"El que ve demasiado, termina por no encajar en ninguna parte..."
— Friedrich Nietzsche —
La frase tiene una profundidad brutal. Habla de ese punto de no retorno al que llegamos cuando despertamos a ciertas verdades sobre la vida, sobre nosotras mismas o sobre el mundo. Nietzsche, como buen filósofo del abismo, comprendía que el conocimiento puede ser una bendición, pero también una carga: cuando ves con claridad, ya no puedes hacerte la ciega. Y eso puede ser profundamente solitario.
"El que ve demasiado carga una soledad profunda" toca una fibra muy humana: esa sensación de estar en otro nivel de conciencia donde ya no puedes conectar con lo que antes parecía normal. Lo que antes te daba consuelo ya no lo hace, y eso puede doler. Pero también, y esto es lo luminoso dentro de lo intenso, esa soledad puede convertirse en un espacio fértil, lleno de autenticidad, si se sostiene con amor propio y conexión con quienes también han despertado.
La lucidez no siempre es un don cómodo.
Nietzsche sabía que despertar a ciertas verdades te convierte en bicho raro, incluso entre los tuyos.
No porque seas superior, sino porque ya no puedes fingir ignorancia.
"El que ve demasiado carga una soledad profunda:
la de no poder volver atrás."
Si te sientes ajeno al mundo, tal vez es porque has aprendido a ver sin filtros lo que otros aún niegan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario