El hallazgo abre el camino hacia tratamientos que podrían reducir o eliminar la dependencia de inyecciones diarias.
Un nuevo sistema de implante electrónico puede ayudar a que las células pancreáticas cultivadas en laboratorio maduren y funcionen correctamente, lo que podría sentar las bases para nuevas terapias celulares contra la diabetes, según investigadores de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania y la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de Harvard, ambas en Estados Unidos.
Su implante incorpora una malla ultrafina de cables conductores en el tejido pancreático en crecimiento, según un estudio publicado en 'Science'.
"Las palabras 'biónico', 'cibernético', 'cíborg', todas ellas se aplican al dispositivo que hemos creado", comenta Juan Álvarez, profesor adjunto de Biología Celular y del Desarrollo. Si bien estos términos pueden sonar futuristas, señala que este enfoque ya se utiliza en forma de estimulación cerebral profunda, que trata afecciones neurológicas. "Lo que estamos haciendo es como una estimulación profunda para el páncreas. Al igual que los marcapasos ayudan al corazón a mantener el ritmo, los pulsos eléctricos controlados pueden ayudar a las células pancreáticas a desarrollarse y funcionar como se espera".
En la diabetes tipo 1, el sistema inmunitario ataca por error grupos de células secretoras de hormonas, llamadas islotes, lo que anula su capacidad de producir insulina, la señal para reducir el azúcar en sangre. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. estiman que en 2021 aproximadamente dos millones de estadounidenses de todas las edades padecían esta afección. En los casos más graves de diabetes tipo 1, y ocasionalmente de diabetes tipo 2, los pacientes necesitan reemplazar las células perdidas o dañadas, ya sea con un páncreas completo, segmentos del mismo o con células de los islotes.
Todas estas opciones suelen ser escasas, lo que obliga a los pacientes a esperar un año o más para un trasplante de páncreas o de células de los islotes. Tras el procedimiento, deben tomar inmunosupresores de por vida para asegurar que su organismo no rechace el trasplante. Sin embargo, el tejido pancreático cultivado en laboratorio no presenta estos inconvenientes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario