sábado, 31 de enero de 2026

John Stuart Mill, filósofo del utilitarismo: "Solo son felices quienes tienen la mente fija en algún objeto que no sea su propia felicidad"


John Stuart Mill en un retrato. El filósofo del utilitarismo y político reflexionó acerca del complicado estado del ser feliz y término felicidad

El filósofo y político británico reflexionó sobre el complicado término y estado del ánimo y del ser que implica la felicidad

Fue uno de los pensadores más influyentes del utilitarismo, una teoría ética que aboga por la idea de "la mayor felicidad proviene del mayor número", una frase popularizada por Jeremy Bentham. Es decir, que las acciones moralmente válidas, las correctas, son las que producen el mayor bien (la mayor felicidad), para la mayor cantidad de individuos, reduciendo así el dolor en la sociedad y maximizando el placer. 

Esta es la idea central de John Stuart Mill acerca de la felicidad, ese concepto a veces tan abstracto y complicado de formular y de sostener que ha monopolizado el debate de los filósofos desde el inicio de los tiempos, el mundo es mundo y los seres humanos tratamos de hacer lo que podemos para sobrevivir en él.

La concepción utilitarista de felicidad del filósofo y político John Stuart Mill

John Stuart Mill nació en Londres en 1806 y fue uno de los grandes teóricos del utilitarismo, cuyas cavilaciones trascienden hasta nuestros días, además de uno de los máximos referentes de la escuela económica clásica. Se le considera el filósofo de habla inglesa más influyente del siglo XIX, casi nada, y defendió como pocos la idea de libertad asociada a la libertad individual, en fuerte oposición al control estatal y social, que, para él, debía ser limitado.

Un ideario que, ahora, retorcido hasta su máxima expresión, enarbolan gobernantes neoliberales varios, valga el apunte, y está arramplando con la concepción de Estado de bienestar. Ese sistema que basa su construcción en que el Estado debe tener competencias de gestión y control inequívocas, irrenunciables e irremplazables en el complicado croquis social para el correcto funcionamiento de nuestras sociedades y con el objetivo de garantizar ciertas libertades y derechos clave de sus ciudadanos. En fin. 

La felicidad fue uno de los temas a los que más esfuerzos destinó, en desentrañar el concepto y la forma de alcanzarla. "La felicidad es la prueba de toda regla de conducta y el fin de la vida, pero solo puede alcanzarse no haciendo de él un fin directo", fue una de las frases de John Stuart Mill más conocidas al respecto, que trasladó desde diferentes prismas. "Solo son felices quienes tienen la mente fija en algún objeto que no sea su propia felicidad", es otra de sus grandes proclamas

La felicidad 'utilitarista', según John Stuart Mill, vinculada a la crisis mental que sufrió

En su 'Autobiografía', publicada en 1873, se recogen varios pasajes en los que John Stuart Mill reflexiona largo y tendido sobre la felicidad. "Desde el invierno de 1821, (...) llegué a tener lo que con verdad puede llamarse un fin en la vida: ser un reformador del mundo. La concepción de mi propia felicidad se identificaba enteramente con este objeto", comienza explicando el filósofo inglés. "Pero llegó el momento en que desperté de esto como de un sueño. Fue en el otoño de 1826. (...) Me pareció que no quedaba nada por lo cual vivir. Mi amor a la Humanidad y a la excelencia de su propia salvación se habían agotado", continúa el relato de Stuar Mill respecto a este episodio traumático de su vida que, a día de hoy, bien podría recibir el diagnóstico de depresión.

"Vi, o creo que vi, lo que siempre había acogido con incredulidad: que el hábito del análisis tiende a acabar con los sentimientos. (...) Las fuentes de la vanidad y de la ambición se habían secado en mí. (...) Me había quedado embarrancado al comienzo de mi viaje, como un barco bien equipado y con timón, pero sin vela", sentencia el también político en 'Autobiografía' sobre su estado anímico en aquel tiempo, que le alejó sustancialmente de todo lo que le hacía feliz. 

La naturaleza misma del ser humano, de acuerdo con John Stuart Mill, le lleva a enfilar acciones a favor de su propia felicidad

Superado el trance, John Stuart Mill continúo sus divagaciones sobre la felicidad, el sentido de serlo, de alcanzar tal estado, cómo lograrlo y qué se requiere para que sea un concepto moral y éticamente válido, correcto. "La felicidad es el único fin de la acción humana", escribió en su libro más trascendental y reproducido, con el que sentó las bases sobre el utilitarismo, de nombre homónimo y publicado en 1863

Para él, la naturaleza misma del ser humano le azuza a buscar la felicidad bajo su propia consideración. Para alcanzarla, por lo tanto, es casi una exigencia que la felicidad sea realmente deseable. En este sentido, el concepto que desarrolla el filósofo inglés defiende el libre albedrío como el motor que impulsa a las personas a encaminar sus acciones a mejorar su propia felicidad. "La doctrina utilitaria afirma que la felicidad es deseable y lo único deseable como fin en sí, siendo todo lo demás únicamente deseable como medio para este fin", describe John Stuart Mill esta búsqueda y fin último de la existencia


Julia Alegre

     

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