Una cabeza calva, una barba blanca y crecida: símbolos de sabiduría, experiencia y tiempo bien vivido. La vejez no es una caída, es un momento de orgullo, una celebración de la resiliencia, los recuerdos y las batallas silenciosas ganadas. Cada arruga habla de risas y lecciones; cada hebra plateada, una medalla de honor. En un mundo que persigue la juventud, esta etapa se mantiene firme: digna y serena. La barba puede ser blanca, pero el corazón guarda un brillo dorado de historias, fuerza y paz. Envejecer no es una pérdida, es una corona bien ganada por una vida bien vivida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Dios te lo perdonara todo
–No tengas miedo, no tengas miedo nunca, ni te angusties. Persevera en tu arrepentimiento, y Dios te lo perdonará todo. No hay ni puede habe...
-
Siete peloteros reforzarán a los campeones de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), Cardenales de Lara, para afrontar su...
-
EL Venezolano ha sido un caso como muy pocos en la historia de las Grandes Ligas El venezolano José Altuve fue elegido como el Jugador...
No hay comentarios:
Publicar un comentario