martes, 21 de abril de 2026

El Tigre Emilio, gigante de los negocios

Un hombre que podía ser un tigre en la mesa de negociaciones y un seductor en la cena. Un hombre que inspiraba terror y admiración a partes iguales. Un hombre que construyó un imperio mediático que durante décadas dictó lo que México veía, pensaba y soñaba. Emilio Azcárraga Milmo, el Tigre, fue el empresario más poderoso que ha visto México. No heredó el poder. Se lo ganó. No se conformó con la fortuna de su padre. La multiplicó hasta convertirla en el imperio Televisa. Los presidentes le temían. Los políticos lo cortejaban. Las estrellas de la televisión le debían su fama. Y el público, sin saberlo, veía el mundo a través de sus ojos. Murió el 16 de abril de 1997, a bordo de su yate, frente a las costas de Miami. El Tigre había muerto. Pero su legado, para bien o para mal, sigue vivo.

El empresario más poderoso que ha visto México. Ser percibido como un tigre inmisericorde, de sangre fría, le ayudaba a intimidar a los empresarios antes de sentarse con ellos a la mesa para negociar y, como consecuencia, la gente frecuentemente salía de esas reuniones aún más impresionada por su encanto personal. Era un hombre de contrastes. Duro como el acero. Dulce como la miel. Sabía cuándo atacar y cuándo retirarse. Sabía cuándo sonreír y cuándo fruncir el ceño. Por eso ganaba siempre.

El 16 de abril es el aniversario luctuoso de Emilio Azcárraga Milmo. Ése era el Tigre. Un hombre controvertido, que para bien o para mal despertaba las más arrebatadas pasiones. Un hombre curioso que exploró casi todas las áreas de la vida nacional. Un hombre determinante y determinado. Un hombre. ¿Tuvo algún otro mexicano mayor influencia en la economía, la política y la cultura de su país en la segunda mitad del siglo XX? Hasta ahora, la evidencia muestra que no. Fue único. Fue irrepetible. Fue el Tigre.

Aunque era orgullosamente mexicano, había nacido en Estados Unidos y ahí eligió morir. Pese a haber sido el hijo caprichoso de un prominente hombre de negocios, que se creía estaba destinado a ser mediocre, acabó con todas esas predicciones al convertirse en un hombre aún más rico y poderoso que su propio padre. Emilio Azcárraga Milmo, "El Tigre", fue un empresario mexicano nacido en territorio estadounidense el 6 de septiembre de 1930. Su apellido ha estado vinculado por más de medio siglo con el mundo de los negocios y también con los medios de comunicación en México y Latinoamérica, pues en la segunda mitad del siglo XX, Televisa logró consolidarse como una de las compañías líderes de la televisión en español.

El escritor Carlos Monsiváis lo expresó acertadamente al saber de su muerte: "Es de los pocos herederos que derrotaron el fatalismo del junior. De los pocos que desarrollaron y ampliaron la herencia porque, en general, tienden a empobrecerla". Para 1993, Emilio Azcárraga Milmo era el hombre más rico de América Latina, con una fortuna estimada en cinco mil millones de dólares. La pregunta que surge, sin embargo, es si la asombrosa expansión de su empresa fue resultado de su visión y su afinado olfato para los negocios, o si lo logró en vista de la ausencia de una competencia local y en general las circunstancias favorables en las que se desarrolló y que fueron otorgadas por el sistema. El debate sigue abierto.

El libro "El Tigre. Emilio Azcárraga y su imperio Televisa" es único y marca un precedente: es la primera biografía (no autorizada) de quien ha sido reconocido como el más importante hombre de negocios mexicano. Y es también una historia del país desde el punto de vista del desarrollo de la televisión, la telenovela y la relación de los medios masivos con el gobierno. Durante cinco años, los autores llevaron a cabo una investigación extensa y exhaustiva, entrevistando a más de doscientas personas que conocieron a Azcárraga o tuvieron con él una relación cercana: desde amigos, actrices, cantantes y conductores de programas hasta funcionarios, embajadores y ex presidentes.

Tampoco borra la larga historia del apoyo público, monolíticamente oficialista, hacia la figura del presidente que se puede decir fue el verdadero modus operandi de Azcárraga Milmo. Irónicamente, a puerta cerrada, las relaciones personales entre el Tigre y los primeros tres presidentes que coincidieron con su liderazgo —Luis Echeverría, José López Portillo y Miguel de la Madrid— fueron a menudo difíciles. Durante ambos sexenios corrían rumores de una posible expropiación de Televisa. A pesar del pragmático cambio de camiseta partidaria de Azcárraga Jean en 2000, este legado se perpetuó durante doce años de incondicionalidad hacia los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón. Este legado fue visto plenamente durante el sexenio de Peña Nieto. E interesantemente, la lealtad hacia el primer mandatario ha sido evidente de nuevo en estos años de López Obrador.

En busca de informantes y rastreando pistas, los autores viajaron a Miami, Los Ángeles, Nueva York, Buenos Aires y Madrid. Confrontaron así datos y versiones varias sobre la influencia del empresario mexicano en la evolución internacional de la televisión hispana; dieron cuenta del papel que jugó en la transmisión vía satélite y documentaron la conflictiva entrega de su imperio a Emilio Azcárraga Jean, su heredero.

"El Tigre. Emilio Azcárraga y su imperio Televisa" es una biografía admirable, realizada con rigor, agilidad periodística y talento, en cuyas páginas los lectores podrán encontrar fotografías hasta ahora inéditas; testimonios de colaboradores cercanos que hablan por primera vez de su relación con el Tigre; el desciframiento de su famoso apodo; las distintas versiones sobre la historia de sus cuatro matrimonios y las circunstancias en que fallecieron dos de sus hijas; además del expediente completo sobre su injerencia en la arena política mexicana y sus simpatías y diferencias con seis presidentes de la República, entre muchas otras revelaciones.

El Tigre murió el 16 de abril de 1997. Perdió la vida a bordo de su yate a las afueras de Miami a causa de padecer cáncer de páncreas. No murió en México. No murió en su casa. Murió en el mar, como los grandes navegantes. En su yate, rodeado de lujo, pero solo. El Tigre, que había dominado la televisión mexicana durante décadas, que había hecho y deshecho presidentes, que había construido un imperio, se fue como vivió: a su manera. Sin pedir permiso. Sin pedir disculpas. Sin mirar atrás.

Hoy, Televisa sigue siendo el gigante de la televisión en español. El Tigre ya no está. Pero su legado, esa mezcla de genialidad y arrogancia, de visión y oportunismo, de encanto y terror, sigue vivo en cada telenovela, en cada noticiero, en cada programa de entretenimiento. Los mexicanos ven la televisión sin pensar en quién la controla. Pero deberían hacerlo. Porque la televisión, como el poder, no es neutral. Y El Tigre lo sabía.

© Edición protegida por Asombroso | Basado en material de: "El Tigre. Emilio Azcárraga y su imperio Televisa" (biografía no autorizada); archivos de Televisa; entrevistas a colaboradores y presidentes; testimonios de la época; investigaciones periodísticas; documentos históricos de la segunda mitad del siglo XX en México | Compartir solo con créditos: @Asombroso

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