La verdadera humildad no tiene nada que ver con el ego; no pretende ser superior a nadie. Es la pura y simple comprensión de que no hay nadie que sea superior, ni nadie que sea inferior. No puedes compararlas como superior o inferior.
De ahí que el auténtico hombre humilde sea muy difícil de comprender, porque no será humilde de la manera que tú lo entiendes.
Una vez vino a mi casa una misionera cristiana, una mujer joven y preciosa. Me regaló la sagrada biblia y algunos otros panfletos, ella parecía muy humilde.
Le dije: “Saque toda esta basura de aquí. Esta sagrada biblia es una de las más sacrílegas escrituras del mundo”; e inmediatamente ella explotó. Olvidó toda su humildad.
Le dije: “Puede dejar la biblia. Sólo ha sido una treta para mostrarle quién es usted. Usted no es humilde; de otra forma no se hubiera sentido herida”.
Sólo el ego se siente siempre herido. No se puede herir a un hombre humilde.
𝗢𝗦𝗛𝗢 


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