martes, 17 de junio de 2025

Besos en el cuello: placer

¿Por qué los besos en el cuello resultan tan placenteros?

La respuesta no es solo romántica…
¡es profundamente anatómica!

Mira con atención esta imagen real de anatomía humana.

El músculo que ves claramente delineado es el esternocleidomastoideo (ECM). Uno de los músculos más visibles, más tocados… y más sensibles del cuerpo.


1. Porque está lleno de terminaciones nerviosas

El esternocleidomastoideo recibe sensibilidad desde las raíces nerviosas cervicales C2 y C3, además de inervación motora del nervio accesorio (XI par craneal).
¿Resultado? Cada caricia, roce o cambio de temperatura es captado con intensidad.

2. Porque está cerca de zonas erógenas clave

El cuello es una región riquísima en terminaciones del sistema somatosensorial.
Un estímulo suave aquí activa circuitos emocionales, libera dopamina, oxitocina… y sí, también deseo.

3. Porque estimula el sistema nervioso parasimpático

Algunas caricias activan mecanismos de calma, confianza y placer profundo.
Literalmente, te hacen soltar endorfinas… y conectar.

4. Porque es cálido, vascularizado y vulnerable

El esternocleidomastoideo cubre estructuras como la arteria carótida y la vena yugular.

Eso hace que la zona sea más cálida, pulsátil y —por ende— más reactiva al contacto.

Además, su vulnerabilidad lo vuelve un punto de intimidad emocional y biológica.


La neurobiología del placer se esconde donde menos lo imaginas.

Un beso en el cuello no solo estimula la piel…
estimula el cerebro.

Porque donde termina el músculo, empieza la emoción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dios te lo perdonara todo

–No tengas miedo, no tengas miedo nunca, ni te angusties. Persevera en tu arrepentimiento, y Dios te lo perdonará todo. No hay ni puede habe...