jueves, 24 de mayo de 2018

No Te Rindas: Rechaza Ser Amargado





Por Rick Warren
“Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo estaré cuando me vaya. El Señor me dio lo que tenía, y el Señor me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del Señor!” Job 1:21-22 (NTV)
El dolor es parte de la vida, pero no puedes permitir que una temporada de dolor se convierta en un estilo de vida de dolor. ¡En algún momento debes sobreponerte al dolor!
Hay una diferencia entre luto y gemido, entre llorar y darse por vencido. Una pérdida puede afectarme, pero eso no significa que pueda definirme. Una pérdida es parte de mi proceso de madurez, pero no de mi identidad.
Dios te da gracia para superar lo que estás pasando. Puede ser que otras personas no tengan esa misma medida de gracia, por lo que podrían darte un mal consejo.
Su esposa le dijo: “«¿Todavía intentas conservar tu integridad? Maldice a Dios y muérete». Sin embargo, Job contestó: «Hablas como una mujer necia. ¿Aceptaremos solo las cosas buenas que vienen de la mano de Dios y nunca lo malo?». A pesar de todo, Job no dijo nada incorrecto”. (Job 2:9-10 NTV).
Job se negó a amargarse y a estar resentido. La amargura prolonga el dolor. No lo alivia; solo lo refuerza. “Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados” (Hebreos 12:15 RVA).
Job da tres pasos para volverse a enfocar:
1. Pon tu corazón en orden. Eso significa que tienes que perdonar "¡Pero no puedo perdonar!", podrías decir. Es por eso que necesitas a Cristo en tu vida; él te dará el poder de perdonar.
2. Acércate a Dios. Pídele que entre en tu corazón y cure esas heridas y te ayude, que te dé fuerza y poder para mañana, la próxima semana, el próximo mes.
3. Enfrenta al mundo, firme y valiente. Muchas personas, cuando están heridas, se esconden en un caparazón. Dicen: "¡Nunca dejaré que nadie me vuelva a lastimar!" Se separan de la vida. Job dice que hagas exactamente lo contrario: reanuda tu vida; no te separes de ella. Vuelve y enfrenta el mundo de nuevo.
Hay un final feliz en la vida de Job. “En sus últimos años de vida, Job recibió de Dios más bendiciones que en los primeros” (Job 42: 12a TLA). Job pasó por todo este dolor, pero a pesar de eso, Dios bendijo la última parte de la vida de Job incluso más que en la primera parte.
¿No te gustaría lo mismo en tu vida? Dile: "Dios, no me importa si me quedan cinco años o 50 años. ¿Bendecirías la última parte de mi vida más que la primera parte?
La lección de la vida de Job es esta: no importa quién te lastimó, o por cuánto tiempo has estado herido, o qué tan profundamente has sido herido. Dios puede hacer que el resto de tu vida sea lo mejor de tu vida si estás dispuesto a perdonar, a dejar el resentimiento y liberar al ofensor.
Reflexiona sobre esto:
  • En el dolor, ¿por qué es más fácil el apartarnos y retraernos, que estar con personas que nos ayudarán a seguir adelante?
  • ¿Has experimentado u observado los efectos debilitantes de la amargura?
  • ¿Qué quieres que Dios te ayude a lograr en el resto de tu vida? ¿Qué necesitas dejar para Él que pueda trabajar completamente en ti y a través de ti?

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