Cuanto más seguimos al Señor Jesucristo, más descubrimos que Él es todo lo que realmente necesitamos.
20 de noviembre de 2023
“¿Cuánto es suficiente?”, le preguntó una vez un periodista a John D. Rockefeller, el primer multimillonario estadounidense. “Solo un poco más”, respondió Rockefeller. Aunque no tenemos los recursos de los superricos, todos nos hacemos la misma pregunta. Nuestro mundo está obsesionado con tener y gastar más. Pero en la raíz de una respuesta como la de Rockefeller hay un malentendido sobre quién provee para nosotros.
David comprendió que Dios era su proveedor. “Nada me faltará”, escribió en el versículo 1 del Salmo 23. En otras palabras, porque le pertenecía al Señor, podía experimentar una vida sin carencias.
Podemos pensar en esto de dos maneras. La primera: esperar que Dios nos dé todo lo que creemos que necesitamos, y cuando no lo consigamos, culpar a Dios o a otros. O, la segunda manera: seguir el ejemplo de Cristo y los discípulos al recibir con gratitud lo que Dios nos ha dado y permitirle que cambie nuestro corazón. De ese modo, incluso nuestras necesidades se rigen por nuestro sometimiento a Él.
La lectura del primer versículo del Salmo 23 debería recordarnos Juan 10.11, donde Cristo dice: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor su vida da por las ovejas”. La verdad transformadora del evangelio es que tenemos más que suficiente porque el Señor Jesucristo se dio a sí mismo a nosotros.
Biblia en un año: Hechos 25-26
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