Nos perdemos lo mejor de Dios cuando elegimos comprometer nuestra integridad.
5 de septiembre de 2023
A menudo no nos damos cuenta de lo importante que es algo hasta que lo perdemos. Por ejemplo, puede que no le demos mucha importancia a una bombilla de luz hasta que comenzamos a buscar algo en la oscuridad. Del mismo modo, para apreciar cuánto importa la verdad, considere las consecuencias de su ausencia.
Cuando nuestra fe no se basa en la verdad...
Somos vulnerables a enseñanzas erróneas.
Vivimos fuera de la voluntad de Dios.
Vivimos atrapados por ataduras emocionales.
Sufrimos frustraciones continuas por falta de paz.
Nos estancamos espiritualmente.
Afligimos el corazón de Dios.
Todas las relaciones requieren sinceridad. Si no decimos la verdad, nuestras amistades y nuestro testimonio se verán perjudicados. Y a menos que nos arrepintamos, no alcanzaremos nuestro máximo potencial. No es así como Dios quiere que vivamos; Él quiere mucho más para nosotros.
El pasaje de hoy nos dice: “Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Jer 29.24). Él nos hizo con un propósito (Jer 29.11) y quiere que vivamos en la verdad para que podamos caminar con Él, disfrutando de todas las bendiciones que nos tiene reservadas.
Biblia en un año: Ezequiel 29-31
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