus?
Arma contra la pandemia
El cardenal arzobispo de Boston (Estados Unidos), Sean O’Malley, presentó, de manera extensa, la posición de la Iglesia católica frente a las vacunas. “Estoy aquí hoy para asegurarles a mis hermanos y hermanas católicos que la Iglesia está observando con mucho cuidado las implicaciones éticas de esta vacuna y quiere asegurarnos a todos que la decisión de vacunarse es una decisión ética, y que debemos alentar a la gente a hacer uso de esta arma tan importante en la lucha contra la pandemia”, aseveró el purpurado estadounidense.
Y agregó:
«El Papa Francisco, desde el comienzo de su pontificado, ha enseñado muy claramente que Dios nos ha puesto en esta tierra para cuidarnos unos a otros. A veces esto significa que tendremos que poner la otra mejilla, caminar la otra milla, dar nuestro manto junto con la túnica. En un mundo que es tan individualista y competitivo, las demandas del amor nunca parecen razonables, pero si no nos cuidamos unos a otros muy bien, el paciente morirá, de hecho, el planeta morirá».
Aunque es voluntario, tiene consecuencias para todos
Para el cardenal O’Malley –en sintonía con el Papa Francisco— todos debemos ser muy conscientes de que, aunque vacunarse es una elección personal, «tiene consecuencias que afectan no solo al individuo, sino que también afectan de manera más amplia a nuestros vecinos más vulnerables».
«Hay personas que no pueden recibir la vacuna o que aún no tienen acceso a ella que aún pueden verse afectadas por quienes se niegan a vacunarse. El principio general del bien común se reduce a la benevolencia, el amor, el cuidado de los demás, el establecimiento de prioridades personales para el servicio de los demás».
Con la vista en el bien común
Para la doctora Katarina Le Blanc, existe un hecho incontrastable: que el virus se ha propagado a todos los rincones del mundo a pesar del confinamiento, por lo que la vacunación es la única forma de detener la pandemia.
«Pero, dado que aún no sabemos qué tan efectivas resultan las vacunas, y dado que aún no sabemos si todas las personas con diversos trastornos subyacentes pueden vacunarse de manera segura, es importante seguir siendo cuidadosos y mostrar consideración a otros. Esto significa protegerse y con ello se protegerá a los demás».
Entre tanto, Enrique García Rodríguez recordó que América Latina ha sido la región del mundo con mayor impacto sufrido en la pandemia. Desde su posición de ex jefe de una banca de desarrollo, estimó que la caída del Producto Interno Bruto de la región será del nueve por ciento en 2020; en ese año, se sumaron 29 millones de personas a la pobreza extrema.
Con este panorama y con una región que carga con la peor distribución de la riqueza en el mundo, García Rodríguez hizo un llamamiento a los líderes católicos: “Es hora de impulsar los organismos multilaterales; es hora de la solidaridad”.
Nuestra esperanza es Jesucristo
Para despedir la Conferencia, el moderador, José Antonio Rosas, dijo: “Desde luego que todos esperamos la vacuna para el bien común de la humanidad; sin embargo, nuestra esperanza, más fuerte que el sufrimiento y la muerte misma, no reside en una vacuna. Sino en Jesucristo que nos acompaña de forma viva y está al lado de todo ser humano que sufre”.
La Conferencia fue seguida por líderes católicos en Latinoamérica y diversos países de Europa, e incluso en África. Al finalizar, la Academia de Líderes Católicos realizó una encuesta en la que el 92 % de los asistentes cumplió sus expectativas; 74 % dijo que sí se iba a vacunar, 22 % aún tiene dudas y solamente 4 % no lo hará.
Finalmente, el 85 % de los asistentes manifestó sentirse tranquilo tras haber escuchado los criterios católicos sobre la vacuna contra el coronavirus y sus dimensiones éticas, sociales y de bien común.