Dado que los funcionarios estadounidenses impulsan reducir la nicotina en los cigarrillos por debajo de los niveles adictivos, hay una renovada urgencia por cambiar por productos para fumar de nueva generación que sean de más alta tecnología --y supuestamente menor riesgo.
Philip Morris International Inc. y otras grandes compañías tabacaleras han venido planificando este futuro desde hace años, invirtiendo miles de millones de dólares en el desarrollo de alternativas a los cigarrillos combustibles. No obstante, una represión regulatoria podría obligarlas a acelerar dichos esfuerzos --y convencer a los inversores de que los estadounidenses están listos para abandonar los humos tradicionales después de más de un siglo de fumar compulsivamente.
“Esto fue una gran sorpresa y volverá imperativo para las empresas tabacaleras locales esforzarse por desarrollar productos más innovadores y seguros”, dijo Jack Russo, analista de Edward Jones & Co.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por su sigla en inglés) arrojó la bomba el viernes, proponiendo reducir los contenidos de nicotina hasta niveles no adictivos en un intento de salvar vidas. El organismo, que supervisa la regulación relativa al tabaco, recibirá aportes del público con respecto a esta idea. Todavía no está claro qué forma adoptarán en definitiva las nuevas normas.
Pero los inversores reaccionaron a la noticia como si los cigarrillos tradicionales tuvieran los días contados. Las acciones de Altria Group Inc. y British American Tobacco Plc, los dos vendedores más grandes de cigarrillos en los Estados Unidos, se desplomaron el viernes. Cada una de las compañías experimentó la mayor caída en una sola jornada desde la recesión de 2008.
Nuevo mundo
El plan de la FDA, que podría llegar a ser una de las iniciativas más completas para reducir el consumo de tabaco desde 1965, parece adoptar un tono más antagónico con el sector que mueve US$130.000 millones.
“Cuando la nicotina está sujeta a partículas de humo del cigarrillo no sólo es altamente adictiva sino una combinación química adictiva de enfermedad y muerte”, dijo en una reunión informativa el comisionado de la FDA, Scott Gottlieb. “Debemos pensar un mundo en el que haya formas menos nocivas, que liberen niveles satisfactorios de nicotina”.
En ciertos aspectos, el anuncio de la FDA coincidió, empero, con el mensaje que transmiten las propias grandes tabacaleras. El máximo responsable de Philip Morris, André Calantzopoulos, pasó gran parte del año pasado diciendo que la manera tradicional de fumar ya es historia. Siendo él mismo ex fumador, ahora utiliza un dispositivo de vanguardia llamado iQos.
Calantzopoulos dice que imagina un futuro sin humo, en el que todos sus clientes habrán pasado a opciones más saludables. La división Reynolds American de BAT se hizo eco de este sentimiento inmediatamente después del anuncio de la FDA.
“Estos principios son desde hace tiempo el núcleo de nuestros esfuerzos por transformar la industria tabacalera”, dijo la compañía en un comunicado.
Philip Morris, que vende marcas como Marlboro fuera de los Estados Unidos, ha sido la empresa más agresiva a la hora de planear el fin de los cigarrillos. La compañía ha invertido más de US$3.000 millones para desarrollar una cartera de riesgo reducido --como el sistema iQos, un aparato similar a una pluma que calienta un cargador de tabaco.
Está trabajando en la iniciativa con la compañía asociada Altria, que atiende el mercado estadounidense. El iQos libera nicotina sin encenderla, un enfoque que se considera con menor riesgo. El producto se consigue en 27 ciudades del exterior, y estará disponible en 30 a 35 para finales de año.
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