Dicen que el águila es el ave con mayor longevidad de su especie: puede vivir hasta 70 años.
A esa edad, sus garras ya no son tan fuertes, su pico está curvado y sus alas, cargadas de plumas viejas, pesan demasiado. Ya no puede cazar como antes.
Entonces tiene dos opciones: dejarse morir… o iniciar un proceso profundo de renovación.
Si elige renovarse, debe volar hasta la cima de una montaña y quedarse ahí.
Golpear su pico contra la roca hasta arrancarlo. Esperar a que crezca uno nuevo.
Luego arrancarse las uñas viejas, una por una.
Y cuando las nuevas aparecen, comenzar a quitarse las plumas desgastadas.
Solo después de todo ese doloroso proceso, el águila puede volver a volar… y vivir 30 años más.
Moraleja:
A veces la vida nos pide soltar lo que ya no sirve, aunque duela.
Renovarse implica dejar atrás hábitos, miedos y cargas que nos impiden avanzar.
No es fácil… pero cuando te atreves a cambiar, descubres que todavía puedes volar más alto de lo que imaginabas.
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