Perdón por haber estado cansado.
Por no escucharte cuando tenías algo que decirme.
Perdón por llegar tarde.
Por no tener una gota más de paciencia.
Por quedarme dormido aquel día.
Por negarte una mirada, una sonrisa.
Por levantarte la voz, por creer que lo mío es más importante que lo tuyo.
Perdón por dejar que el ego y el orgullo me alejaran de ti.
Por pensar que soy el dueño de la verdad y nada más.
Perdón por jamás dejar de creer en las personas, aunque ellas una y otra vez te demostraran lo contrario.
Por ser insoportable simplemente porque podía.
Por dejar aquel regalo tirado en un rincón sin saber el cariño que habías puesto en él.
Por todos los besos y abrazos que quedaron atrapados en mí y que eran tuyos y que no tuve la oportunidad de darte porque estaba muy ocupado haciendo nada.
Perdón porque solo tengo motivos para amarte, aunque te haya demostrado lo contrario.
Quisiera haber pedido perdón ayer cuando podía.
Pero hoy también es un buen día para pedirlo.
Es lo único que puedo decir ahora.
Y aunque no sirva de nada…
Perdón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario