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martes, 21 de abril de 2026

Cómo Acoger la Palabra de Dios en tu Vida


Por Rick Warren

"Así que quiten de su vida todo lo malo y lo sucio, y acepten con humildad la palabra que Dios les ha sembrado en el corazón, porque tiene el poder para salvar su alma". Santiago 1:21 (NTV)

En Estados Unidos, puedes encontrar la Biblia por todas partes, desde las tiendas de comestibles hasta las habitaciones de los hoteles, en todas las formas, tamaños, estilos y traducciones. Puedes escuchar y leer partes de ella en la radio y la televisión y en libros y revistas. Está en todas partes, pero sin embargo, mucha gente sigue echando de menos las bendiciones de la Biblia.

¿Por qué? Porque sus bendiciones no son automáticas. Santiago 1:21 dice que, para ser bendecidos por la Biblia, “acepten con humildad la palabra que Dios les ha sembrado en el corazón” (NTV). La palabra "acepten" en ese versículo viene de un término griego de hospitalidad que significa "acoger". Si vas a ser bendecido por la Palabra de Dios, primero debes acoger la Palabra en tu vida.

Santiago dice que debes acoger la Palabra de Dios con cuatro actitudes específicas:

Primero, sé cuidadoso. Dice: “todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar…" Santiago 1:19 a (NTV). Dios nos dio dos oídos y una boca para escuchar más de lo que hablamos. Ser rápidos para escuchar y lentos para hablar nos da una actitud cuidadosa de estar listos para recibir la Palabra de Dios.

En segundo lugar, ten calma. La siguiente parte de Santiago 1:19 dice: "…y lentos para enojarse" (NTV). Cuando estás enojado, te cuesta escuchar. Pero una actitud calmada aumenta la receptividad. Cuando te prepares para escuchar la Biblia —ya sea en la iglesia o en tu propia lectura— tómate un tiempo para prepararte y hacer que tu corazón se calme, para que puedas escuchar a Dios cuando te hable.

Tercero, límpiate de toda maldad. Santiago nos dice que "quiten de su vida todo lo malo y lo sucio" Santiago 1:21 (NTV). La palabra "sucio" aquí es en realidad una palabra griega que significa "cerumen". Cuando tienes pecado en tu vida, hay un bloqueo que impide escuchar la Palabra de Dios.

¿Cómo te puedes limpiar de lo malo y lo sucio? Por medio de la confesión. "Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad" 1 Juan 1:9 (NVI).

Cuarto, sé obediente. Santiago nos dice que "acepten con humildad la palabra que Dios les ha sembrado en el corazón" Santiago 1:19 (NTV). Se enseñable y entrégate a Dios. Si te acercas a la Biblia con una actitud de saberlo todo, su Palabra no podrá llegar a ti. Acércate a la Biblia con la voluntad de ser cambiado.

¿Estás preparado para recibir las bendiciones de la Palabra de Dios en tu vida? Ven con una actitud cuidadosa, calmada, limpia de toda maldad y en obediencia. Eso te preparará para recibir la Palabra de Dios y darle la bienvenida a las bendiciones que te promete.

Reflexiona sobre esto
  • ¿Cuándo has experimentado las bendiciones de la Palabra de Dios? ¿Qué tipo de mentalidad y actitud tuviste que te permitió recibir esas bendiciones?

  • ¿En qué momento de tu vida diaria te encuentras con la Biblia? ¿Usando una aplicación en tu teléfono? ¿Leyendo la Biblia de tu biblioteca? ¿Escuchando un podcast mientras llegas al trabajo? ¿Cómo puedes prepararte para acoger la Palabra de Dios en tu encuentro diario con la Biblia?

  • Cuando te encuentras con la Palabra de Dios, debes venir con una actitud cuidadosa, calmada, limpia de toda maldad y en obediencia. ¿Cuál de estas actitudes te resulta más difícil? Elige centrarte en esa actitud concreta esta semana.


Hoy puedes tomar la decisión más importante de tu vida. Haz clic AQUÍ.

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¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el mensaje? ROMANOS 10:14 (DHH)

sábado, 7 de junio de 2025

El Cielo te Está Animando


Del Pastor Rick Warren — 06/07/2025“Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante”. Hebreos 12:1 (NTV)

La ventaja de jugar como local puede significar todo en los deportes. Los equipos que juegan en "casa" suelen tener un historial mucho mejor que los que juegan como visitantes. Cuando un equipo tiene gente que le anima, a menudo puede superar su capacidad.

La Biblia dice que tú también tienes una audiencia que te anima. Hebreos 12:1 dice: “Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante” (NTV).

Nada de lo que haces es privado. Tienes una audiencia. El Cielo está mirando. Pero eso no debe asustarte. Debería animarte, porque significa que tienes una audiencia entusiasta. La Biblia dice que todos en el Cielo te están motivando.

Probablemente te das cuenta de que Dios lo sabe todo. La Biblia dice: "Los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a los que tienen el corazón totalmente comprometido con él" 2 Crónicas 16:9 (NTV). El Señor no se pierde nada. Él conoce tus altibajos, cada pensamiento que tienes, cada preocupación, cada victoria, todo.

Pero también estás rodeado de "una gran multitud de testigos de la vida de fe". Moisés te está mirando. Abraham te está mirando. Cada creyente que haya vivido está en las gradas observándote vivir tu fe.

Y te animan. Cuando tienes temor, te animan a ser valiente. Cuando quieres rendirte, te animan a seguir adelante. Cuando te sientes insignificante y olvidado, están a tu lado.

Todos, en algún momento, sienten que nadie cree en ellos, que parece que no pueden obtener un descanso o hacer algo bien. Cuando te sientas así, recuerda que nunca estás solo. Tu escuadrón celestial cree que puedes hacer cosas difíciles con la ayuda de Dios.

Reflexiona sobre esto:

  • ¿Cuáles son las cosas que crees que podrías hacer si realmente crees que hay una gran multitud animándote?

  • Dios sabe todo sobre ti. ¿Eso te asusta o te anima? ¿Por qué?

  • ¿Quiénes son las personas fieles en tu vida que han ido antes que tú y podrían ser parte de tu escuadrón celestial?


Si todavía no has confiado en Jesús y no te has comprometido a seguirlo, ¿por qué esperar más? Si estás listo para cruzar esa línea y tomar la decisión de creer en Jesucristo y seguirlo; haz la oración que encuentras al final de nuestra página: Conoce a Dios

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lunes, 22 de julio de 2024

Jesús María Casal: “Todos debemos ser parte de esta definición histórica que puede ser este 28 de julio”

Jesús María Casal retratado por Alfredo Lasry | RMTF


 POR Hugo Prieto

No una sino muchas cosas insólitas hemos visto y oído durante los dos últimos meses. Mientras el 28 de julio se acerca como el día D de la historia de Venezuela, la incertidumbre y el miedo crecen como el zumbido de un avispero a punto de estallar. Todo es nerviosismo y las redes sociales son el diapasón que aumenta el volumen de la crisis política, en la que se encuentra Venezuela desde hace 25 años.

En esta ocasión, contra viento y marea, los principales factores de oposición se aferran a las urnas para reconstruir el país, mediante la voluntad popular. El chavismo promete más transformaciones y la palabra cambio también es parte de su mensaje electoral. No ha prevalecido la sensatez, ni el sentido común, sólo hay un diálogo de sordos. 

Jesús María Casal*, quien capitaneó el barco de la primaria hasta llegar a buen puerto, rescata el marco constitucional como punto de partida para llegar a los acuerdos, a los consensos, que tanto necesita el país. No será un proceso fácil, sino un camino con obstáculos, con estaciones intermedias, con retrocesos para volver a redefinir los consensos y avanzar. Si las urnas arrojan la voluntad de un cambio político, debería respetarse el resultado de las elecciones del domingo próximo 28 de julio. Y en esa tarea, la Fuerza Armada juega un papel fundamental. 

Después de la elección primaria, ¿cómo ve el 28 de julio, aunque no sea hasta el final?

Veo con buenos ojos este proceso, en el sentido de que se ha logrado motivar a los ciudadanos para la ruta electoral, para la participación política. La primaria ayudó, en parte, a despertar a una ciudadanía que estaba desencantada, desesperanzada, al momento en que a nosotros nos designaron en la Comisión Nacional de Primarias, sin vislumbrar rutas para solucionar los graves problemas de Venezuela. Se consolidó un liderazgo político. Y, sobre todo, para nosotros, lo más importante era rescatar esa ruta electoral, como una posibilidad para el cambio político. Hoy, a pocos días de las elecciones, los ciudadanos podrán expresar sus preferencias políticas. 

Hay algo que es muy paradójico. Si uno ve las condiciones electorales en este momento advierte que son peores, incluso, a las que había en 2018 (las decisiones –tomadas por el TSJ, la CGR y el propio CNE– que han restringido y obstaculizado el voto) y, sin embargo, la ruta se mantiene, la gente dice, afirma y sostiene que va a ir a votar. ¿No es algo llamativo, curioso?

