Jesucristo sembró su amor en nuestros corazones y quiere que lo compartamos con los demás.
24 de agosto de 2023
Acondicionar un jardín —cultivar la tierra, regarla, controlar las malas hierbas— requiere tiempo y esfuerzo. Pero un jardinero dedica el mínimo de tiempo haciendo lo que quizás sea la tarea más importante: elegir y plantar las semillas correctas. El pasaje de hoy aplica esa experiencia al cultivo del amor cristiano.
En el aposento alto, Cristo les dio a sus discípulos un “mandamiento nuevo: que os améis unos a otros”. Su pueblo, dijo, sería conocido por su amor (Jn 13.34, 35). Este tipo de amor no surge de manera natural del corazón humano. Si queremos ver crecer el amor en nuestra vida, necesitamos la mejor semilla.
Como dice Pedro en el pasaje de hoy, el amor de unos por los otros se produce cuando nacemos de nuevo de la única semilla “imperecedera”: “la palabra de Dios que vive y permanece” (1 P 1.23 NVI). Es fácil leer “palabra” aquí como “las Sagradas Escrituras”, pero como nos dice el Evangelio de Juan, Cristo mismo es la Palabra (Jn 1.1-4). Él es la Palabra de Dios de misericordia y nueva creación, la fuente de nuestro nuevo nacimiento.
Pero Dios también nos ha dado su Palabra escrita para recordarnos su obra en el mundo y en nosotros. Recuérdese a usted mismo hoy y cada día la obra de Dios en su vida, cultivando el fruto del amor mediante un renovado encuentro con el Señor Jesús y de la lectura de la Biblia.
Biblia en un año: Jeremías 51-52
No hay comentarios:
Publicar un comentario