| Montalcino en Toscana, Italia. Fotografía por Charles F. Stanley. |
Nuestro Creador preservó su mensaje por escrito porque quiere que usted sea parte de su familia eterna.
18 de febrero de 2024
Es asombroso considerar que la Biblia fue compilada por cuarenta hombres que escribieron en tres idiomas en tres continentes a lo largo de 1500 años. Reunamos a un grupo de personas de una sola generación y no tendremos ni la coherencia ni la filosofía ni la misión unificadas que se encuentran en la Palabra de Dios.
Cada libro de la Biblia refleja la personalidad y el trasfondo de su autor humano. Por ejemplo, Moisés fue el líder político de los israelitas en el desierto; Daniel alcanzó el rango de primer ministro mientras estuvo cautivo en Babilonia; y Pablo, el antiguo fariseo, escribió sus cartas desde la cárcel. Sin embargo, cada palabra se mantuvo fiel al tema central: el amor de Dios redime a quienes invocan su nombre.
En 2 Pedro 1.21 descubrimos por qué la Biblia es coherente: porque Dios mismo habló a través de cada escritor humano. En algunos casos, el Espíritu Santo trajo a la memoria detalles esenciales (Jn 14.26), como cuando se transmitió oralmente cierto material para el Antiguo Testamento o los Evangelios. Luego, para hacer posible la escritura de las profecías, los salmos y las cartas, el Espíritu de Dios reveló verdades importantes (Jn 16.15).
El Padre celestial utilizó a hombres de todas las ocupaciones y niveles sociales para comunicar su mensaje del evangelio.
Biblia en un año: NÚMEROS 28-30
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