Hay que tomar en cuenta que las condiciones electorales de 2018 tenían que ver con unas precondiciones, entre otras, que un sector importante, mayoritario, de la oposición no iba a participar. Bajo esa premisa se define el proceso electoral de ese año. En aquel momento, hubo muchas críticas alrededor de la fijación de la fecha (una anticipación muy grande entre el día en que el Consejo Nacional Electoral toma la decisión de ir a elecciones presidenciales y el día de la votación). Este precedente se repite para este proceso (2024). Sin embargo, —y ahí radica la diferencia— en este momento nos encontramos con una oposición unificada, en la cual seguramente puede haber distintas visiones sobre el significado del voto o el significado del 28 de julio. Pero al final, son actores políticos unificados en la ruta electoral, lo que, a su vez, ha dado lugar a una respuesta diferente desde la institucionalidad.  

Otra cosa que llama la atención es que la oposición, como diría un político, está conteste con la ruta electoral, pero en caso de que se produzca el cambio político, vamos a manejar esa hipótesis, esa confluencia ideológica y de posiciones distintas, que difícilmente podrían llamarse una coalición, ¿va a funcionar después del 28 de julio?

No será fácil. Pero lo primero va a ser la valoración de esa decisión que tomemos los ciudadanos. Si esa voluntad es el cambio de gobierno y la alternancia en la presidencia de la república, que puede tener un significado histórico, pienso que allí toda la dirigencia política tendrá que estar a la altura de la circunstancia y la voluntad que hayan expresado los electores. No es un momento normal en la política. Es un momento en el cual tienen que sumarse todos los esfuerzos para levantar al país, para sacar a Venezuela de la situación de postración en la que ha sido colocada. Sumar todas las voluntades, todos los talentos dentro del mundo opositor, lo cual puede incluir a fuerzas externas a la alianza que se ha creado alrededor de la candidatura de Edmundo González. Y también a personas que pertenecen al sector gubernamental. Llegar a los acuerdos más amplios posibles para reconstruir a Venezuela. Que prevalezca esa actitud, esa conducta, que va más allá de la competencia ordinaria entre los partidos políticos. Que se posponga cualquier elemento de ambición personal o de querer desarrollar una agenda partidista homogénea. 

La gran electora es María Corina Machado, ¿para qué nos vamos a engañar? Y si bien ella ha moderado su discurso, otra cosa es tomar decisiones políticas. ¿La ve comprometida con esa actitud, con esa conducta que acaba de describir?

Hay que ver esto en términos de procesos, porque los procesos van alimentando las posiciones de los actores políticos al tiempo que los propios actores van configurando esos procesos. Aquí nosotros hemos tenido un proceso de primaria, que ya tenía un significado desde el punto de vista de las instituciones de la democracia. Es decir, ya eso implicaba asumir una ruta donde tú te ibas a encontrar en el camino y en algún momento a un Consejo Nacional Electoral y a otros elementos de la institucionalidad (el Plan República, por ejemplo), eso está allí. Ahora, lo que el pueblo va a decidir, el 28 de julio, también es parte de ese proceso, que va aglutinando a todos los actores. Lo que implica llegar a acuerdos, lo que implica transacciones, poniendo siempre por encima los intereses de Venezuela. En ese sentido, se han tomado decisiones que explican que esté Edmundo González como candidato, que, sin duda, es un factor fundamental en todo esto. Hay una Plataforma Unitaria. Hay un liderazgo de María Corina Machado. En definitiva, hay que considerar aquí todos esos liderazgos, todos esos factores de poder. 

Jesús María Casal retratado por Alfredo Lasry | RMTF

Ciertamente era una pregunta para María Corina Machado. Me quedó claro. Vayamos a otro punto. El paréntesis que se ha abierto entre el día de la elección presidencial (28 de julio) y la toma de posesión (10 de enero) podría servir para muchas cosas. Puede servir para que los factores de oposición se unifiquen en torno a qué políticas van a llevar adelante, puede servir para que se negocie una transición muy distinta a la que conocimos en la era democrática. No para que se designen comisiones de enlace entre autoridades entrantes y salientes en los entes del gobierno, sino para una negociación política estrictamente, mucho más difícil. Entonces, la incertidumbre no se acaba el 28 de julio. ¿Cómo ve esos seis meses?

Efectivamente, el 28 es un paso muy importante para quienes creemos en la conveniencia de la alternancia en la presidencia de la república. Más allá de ese hecho, creo que hay una coincidencia entre todos los factores políticos sobre la conveniencia de abrir espacios a la participación más amplia de distintos sectores políticos en el poder. Incluso, en el gobierno, hay sectores que reconocen la importancia de que se produzcan cambios. Entonces le tocará al pueblo valorar las distintas ofertas. Pero tiene que escribirse, a partir del 29 de julio, una página nueva, en la cual vayamos más rápidamente hacia las soluciones efectivas de los grandes problemas que afectan a los venezolanos en sus condiciones de vida, en los aspectos económicos y sociales, y también en cuanto a la reconstrucción o recuperación institucional, en términos de Estado de Derecho y de respeto a los Derechos Humanos. Se abre, a partir de esa fecha, un período de grandes desafíos. Enormes desafíos. Inéditos. 

