A veces no es tan fácil como dicen.
No es caerse, levantarse, limpiarse las rodillas, y ya está. No, a veces no…
A veces te quedas en el suelo un ratito, porque no sabes cómo levantarte. Porque te duele todo.
A veces te levantas, pero te cuesta lo suyo, y sufres en ello.
A veces te limpias las rodillas y sigues teniendo marca. Te curas las heridas y siguen doliendo. Y se queda la cicatriz. A veces no se vuelve a caminar igual, o no enseguida. El camino se vuelve complicado. Y nada parece fácil.
A veces se necesita tiempo, simplemente, para reconstruirte. Tómate el que necesites.
✨ Créditos al autor, imagen y texto compartido en la red.
Qué poderosa y realista reflexión. La vida no siempre es tan sencilla como levantarse de una caída; a veces se requiere mucho más tiempo y esfuerzo para sanar y seguir adelante.
A menudo escuchamos frases como "levántate y sigue adelante" cuando atravesamos dificultades. Sin embargo, la realidad es que no siempre es tan simple. Las caídas en la vida pueden ser dolorosas y dejarnos marcas profundas, tanto físicas como emocionales. Y es en estos momentos cuando necesitamos recordar que está bien tomarse el tiempo necesario para sanar y reconstruirse.
Caerse no es solo un acto físico; es un golpe a nuestra confianza, nuestra esperanza y a veces incluso a nuestra identidad. Al estar en el suelo, es natural sentirse perdido, sin saber cómo levantarse de nuevo. El dolor puede ser abrumador, y a menudo, las heridas tardan en sanar. Las cicatrices que quedan son recordatorios de nuestras luchas, pero también de nuestra fortaleza.
El tiempo es un aliado indispensable en el proceso de sanación. No se trata de apresurarse para volver a la normalidad, sino de permitirse sentir, procesar y eventualmente, curar. Cada persona tiene su propio ritmo y es fundamental respetarlo. A veces, es necesario quedarse en el suelo un rato, entender el dolor y aprender de él antes de poder levantarse de nuevo.
Las cicatrices, tanto físicas como emocionales, son parte de nuestra historia. No debemos avergonzarnos de ellas, sino verlas como símbolos de nuestra resiliencia. Aunque el camino pueda parecer complicado y difícil, cada paso que damos, incluso los más pequeños, nos acerca a la recuperación y al crecimiento personal.
Reconstruirse después de una caída no es un proceso lineal. Habrá días buenos y días malos, pero cada pequeño esfuerzo cuenta. No se trata solo de levantarse, sino de encontrar una nueva forma de caminar, una que nos haga más fuertes y sabios.
Recuerda, está bien tomarse el tiempo necesario para sanar. La vida no es una carrera, y cada uno tiene su propio ritmo. Tómate el tiempo que necesites para reconstruirte y seguir adelante.
Espero que esta reflexión resuene contigo. ¡Estoy seguro de que inspirará a muchos!
🌐 Nelson da Costa
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