lunes, 16 de febrero de 2026

Sanando mi mentalidad de pobreza

*SANANDO MI MENTALIDAD DE POBREZA*🧠

Día 2: *La deuda no es normal — Es una cadena que aprendiste a tolerar*

Un día te acostumbras.
Te acostumbras a deber.
A pagar intereses.
A vivir con recordatorios de cobro.
A sentir un pequeño estrés cada vez que suena el teléfono.

Y lo peor… empiezas a decir:
"Todo el mundo vive endeudado."

No.
Que sea común no significa que sea correcto.

La deuda prolongada no es una herramienta…
es una cadena silenciosa.

No te grita.
Te drena.

Te roba paz.
Te roba margen.
Te roba libertad para obedecer a Dios cuando Él te pida dar, invertir o moverte.

La deuda constante normaliza la esclavitud.

Y tú no naciste para eso.

La deuda no empieza en el banco. Empieza en la mente. Empieza cuando quieres algo ahora, aunque no puedas pagarlo hoy.

 Empieza cuando compras para sentirte mejor. Empieza cuando dices: "Después veo cómo lo resuelvo." Y después… el "después" se convierte en presión.
La deuda cambia tu forma de vivir. Te despiertas y ya debes. Trabajas y ya debes. Cobras… y el dinero ya tiene dueño. No es solo un número. Es una sensación constante de estar alcanzando algo que nunca terminas de cubrir.
La deuda te roba tranquilidad. Te hace pensar dos veces antes de descansar. Te hace aceptar trabajos que no te gustan. Te hace tolerar situaciones que en libertad no aceptarías.
Y algo más profundo… te acostumbra a sobrevivir, no a construir. Empiezas a vivir al límite, a esperar la próxima fecha de pago, a respirar solo cuando "lograste cubrirlo este mes". Eso no es estabilidad. Es resistencia constante.

*Lo que dice la Biblia:*

El rico se enseñorea de los pobres, Y el que toma prestado es siervo del que presta.
Proverbios 22:7

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.
Romanos 13:8"

2 Reyes 4:1-7 – La viuda no perdió la unción; perdió la libertad por la deuda. Y Dios la sacó… pero primero ella obedeció instrucciones prácticas.

Dios no condena cada préstamo.
Pero sí advierte el peligro de vivir sometido.

Cinco verdades que debes enfrentar hoy

1. La deuda no empezó en el banco
Empezó en una decisión impulsiva.

2. Muchas deudas no fueron necesidad… fueron deseo adelantado.

3. La mentalidad pobre quiere algo ahora, aunque lo pague tres veces más caro.

4. La vergüenza mantiene la deuda oculta.
La transparencia la empieza a romper.


5. Si no haces un plan, la deuda decide por ti.

El ejercicio del día 2

Hoy vas a hacer algo incómodo pero liberador:

1. Escribe cada deuda.

A quién le debes.
Cuánto exactamente.
Tasa de interés (si aplica).
Pago mínimo mensual.

2. Ordénalas de menor a mayor.

3. Decide cuál atacarás primero.

No ores solamente para que Dios "cancele" la deuda.
Ora para que te dé disciplina para cancelarla tú.

Estrategia básica para comenzar a salir

Elimina gastos innecesarios por 30 días.

Usa el método bola de nieve (paga primero la más pequeña mientras mantienes mínimos en las demás).

No adquieras ninguna deuda nueva. Ninguna.

Cero tarjetas nuevas.
Cero "después lo pago".
Rompe el ciclo.

El fruto de salir de la deuda
Duermes mejor.
Das con libertad.
Decides sin presión.
Dejas de ser esclavo de tu pasado financiero.

Mi deseo final

Que dentro de este proceso entiendas algo profundo:

La deuda no define tu valor.
Pero sí puede limitar tu propósito.

Que no heredes cadenas financieras a tus hijos.
Que ellos no aprendan de ti a vivir ahogados…
sino libres.

Y que cuando pagues la última deuda puedas decir:

"Ya no sirvo al acreedor.
Sirvo con libertad al Señor."

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Quien es ese YO?

¿QUE ES LO QUE SE SIENTE HERIDO? Uno dice "yo estoy herido" , pero ¿qué es ese 'yo'?  Desde la infancia uno va creando una...