Muchos corredores evitan las colinas porque son duros, pero la verdad es que correr cuesta arriba es una de las mejores maneras de construir fuerza, resistencia y velocidad. Naturalmente, las colinas fomentan una mejor forma de correr, interactúan con grupos musculares clave y hacen que el terreno plano se sienta más fácil.
La clave para correr colinas de manera eficaz es mantener el esfuerzo, no el ritmo. En lugar de tratar de mantener la misma velocidad que en suelo plano, concéntrate en correr con buena postura, acortar el paso y conducir tus brazos. Piensa en alejar el suelo con cada paso en lugar de escalar.
Correr cuesta abajo es igual de importante. En lugar de frenar con cada paso, inclínate ligeramente hacia adelante desde los tobillos y deja que la gravedad ayude. Mantén tus pasos rápidos y ligeros para reducir el impacto en tus rodillas.
Incorporar repeticiones de colinas una vez a la semana puede conducir a mejoras notables. Intenta correr cuesta arriba durante 30 a 60 segundos, luego trotar hacia abajo para recuperarte. Con el tiempo, tus piernas se volverán más fuertes, y te sentirás más poderoso en cualquier terreno.
Acepta el desafío de las colinas, y te convertirás en un corredor más resistente y bien redondeado.
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