| Glaciares Prince William Sound, Alaska. Fotografía por Charles F. Stanley. |
La seguridad y el amor que necesitamos siempre pueden encontrarse en la presencia de nuestro Padre celestial.
13 de mayo de 2024
¿Puede usted recordar alguna vez en que haya visto a un padre proteger a un hijo del peligro? Esa fuerza feroz y tierna es maravillosa de contemplar. Así como padres vigilantes son rápidos para defender y consolar a sus hijos, nuestro Padre se apresura a amparar y cuidar a su pueblo. A lo largo de la Biblia, encontramos numerosas ocasiones en las que el amor de Dios por sus hijos es comparado con el de un ave que custodia su nido o al de una madre que consuela a su hijo.
El pasaje de hoy es uno de ellos. A través del profeta Isaías, Dios describe un tiempo venidero en el que la nación de Israel lamentará buscar protección en cualquier nación o gobernante fuera del Señor. Sin embargo, a pesar de su confianza equivocada, Dios promete derrotar a los enemigos de Israel y custodiar desde lo alto a Jerusalén, protegiéndola y salvándola de la destrucción. Siglos más tarde, Cristo expresó un anhelo similar de reunir a los hijos de Jerusalén “como la gallina junta a sus polluelos debajo de las alas” (Mt 23.37).
Dios no se intimidaba por los enemigos que rodeaban a Israel, ni tampoco por los problemas que nos horrorizan hoy. Podemos confiar en que nuestro Dios está cerca en tiempos de peligro. Gracias a su amor, no tenemos nada que temer.
Biblia en un año: 2 CRÓNICAS 8-10
No hay comentarios:
Publicar un comentario