Será algo inédito.

Sí, pero yo pienso que hay capacidades, en ambas partes, para enfrentar esa etapa, siempre que prevalezca la voluntad de buscar soluciones a los problemas del país. Ojalá eso hubiera comenzado antes y no sabemos, ahora que estamos hablando, si hay un canal donde eso esté funcionando. No lo sé. No me consta, pero ojalá fuera así, porque estoy entre quienes han venido planteando la conveniencia de que en la fase preelectoral se fueran estableciendo algunos fundamentos y garantías para todas las partes después del 28 de julio. Garantías que las hemos llamado del proceso democrático. Pero repito, sí creo que hay capacidades para enfrentar, para superar esos desafíos que van a ser gigantescos. De manera que pueda haber gobernabilidad democrática. 

Recientemente, el señor Nicolás Maduro dijo que en Venezuela, con base en el poder que el chavismo ha acumulado en estos 25 años, podría ocurrir un Caracazo, un 4-f, un 27-N (posteriormente habló de “baño de sangre y guerra civil fratricida”). ¿No resulta insólito que quien dirige el Estado se plantee semejante hipótesis?

Durante estos meses hemos visto muchas cosas insólitas. Pero pienso que hay que rescatar aquello que vaya en la dirección correcta. En ese sentido, me parece que lo fundamental es promover una propuesta de paz para gestionar los asuntos que vienen. Es decir, un manejo pacífico de las diferencias. Antes, en el momento, y después de las elecciones. Es propio de la democracia que existan diferencias y esas diferencias deben manifestarse. Pero, al mismo tiempo, que seamos capaces de resolver esas diferencias pacíficamente, con respeto a los Derechos Humanos, sin medidas de represión y conduciendo, gracias al liderazgo, a soluciones que sean pacíficas. 

Cuando leí esas declaraciones, lo primero que pensé es que un sector del chavismo podría darle un golpe a la lámpara. 

Mira, lo que yo he observado es que todo indica que va a haber elecciones, que las elecciones se van a realizar el 28 de julio, que con las barreras y obstáculos que se han presentado, se va a realizar ese proceso electoral. Y lo fundamental allí, va a ser que se preserven las garantías básicas de un proceso electoral, que se respete la voluntad de los electores, que los electores puedan expresarse libremente. A todos los efectos, y en eso coinciden todos los analistas electorales, es necesaria una amplia participación. Que nadie se quede fuera de este proceso. Todos debemos ser parte de esta definición histórica que puede significar el 28 de julio. Por eso mi invitación a la concurrencia de todos los ciudadanos, con convicción, entusiasmo y tranquilidad. Allí están planteados desafíos también, pero esa es la arena en la que habrá de tomarse una definición. 

Habló de la reconstrucción institucional del país. Tanto en el poder judicial como en el legislativo, por ejemplo, se requieren de acuerdos y canales institucionales. Necesitan decisiones políticas que, como ha reiterado, representan un desafío. El poder judicial en la etapa democrática era endeble, partidizado y cuestionado por la opinión pública. Bajo el chavismo se ha ido más allá. ¿Cómo se puede rescatar la institucionalidad del poder judicial?

Diría, en primer lugar, que el tema es necesario abordarlo integralmente. Porque las bases fundamentales para una reconstrucción institucional tienen que ser la creación y el aprovechamiento de espacios que, afortunadamente, están previstos en la Constitución. Hay que crear un ambiente adecuado, un clima favorable, para el fortalecimiento institucional dentro de un Estado de Derecho. Solo mediante un acuerdo marco, con cierta ambición, que de alguna manera está prefigurado en el memorándum de entendimiento de México, tú puedes ir a los ámbitos específicos. En un cronograma de transformación, el poder judicial tiene que estar allí, bajo la premisa de la independencia judicial y de los principios que ya están en la Constitución, como el ingreso a la carrera judicial por concurso público, por ejemplo. El ascenso con base en los méritos y la independencia de los jueces. 

Nada de eso se ha hecho en estos 25 años. 

Estamos hablando de los grandes retos que tenemos por delante. No se trataría de volver al pasado, sino de crear un poder judicial realmente independiente. Y que los actores políticos respeten el espacio del Estado de Derecho y de las instituciones del Estado. Esa es una garantía que, al final, es beneficiosa para todos. 

