Pregunta: ¿Puede un cristiano vender bebidas alcohólicas en su negocio?
Debido al deterioro moral que ha estado sufriendo el mundo a través de los años, algunos han optado por limitar y condenar algunas prácticas que en sí mismas no son pecaminosas, pero que pudieran llegar a serlo. Es por esto que hoy en día, dentro de la iglesia Latinoamericana, el consumo de alcohol es condenado y rechazado, aun sea usado de manera moderada. Si entendemos que el alcohol en sí mismo es pecaminoso, su venta y distribución lo sería por igual.
¿Es lícito para un creyente consumir alcohol? La respuesta es sí. A través del desarrollo de las Escrituras nos encontramos con numerosos pasajes que presentan al vino como un elemento activo y utilizado en la vida del pueblo de Israel. , , , entre muchos otros pasajes, hacen alusión a que el vino era un elemento utilizado frecuentemente en los banquetes y cenas del pueblo hebreo. La palabra para vino utilizada en el Antiguo Testamento no se refiere simplemente a jugo de uvas, como muchos quieren aludir, sino a vino fermentado y alcoholizado.
Si vamos al Nuevo Testamento, nos encontramos al Señor Jesús convirtiendo el agua en vino en las bodas de Canan (), y al Apóstol Pablo en exhortando a su discípulo Timoteo a beber vino por causa de sus enfermedades estomacales. Esto nos da a entender que el Apóstol más influyente de toda la historia y que nuestro Rey y Señor Jesucristo aprobaban el consumo del mismo. Al igual que en el Antiguo Testamento, la palabra griega para vino hace alusión a vino alcoholizado.
Luego de lo anteriormente planteado queda claro que el consumo de alcohol en sí mismo no es pecaminoso. Ahora bien, de igual manera tanto el Antiguo () como el Nuevo Testamento condenan el consumo excesivo de alcohol ().
Sobre la venta de alcohol
Ahora que sabemos que el consumo de alcohol no es pecaminoso en sí mismo, pasamos a la pregunta, ¿puede un cristiano vender alcohol abiertamente y con limpia conciencia? La respuesta inicial que podemos darle a esta pregunta es sí, sí puede, debido a que las bebidas alcohólicas en sí mismas no son malas o pecaminosas. Pero debemos entender que podrían llegar a serlo dependiendo del uso que se les dé. Es por esto que es importante considerar algunas cosas más antes de concluir esta respuesta.
Por un lado, debemos observar el contexto y trasfondo sociocultural de donde nos encontremos. Si en nuestro entorno el consumo de alcohol es mal visto o está muy asociado a la borrachera y al pecado, es probable que para muchos el que un creyente esté beneficiándose de su venta le será de tropiezo y malestar para su alma. Lo cual afectaría la causa de Cristo. Personalmente, conocemos de cadenas de supermercado y otros negocios que se abstienen de la venta de diversos tipos de bebidas por la causa de Cristo.
Además, debemos meditar en el tipo de producto que se está distribuyendo y en la promoción que se le hace al mismo. Si la bebida alcohólica que vendemos trae consigo la embriaguez de sus consumidores de manera inmediata, y si es promovida a través de una publicidad que violente principios bíblicos, es probable que nuestra relación con dicho producto sea pecaminoso, en vista de que estamos representando un producto nocivo o haciéndolo de manera dañina.
Aunque el consumo moderado de alcohol y su venta no son pecaminosos en sí mismos, es importante recordar lo que el Apóstol Pablo escribe en : “Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica”. Por tanto, aunque algunas cosas sean lícitas, si no son de provecho y no edifican, es mejor no hacerlo. Unos versos más adelante (), el Apóstol Pablo da un filtro aún mayor: ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. Si lo que hacemos no traerá gloria a su nombre, ¿por qué hacerlo? Nosotros no nos pertenecemos a nosotros mismos, sino que le pertenecemos a Él. Sin embargo, si su conciencia no le acusa y usted trae gloria a Su nombre con lo que está haciendo o consumiendo, hágalo con libertad y con limpia conciencia. Para libertad hemos sido llamados.
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