sábado, 7 de octubre de 2023

Carta a la mujer de mi vida...

 


Carta a la mujer de mi vida...

¡Hola, mujer!

Disculpa la letra y el trago amargo de emociones que de seguro acumulo en mi garganta.

Y perdona que de inicio no te pregunté cómo estás, si es que me has pensado o si acaso tienes conciencia de que en algún momento me piensas.

Sé que te extrañará que te escriba de forma tan repentina y escueta. Mas te pido me comprendas, son escasas mis palabras, son profundos mis sueños, muchas más mis ilusiones y largas mis esperas...

Sí, deberías saber que te he extrañado, aunque quizá no me lo creas. Te preguntas ¿por qué lo digo? Bueno, es muy simple, llevo años buscándote y, sin dudar, lo seguiré haciendo.

¿Qué por qué no te he encontrado? Eso es mejor que tú misma lo respondas. Porque hasta donde yo sé, constantemente te llamo, camino horas por el mundo y por más que lo intento, no logro hacer que me veas.

¿Te ríes?, será que acaso estás nerviosa. Sabes que lo haces bien, ¿verdad? Eres algo injusta conmigo, yo me hago un mundo, me preocupo. Y en mis sueños doy lo mejor de mí por complacerte y aún así, te sigues ocultando.

Había tenido pensado hasta publicar un anuncio, pero si leyendo esta carta, te has imaginado un poco quién soy, entonces te preguntarás ¿cómo?, y ¿con qué? En eso tienes razón. Soy pobre y hasta el momento, mis métodos de búsqueda no me han significado más que tiempo, un poco de fiebres por los aguaceros, así como una que otra lágrima sincera...

Llegar hasta ti es tan difícil como pretender usar métodos más costosos. Estar frente a ti se me ha vuelto prácticamente imposible, casi como encontrar la cura del cáncer en el recetario de cocina de mi abuela.

Ahora bien, si en este momento lees conscientemente estas palabras, tal vez de alguna forma, identificarás a alguien que tiene el libre criterio para asumir su tristeza, y entiende que la soledad es una incubadora de sueños imposibles.

Sí, así como lo estás leyendo, eres tan difícil de ubicar e imposible de coincidir, que he coleccionando las peores horas de mis madrugadas, pensando en lo inútil que me he vuelto a la hora de hacerme ver y planeando una y otra vez la estrategia de cómo toparme contigo al doblar cualquier esquina, así fuese por error.

Bueno mujer, no te atraso más, sé que tienes un mundo de tareas por delante, y aunque llamé tu atención un instante, no voy a revelarte mi nombre. Quizá después de leerme podrás encontrar alguna pista de quien te escribe o por lo menos tratar de adivinarme. Siempre seré el incógnito, el invisible, el que en silencio te observa desde el otro lado del cielo...

Por último, como dije anteriormente, no podía pagar un anuncio en el periódico, mas supe de muy buena fuente, que las noticias amarillistas son gratuitas y le dan plena difusión a nivel de cuento público...

Hasta mañana, mujer, ¡qué descanses!

-Jorge Daniel

P.D. Si se te ocurre buscarme, te pido por favor no tardes. Te espero en el mismo sitio de siempre, en ese, en el que hasta ahora, no se te ha ocurrido pensarme...

©️ Copyright
@jorge_daniel_ac
@_poesia_al_amanecer

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dios te lo perdonara todo

–No tengas miedo, no tengas miedo nunca, ni te angusties. Persevera en tu arrepentimiento, y Dios te lo perdonará todo. No hay ni puede habe...