¿Conoces cuál es tu ritmo cardíaco ideal? A continuación, te lo contamos para que puedas estar atento a tus pulsaciones
De acuerdo con la Mayo Clinic, una frecuencia cardíaca en reposo normal para los adultos se encuentra entre los 60 y 100 latidos por minuto. En general, una frecuencia más baja en reposo suele reflejar una función cardíaca más eficiente y un mejor estado físico cardiovascular. Por ejemplo, los atletas bien entrenados pueden presentar una frecuencia en reposo cercana a los 40 latidos por minuto, sin que esto represente un problema de salud.
No obstante, se recomienda consultar al médico si la frecuencia cardíaca en reposo supera de forma constante los 100 latidos por minuto (taquicardia), o si está por debajo de los 60 latidos por minuto (bradicardia) en personas que no son atletas entrenados. Esta recomendación cobra aún más importancia si se presentan síntomas adicionales como mareos, desmayos o dificultad para respirar.
Por su parte, la Fundación Española del Corazón (FEC) ofrece información complementaria sobre la evolución de la frecuencia cardíaca a lo largo de la vida:
- Al nacer, los seres humanos tienen una frecuencia cardíaca elevada debido a la intensa actividad metabólica del organismo. Con el paso del tiempo, esta frecuencia disminuye progresivamente hasta estabilizarse en la edad adulta, aproximadamente a partir de los 20 años.
- La frecuencia cardíaca no es constante a lo largo del día: puede variar en función de factores como la hora, la actividad física, el estrés o el sueño.
- Durante el ejercicio, es normal que se produzca taquicardia, como respuesta fisiológica del corazón ante el esfuerzo.
- También puede observarse bradicardia, especialmente en personas muy entrenadas, donde la frecuencia cardíaca en reposo puede estar por debajo de los 50 latidos por minuto.
Cómo medir la frecuencia cardiaca
Según la FEC, la frecuencia cardiaca se mide tomando el pulso en la muñeca. Para hacerlo correctamente, se deben colocar los dedos índice y medio entre uno y dos centímetros por debajo del pliegue de la muñeca, justo entre el hueso que se nota hacia el exterior y el tendón que se percibe por el lado interno. En esa posición, basta con presionar suavemente la parte interna de la muñeca, del lado del dedo pulgar.
Una vez que se percibe el primer latido, se puede comenzar a contar los latidos durante 30 segundos y luego multiplicar ese número por dos para obtener la frecuencia cardiaca basal. También existe la opción de contar los latidos durante 1 minuto completo para mayor precisión.
Es importante tener en cuenta que la frecuencia cardiaca varía según la actividad física, por lo que se recomienda realizar la medición en reposo, estando sentados y en un ambiente templado. Además, aconsejan no haber consumido cafeína ni otros estimulantes en las horas previas a la medición para evitar alteraciones en el resultado.
Para mantener una frecuencia cardiaca basal saludable, los expertos recomiendan practicar ejercicio físico de forma regular. La actividad física constante no solo contribuye a una buena condición cardiovascular, sino que también ayuda a mantener un peso adecuado y a reducir los factores de riesgo asociados a enfermedades del corazón.
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