Llegamos a un punto álgido. El tema de las Fuerzas Armadas. Otra institución fundamental en un país como Venezuela. Allí también hay grandes interrogantes, grandes desafíos y un camino, en mi opinión, que se encuentra minado. ¿Cómo abordar ese tema?

Afortunadamente, también allí hay un marco constitucional que nos ayuda. No podemos pretender imponer a la Fuerza Armada un determinado proyecto, o tarea o función que creamos que, en medio de esta coyuntura, ella deba cumplir. No. Tenemos que hablarle con el lenguaje de la Constitución. Aunque en este momento no se esté ciñendo claramente a ese lenguaje. La Constitución es muy clara y establece que la Fuerza Armada está al servicio de la Nación, no de ninguna parcialidad política. Dice, además, la Constitución, que debe actuar sin militancia política. Un papel fundamental de la Fuerza Armada, frente al 28 de julio, es que los ciudadanos puedan acceder pacíficamente a los centros electorales. Que no existan barreras por parte de grupos o colectivos que actúen al margen de la ley, para que los electores puedan llegar a sus centros de votación y puedan expresar libremente su voluntad. Y que las instituciones funcionen en el reconocimiento de la voluntad que expresen los electores. 

¿Usted cree en los milagros?

Sí. 

Se lo pregunto porque yo creo que, si Venezuela transita esta etapa en paz, sin venganzas, sin ajustes de cuentas, y construye una posibilidad de convivencia política, diría, entonces, que eso es un milagro.  

Entendamos que ese proceso, en el cual los ciudadanos se expresan libremente y esa voluntad sea para el cambio político, va a ser respetado. Por lo tanto, que quienes hoy están en el poder, estén dispuestos a desarrollar los diálogos para que entre todos podamos construir una gobernabilidad. Entendamos que ese proceso no va a ser fácil, sino que se abren, a partir del 28 de julio, grandes retos, como lo hemos dicho, que van a exigir mucho más de nosotros. Va a ser, pienso yo, un proceso que sería gradual, con dificultades, con obstáculos, con rutas no siempre en línea recta, con estaciones intermedias, con retrocesos para poder construir consensos y luego seguir avanzando. No pensemos que va a ser un milagro, en el entendido de que será una solución mágica. De que todas las dificultades desaparecen y que el organismo político está totalmente sano. No, eso no va a ser así. 

***

*Doctor en Derecho, Profesor de Derecho Constitucional, Individuo de Número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales. Ex Presidente de la Comisión Nacional de Primaria.

lunes, 8 de julio de 2024

Luis Ugalde: “Alternabilidad. Esa palabra es muy importante

 


POR Hugo Prieto

El proceso electoral que se avecina abre las puertas para rescatar la democracia en el país, siempre y cuando el gobierno se convenza de que, si pierde las elecciones y acepta los resultados, como en cualquier país democrático, puede haber una negociación, un diálogo, para enfrentar los desafíos que plantea el momento que estamos viviendo.

Puede ser que no haya presión social en las calles, pero la realidad es terca y habla con una crudeza brutal: una caída del 75 por ciento del PIB, no es otra cosa que un empobrecimiento galopante. Son los hechos, vistos con realismo, sin ideologías, los que presionan a favor de un nuevo estilo de gobierno, a un cambio de políticas. “No se puede poner a Cuba, tal como se hacía en la década de 1960, como la gran esperanza de la humanidad, porque si se abren las puertas de la Isla, se vacía el país”.  

Si queremos atraer inversiones nacionales y extranjeras, hay que quitar el cartel que dice “exprópiese”. El papel de la Fuerza Armada es fundamental en un proceso de transición que comenzaría con la elección presidencial y serviría para potenciar la productividad de los venezolanos y crear una nueva cultura política. Quien habla es el padre Luis Ugalde*.

¿Cómo evalúa el momento político actual?

Yo creo que en Venezuela estamos ante un cambio histórico, de una dimensión muy distinta, muy superior, a lo que es una elección presidencial. El cambio que estamos viviendo se asemeja más a lo que se vivió a partir de la muerte de Juan Vicente Gómez (1935) y toda esa transición, que no fue corta sino larga, en la búsqueda de una democracia, que no habíamos tenido. Evocar el momento actual, nada más en lo que sería una elección más, no nos ayuda a entender la realidad; porque venimos de un cuarto de siglo, 25 años, nada más y nada menos, de un gobierno, de un régimen, que dijo: todo lo que habíamos heredado no vale, al 23 de Enero hay que ridiculizarlo, como el paso a la democracia y el pacto entre diversos partidos. Se hizo el intento de borrar eso y de instaurar otra realidad que, supuestamente, iba a resolver todos los problemas de los sectores pobres del país. 

