"No vine a boxear bonito, vine a noquear." — Carlos Zárate
No hacía fintas ni prometía espectáculos. Carlos "El Cañas" Zárate subía al ring con una sola misión: terminar la pelea antes de la campana final. Y lo logró como pocos en la historia.
Nacido en Tepito, debutó como profesional en 1970. Desde el inicio, impuso su ley: 23 victorias consecutivas por nocaut, y luego otra racha de 28 más. Su pegada era brutal, calculada y definitiva.
El 8 de mayo de 1976 se coronó campeón mundial gallo del CMB tras noquear a Rodolfo Martínez. A partir de ahí, defendió su corona frente a Paul Ferreri, Alberto Dávila, Juan Francisco Rodríguez y más. Casi todos cayeron por la misma vía: el nocaut.
En 1977 protagonizó la icónica batalla ante Alfonso Zamora, otro invicto mexicano. Zárate lo venció por nocaut técnico en el cuarto round, en una pelea que enfrentó a los dos hombres más temidos del momento.
Con 52 peleas invicto y 51 nocauts, subió a supergallo para enfrentar a Wilfredo Gómez. Perdió por KO en el quinto asalto, pero jamás esquivó el reto. Luego, cayó en una pelea cerrada ante Lupe Pintor y decidió retirarse.
Volvió en 1986, sumó 12 victorias más y disputó títulos nuevamente, aunque sin éxito. En 1988 se retiró definitivamente.
Récord final: 70 peleas, 66 victorias, 63 nocauts, 4 derrotas.
Una tasa de nocaut del 95%.
Salón Internacional de la Fama desde 1994.
Carlos Zárate fue directo, poderoso y temido. Uno de los noqueadores más letales que dio México. El hombre que no hablaba de boxear bonito… hablaba de ganar por nocaut.
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