Puedo garantizarte que no lo és.
Lo he estudiado de cerca, y lo he hecho casi 80 años, y esto me ha dado una imagen muy clara al respecto: En cuanto un ser humano empieza a perder sus aptitudes físicas, las mentales (cognitivas) le hacen compañía, y es cuando empieza una cuesta abajo irreversible.
Los órganos empiezan un proceso celular degenerativo, te fallan la vista, el oído y en general el rendimiento decrece paulatinamente, poco a poco dejas de poder hacer algo que has hecho siempre pero ya no puedes, te cansas más rápido, el cuerpo empieza a protestar por el lógico y natural desgaste, y es francamente maravilloso que pueda mantener el ritmo y seguir funcionando, aunque cada vez más dificultosamente…
Claro que los que tienen la vida resuelta y no necesitaron trabajar, y no han dado golpe en su vida llegan a la vejez más frescos… Y quieren seguir disfrutando de sus nutridos privilegios que su estatus económico les ha proporcionado, y son estos los que quieren y buscan alargar sus días de placer, incluso llegan a desear la inmortalidad…
Pero aún así, la vejez no trascurre como mucha gente sin experiencia asume, y los que lo saben prefieren callar, tienen la certeza que tampoco serán comprendidos y por el contrario serán criticados y hasta demonizados…
Otra consecuencia de vivir (y que incluso se trata de ocultar) es que algún tipo de cáncer pondrá fin a nuestra existencia.
Y un detalle relevante es que en ninguna sociedad se educa a la gente en este rubro (ni sobre el matrimonio y por eso fracasan), que parece considerarse tabú, a los "viejos" se nos ignora y trata como parias, pues ya no producimos sino que solo consumimos, y pocos entienden que la mayoría ha prestado su contribución en la forma de valiosos servicios a la sociedad, y después de una larga vida laboral cotizando tenemos todo el derecho de disfrutar del escaso período de tiempo que hay entre la jubilación y el deceso. La ingratitud es un salario de vida…
Muchos ni siquiera contemplan el hecho de que el bienestar del que disfrutamos lo construyeron la generación anterior (aunque también muchos errores) y que igualmente les ocurrirá cuando envejezcan, y que nadie escapa a este axioma, como tampoco a la muerte, una a la que temen en lugar de abrazarla como lo que es: Un descanso eterno que pone fin a esa agonía que se llama vivir.
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