Sí, hay que tener una visión de largo plazo, teniendo en cuenta que el escenario es muy distinto a aquel año. Yo quisiera rescatar de esa etapa algo que costo muchísimo, que fue la estabilidad política. Toda esa transición estuvo marcada por la crispación y la difícil convivencia entre los venezolanos. ¿Qué podríamos hacer para no cometer los errores del siglo pasado?

Hay varias cosas. La Venezuela del año 1935 no tenía ninguna experiencia de democracia, ninguna, en casi siglo y medio. Nosotros sí la tenemos. Ese dato es muy importante. Por otro lado, otra circunstancia que va a ser muy distinta, y que tenemos que explicitar y tomar más conciencia, es que en este momento, no sólo se trata de rescatar una Venezuela democrática, sino una Venezuela que no cuenta con la renta petrolera, en el monto y el modo en que la contó aquella Venezuela de tres o cuatro millones de habitantes. Estamos produciendo un millón de barriles, sí. Pero estuvimos en cuatro millones. Entonces, no podemos vivir del barril de petróleo. El sector energético va a ser importante, digamos la minería en general, pero el motor del desarrollo y del funcionamiento político, ya no está ahí, sino en la productividad de la población. 

Hay varios sectores políticos, incluido el gobierno, que hablan de la necesidad de superar el rentismo petrolero. Pero se vende como una cuña publicitaria. Pero se hace muy poco para aumentar la productividad y enfrentar los desarreglos de la economía venezolana. Y esa realidad no tiene ni seguidores ni eco en muchos venezolanos, porque eso supone superar el clientelismo, el populismo, el caudillismo. Es decir, muchas de las taras que caracterizan el funcionamiento de la economía y la política en el país. 

Sí, lo has dicho. Se hace muy poco. Yo creo que es así. Pero el tema no es si queremos tener un país productivo o no. Si yo tengo la lotería en la espalda, yo puedo vivir de la lotería. Pero si no la tengo, cuanto antes me olvide de esa lotería -aunque un millón de barriles no es poca cosa- y me enfoque en potenciar las inversiones en los sectores productivos, tanto mejor. ¿Dónde está la clave? En la educación. ¿Cuál era el peso productivo de la población del país en el año 1936 y cuál es hoy? Recientemente, se publicó un informe en Estados Unidos, según el cual la migración más educada que ha llegado a ese país, es la venezolana. Eso quiere decir que hay una mina que está ahí. Entonces, hay una diferencia radical. Lo que hace falta es una visión política, una forma de gobernar, basada en potenciar mucho más la educación, sabemos que en este momento estamos por debajo del sótano, y potenciar inversiones nacionales e internacionales, aunque ahí también hemos llegado a menos cero. El potencial minero de Venezuela siempre será un atractivo, pero el uso de los recursos que genere la minería, en general, hay que orientarlo a potenciar la capacidad productiva de la población. 

No son pocos los que creen que todo lo que ha planteado sólo se puede hacer si hay un cambio político. ¿Usted qué cree?

De eso estoy totalmente convencido. Si en las próximas elecciones gana el actual gobierno, seguirá jugando a que la renta petrolera, mucha más escasa, le servirá para mantenerse en el poder, para sobrevivir en el poder. Y Venezuela no va a cambiar con un país empobrecido. Eso hay que decirlo. Hoy, Venezuela, es mucho más pobre que hace 25 años. El cambio no es solamente vamos a tener un nuevo presidente, sino que lleva dos apellidos: cambio democrático productivo. Toda la inversión, nacional y extranjera, hay que orientarla a la generación de empleo productivo. No podemos seguir, solamente, con una economía petrolera que quizás genera 100 mil empleos concentrados en las zonas de producción. Tenemos que pensar en el turismo, por ejemplo, que, por sus atractivos, podría extenderse a toda la geografía del país. 

Ahora que se habla de transición pienso en Polonia, en la república Checa, en Suráfrica. En todos ellos, la sociedad presionó a los gobiernos de tal forma que los tenía entre la espada y la pared. No veo que eso esté pasando en Venezuela. 

Creo que estás señalando un punto fundamental, un cambio de ese tipo se hace porque no tienes otra alternativa. Nosotros no vemos venir el toro, a lo mejor nunca llega, pero cuando te encuentres con la realidad y veas, por ejemplo, que el Producto Territorial Bruto de Venezuela perdió el 75 por ciento en tres años, entiendes que no somos un país rico sino un país pobre, pobre de solemnidad. Cuesta aceptarlo. O si llegamos a la conclusión de que eso es así por el gobierno que tenemos, pero mañana salimos de él y volvemos… No, no es así. El cambio que pudiera iniciarse con la elección presidencial debería ir más allá y contribuir mucho al cambio cultural. 

