Acéptate como eres
En el momento en que te aceptas como eres, te abres, te haces vulnerable, receptivo.
En el momento en que te aceptas a ti mismo ya no hay necesidad de un futuro, porque no hay necesidad de mejorar nada.
Entonces todo es bueno tal y como es. La vida empieza a adquirir un
nuevo color, surge una música nueva con esa experiencia.
Aceptarte a ti mismo equivale a empezar a aceptarlo todo. Si te rechazas, prácticamente rechazas el universo, la existencia.
Si te aceptas, también aceptas la existencia, y lo único que tienes que hacer es disfrutar.
No queda ninguna queja, ningún resentimiento; te sientes agradecido.
Entonces la vida es buena y también la muerte, la alegría es buena y también la tristeza, como lo es estar con la persona amada y estar a solas.
Entonces, ocurra lo que ocurra es bueno, porque surge del todo.
Pero llevamos siglos enteros condicionados para no aceptarnos a
nosotros mismos.
Todas las culturas del mundo han emponzoñado la mente humana, porque todas dependen de una cosa: mejorar.
Todas te crean ansiedad, el estado de tensión entre lo que eres y lo que deberías ser.
Las personas siempre se sentirán angustiadas si existe un «deberías»
en su vida.
Si tienes que satisfacer un ideal, ¿cómo puedes estar tranquilo? ¿Cómo puedes sentirte a gusto? Resulta imposible vivir nada en su totalidad, porque la mente ansia el futuro.
Y ese futuro nunca llega, no puede llegar.
Por la naturaleza misma de tu deseo, es imposible: cuando llegue empezarás a imaginar otras cosas, a desear otras cosas.
Siempre se puede imaginar una situación mejor, y estar siempre angustiado, tenso, preocupado: así ha vivido la humanidad durante siglos.
OSHO
ALEGRÍA
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