sábado, 7 de octubre de 2023

Durante mucho tiempo

 


Durante mucho tiempo me sentí obsesionado por obtener respuestas sobre la realidad. Me sentía perdido en la incertidumbre, pues debía existir una razón por la que yo estaba vivo, para que el universo sea lo que es. Sentir que todo es obra de la causalidad y que nada importaba me daba una horrible sensación de vértigo que odiaba, pero sé que estas grandes cuestiones no tienen una solución fácil ni definitiva. Por eso, me dedico a leer todo tipo de obras que traten sobre estos temas. Leo libros de ciencia, religión, historia y filosofía. 


Pero lo único que encontré fueron más interrogantes y contradicciones. Cada obra me ofreció una perspectiva diferente, a veces opuesta o hasta incompleta. Me sentía frustrado y decepcionado. No entendía como era posible que nadie pudiera resolver mis inquietudes más profundas. 

Entre más grande era mi frustración, más obsesionado me sentía. Leía todo lo que encontraba sin parar hasta que comencé a acumular libros en mi casa. Entonces un día, cuando llegué del trabajo dispuesto a seguir leyendo, me sentí mal con lo que estaba haciendo al ver mi sala estaba llena de libros. En realidad, no estaba leyendo por gusto, solo era esta extraña obsesión por descifrar la verdad. Entonces, me pregunté, ¿es tan necesario saber la razón de todo para poder vivir bien? 

Miré por la ventana, hacía la ciudad y me di cuenta que todos seguían adelante sin saber, lo único que les importaba era vivir de la mejor manera posible. 

Así que dejé de ver los libros como oráculos infalibles. Fui a la librería y me compré una historia de terror, la primera lectura que había disfrutado en mucho tiempo. Y así, perdiéndome entre la lectura sentí por primera vez que estaba viviendo. Por fin comenzaba a entender de qué se trataba la vida.

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