Lo escucho y pareciera que da por hecho que los venezolanos se van a pronunciar por el cambio político. Pero en estas elecciones se han puesto los mismos obstáculos, las mismas restricciones y se han agregado unas nuevas. La pregunta que todos nos hacemos es: ¿Va a haber elecciones?

Si hay cambio presidencial, hay que tomar en cuentas esas cosas. Vamos a la pregunta. ¿Va a haber cambio presidencial? Por supuesto, el gobierno tiene la decisión tomada de que no lo habrá, de que no van a entregar. Y están a tiempo completo, viendo qué pueden hacer para no entregar. Hay toda la variedad de opciones. Pueden sacar del juego al candidato, por la razón que sea; pueden eliminar la tarjeta, pueden hacer mil cosas. Pero ese es otro capítulo. Lo más preocupante es la convicción que tiene el gobierno, pase lo que pase, nosotros no vamos a entregar. Vamos a continuar. 

Eso, en un demócrata, es inconcebible. 

Como es inconcebible que en un partido de fútbol me metan tres goles y yo meta uno, pero yo gano. Ya veré que hago con el árbitro. No, no hay que hacerse la ilusión de que hay unas elecciones democráticas garantizadas. Hay reglas de juego y su aplicación está sujeta a un gobierno plenamente autoritario, que tiene la exclusiva del poder, de la fuerza armada y la policía. Ese es un hecho. Entonces, es otra reflexión que tenemos que hacer los venezolanos y quienes ejercen el poder y están en el gobierno. Bueno, son tres o cuatro periodos presidenciales seguidos. Eso no está en la mentalidad de la población después del año 1958. 

Después de dos períodos como presidente del gobierno de España, Felipe González dijo que estaba cansado, que estaba harto de sí mismo. Quizás porque entendía que el poder desgasta y los gobiernos se agotan. Yo creo que esto, que se ha llamado la revolución bolivariana, está más que agotada. 

Justamente, ese punto es el que más necesita el gobierno entender en este momento. Y más allá, los chavistas. Yo creo que son mucho más de la mitad de lo que fueron los que dicen: sí, por favor, cambio, porque vemos los resultados. Y, por el otro lado, está el cogollo del gobierno, con una prédica que tú la oyes y dices: ¿En qué mundo viven estos? No tiene que ver con la realidad. El milagro económico que estamos haciendo. Todo el mundo maravillado, mirando hacia Venezuela. ¿Pero dónde estamos? Cuando todos los índices de hambre, de desnutrición, de desempleo, están enormemente deteriorados. Lo que has señalado es la virtud fundamental de la democracia. Usted es demócrata cuando acepta que se puede ganar y se puede perder. Y, si pierdo, no me voy. Habrá otra oportunidad. Revisaré los errores que cometí. Me bajaré del mito que se creó bajo la elocuencia de Chávez y empecemos a hablar de las realidades del país y no sustituirla con cuentos que ya no engañan a nadie. Si mi salario no llega a 30 dólares sumando todos mis ingresos, por favor, no venga a echarme un discurso. Eso está ahí y seguirá deteriorándose si seguimos con este régimen. 

Luis Ugalde retratado por Alfredo Lasry | RMTF

Tantas veces hemos dicho que ya tocamos fondo, pero no nos engañemos: siempre se puede estar peor. La oscuridad es infinita, porque la construimos a diario nosotros mismos. Esa es otra reflexión que tenemos que hacer los venezolanos. 

De acuerdo. No se toca fondo y siempre se puede estar peor. Es una convicción muy importante. Se pueden ganar las elecciones y no lograr establecer el gobierno democrático, porque el perdedor tiene la voluntad, muy decidida, de no entregar. Esa es la situación en la que estamos. Es muy importante lo que dijo Felipe González: perdimos la elección, entregamos y volveremos a la lucha, a la alternabilidad.

Betancourt dijo: We will come back.  

El candidato, González Urrutia, ha insistido mucho en rescatar la alternabilidad. Es una palabra muy importante: alternabilidad. No es que yo te voy a suplantar a ti. Tú hiciste lo que te dio la gana y yo estoy ofendido. Entonces, en el siguiente periodo yo te paso la factura, etc. No. La democracia es un pensamiento distinto. Muy bien, perdí. Voy a reconocer y, por supuesto, los periodos presidenciales tienen un límite, justamente por esa razón. Entonces, vamos a trabajar para una próxima oportunidad. Y, los partidos, no son excluyentes a muerte. O yo o tú. No, yo voy a trabajar con base a tus errores para que los venezolanos me den la confianza a mí. Si no lo hago bien, a los seis meses ya me la quitan. 

Si vamos a la teoría política y el gobierno se convence de que aún perdiendo las elecciones no va a entregar, ya sea mediante un fraude electoral, desconocer las elecciones o dar un autogolpe, ¿Cómo lo vería Luis Ugalde?  

