viernes, 30 de enero de 2026

Ya no extrañas a nadie

Llega un momento en la vida —generalmente después de haber dado mucho, esperado mucho o postergado demasiado— en el que el alma se cansa de vivir hacia afuera.

Ya no pensás tanto en los demás porque dejás de necesitar validación.
Ya no extrañás como antes porque aprendiste a estar completo en tu propia presencia.
Y empezás a vivir, leer, estudiar y prepararte para vos porque entendés algo clave:
nadie puede hacer ese trabajo interno por vos.

Este cambio sucede cuando:
 • Dejás de huir del silencio y empezás a habitarlo.
 • Comprendés que amar no es abandonarte.
 • Descubrís que tu energía es finita y vale más cuidarla que regalarla.

No es egoísmo.
Es madurez emocional.

Es el momento en que el cuerpo, la mente y el espíritu se alinean y te dicen:

"Ahora te toca a vos."

Ahí el foco cambia:
 • De complacer → a construirte
 • De correr detrás → a elegirte
 • De sobrevivir → a vivir con intención

Y pasa algo hermoso:
cuando empezás a prepararte para vos, todo lo que llega después llega por afinidad, no por carencia.

Ese es un punto de inflexión.
No hace ruido, no se anuncia…
pero marca un antes y un después en la vida de una persona.

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