lunes, 11 de enero de 2021

Una hora diaria de adoración basta para cambiar el mundo

 


"Desde el momento que empezamos a tener una hora de adoración cada día, el amor a Jesús se hizo más íntimo en nuestro corazón, el cariño entre nosotras fue más comprensivo y el amor a los pobres se nos llenó de compasión", relata santa Teresa de Calcuta

Ayer me telefonearon de una emisora de radio católica en los Estados Unidos, y me preguntaron  si podría dar mi opinión como autor católico.

No lo pensé un instante y respondí: “Me gustaría hablar del sagrario y los beneficios de la Adoración Eucarística”. Les encantó la propuesta.

En medio de la entrevista recordé algo que acaba de leer sobre la Madre Teresa de Calcuta. Justo lo tenía impreso para volver a leerlo. Fue tanta la impresión que lo guardé cerca y pude compartirlo en la radio.

Quisiera que tengas la oportunidad de leerlo. Es una historia maravillosa. Te muestra el poder de la oración y los milagros que ocurren con la adoración eucarística en la Hora Santa:

«Recién en 1973, cuando empezamos nuestra Hora Santa diaria, fue que nuestra comunidad comenzó a crecer y florecer. … En nuestra congregación solíamos tener adoración una vez a la semana durante una hora; luego en 1973 decidimos dedicar una hora diaria a la adoración. El trabajo que nos espera es enorme. Los hogares que tenemos para los indigentes enfermos y moribundos están totalmente llenos en todas partes. Pero desde el momento que empezamos a tener una hora de adoración cada día, el amor a Jesús se hizo más íntimo en nuestro corazón, el cariño entre nosotras fue más comprensivo y el amor a los pobres se nos llenó de compasión, y así se nos ha duplicado el número de vocaciones. Dios nos ha bendecido con muchas vocaciones maravillosas. La hora que dedicamos a nuestra audiencia diaria con Dios es la parte más valiosa de todo el día.»

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