A ver, estamos hablando de la realidad. No de los sueños que se montan. La realidad es que el poder lo tienen los militares. Este gobierno no es nada sin el poder de los militares. Y la Constitución que hizo este gobierno es muy clara, sobre cuál es el papel de la Fuerza Armada, cuyo papel es extraordinario. En esto que estamos hablando, de recuperar la democracia en el país y entrar en un proceso productivo, sin la ilusión de que vuelve la bonanza petrolera abundante, la Fuerza Armada juega un papel fundamental no partidista. Lo que pasa es que hay mucho pudor para hablar de eso. Uno lo entiende. Pero es obvio que la Fuerza Armada, sus generales, sus integrantes, ve el futuro del país y el de su familia. Y ve sus sueldos, por supuesto, acá, como en el gobierno, hay gente que se ha hecho multimillonaria. Pero los sueldos que devengan los militares, son sueldos pobres. Eso es lo que tengo entendido y me han mostrado cifras. Entonces, es muy importante poder hablar de estas cosas, con mucha serenidad. No somos antimilitaristas. Tienen una función, una función muy concreta. 

Creo que dijo algo muy determinante: la Constitución que hizo el propio gobierno. Entonces, tendríamos que pedirle al gobierno que se atengan a la Constitución que ellos mismos hicieron. 

Si, yo estoy absolutamente convencido de eso. Y, por supuesto, en la Constitución hay cosas que con el tiempo se cambiarán. Una de ellas, la reelección indefinida. Probablemente la discusión si el parlamento debe ser bicameral o no. Pero más allá de eso, lo fundamental de la Constitución, yo creo que no lo cuestiona nadie. Ahora, una cosa es que se utilice la Constitución para marcar la dirección por donde se tiene que ir. Y otra cosa es que se utilice la Constitución para tapar la realidad, para falsearla. El horizonte que necesita Venezuela requiere mucho esfuerzo y mucho acuerdo entre venezolanos. La mitad de los venezolanos no puede sacar el país adelante. Ni esta mitad, ni la otra mitad de la mitad. Tenemos que recuperar la capacidad de conversar, de discutir. Se puede discutir con vehemencia, pero con argumentos. Por ejemplo: se maltrató, se asustó a la inversión extranjera, pues tenemos que apoyarnos en los organismos multilaterales, en los gobiernos democráticos y en ese sentido también hay que oír a Brasil, un gobierno de izquierda, a Chile, a la propia Colombia, todos ven que, sin una sensatez, sin un realismo mayor, sin una apertura, sin una capacidad de sumar el país, no vamos a reconstruir la nación. En ese sentido es muy importante crear un clima electoral donde no gobierne la trampa. Tú lo has dicho. No sabemos todavía si el candidato González Urrutia va a llegar hasta el final. Voy y aprieto un botón y la tarjeta de la Unidad ya está anulada. Ese es el terreno donde estamos, pero si el cambio se inicia con la elección venidera, eso abriría las puertas a un nuevo estilo.

A que el lapso entre la elección presidencial y la toma de posesión, en enero próximo, sirva para llegar a negociaciones y acuerdos para iniciar una auténtica transición en el país. ¿No es algo paradójico?

Usted tiene que poner los pies en la tierra y si usted no es capaz de ver que dos terceras partes de la población está en la miseria y que hay que responder a eso, por mucho que usted se proclame neoliberal o lo que sea, no tenemos futuro. Entonces, hay que entrar en una realidad mucho más humilde, sin ideología, porque el cartel del socialismo ya no sirve para nada. ¿Dónde está el socialismo que usted quiere? ¿En qué país? No existe. Existe la socialdemocracia que combina una economía de mercado, capitalista, y una política social que es responsabilidad del gobierno. Pero el comunismo no existe. Mire a Cuba. Hablemos de realidades, no de comedias. Usted no puede poner a Cuba, como se hacia en la década de 1960, como la gran esperanza de la humanidad. Si usted abre las puertas se vacía la Isla. Entonces, creo que estas elecciones y el proceso que se abre nos tiene que llamar al realismo y una verdadera transición. 

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** Sacerdote. Sociólogo, Teólogo e Historiador. Ex rector de la UCAB. Individuo de Número de la Academia Nacional de Ciencias Políticas y Sociales y de la Academia Nacional de Historia. Articulista y autor de varios libros, como El Pensamiento Teológico-político de Juan Germán Roscio; El Gomecismo y la Política Panamericana de Estados Unidos; Utopía y Política: entre la Esperanza y la Opresión; Educación para Transformar el País; Educación y Producción de la Venezuela Necesaria.

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