Por Rick Warren
“El amor no es descortés ni egoísta. No se enoja fácilmente. El amor no lleva cuenta de las ofensas”. 1 Corintios 13:5 (PDT)
Hay muchos pensamientos erróneos sobre el perdón. El acto de perdonar se rebaja. Se abusa de él. Se desvaloriza.
¿Qué es realmente el perdón? Haz una prueba rápida respondiendo "verdadero" o "falso" a las siguientes afirmaciones:
Una persona no debe ser perdonada hasta que lo pida.
El perdón incluye minimizar la ofensa y el dolor que se causó.
El perdón incluye restaurar la confianza y reanudar la relación.
No has perdonado de verdad hasta que no has olvidado la ofensa.
Cuando veo que han lastimado a alguien, es mi deber perdonar al ofensor.
Si estudias la Biblia, descubrirás que las cinco afirmaciones son falsas.
Antes de hablar de lo que es el perdón, tenemos que hablar de lo que no es. Aquí hay cinco cosas que el perdón no es:
El perdón no es condicional. En otras palabras, no se basa en la respuesta de otra persona. El verdadero perdón es incondicional. No se gana. No se merece. No se negocia. No se paga. No se basa en una promesa de que no lo volverás a hacer. Si le dices a alguien "Te perdonaré si... eso no es perdón; eso es regateo”.
El perdón no es minimizar la seriedad de la ofensa. Hay una gran diferencia entre ser lastimado y ser perjudicado. Ser lastimado es algo que es accidental y no requiere perdón. Cuando eres perjudicado, alguien intencionalmente quiso herirte, y eso requiere perdón.
El perdón no es reanudar una relación sin cambios. La Biblia enseña que el perdón y la restauración de la relación son dos cosas diferentes. El perdón es instantáneo. La confianza debe ser construida durante un largo período de tiempo. El perdón es tu parte en la reconciliación. Pero para que una relación sea restaurada, el infractor tiene que hacer otras tres cosas que no están relacionadas con el perdón: Demostrar un arrepentimiento genuino, hacer una indemnización siempre que sea posible, y reconstruir tu confianza demostrando que él o ella ha cambiado con el tiempo.
El perdón no es olvidar lo que ha pasado. Es imposible tratar de olvidar algo. Cuando intentas olvidar algo, ¿en qué te concentras? en lo que quieres olvidar. Y en lo que sea que te concentres, tiendes a moverte hacia allá...
La clave no es olvidar. La clave es aprender a verlo a través del lente de la gracia y la soberanía de Dios y descubrir cómo Él puede convertir incluso las cosas malas en buenas en tu vida, si confías en Él y respondes de la manera correcta. El perdón no es mi derecho cuando yo no fui el que fue herido. Sólo la víctima tiene derecho a perdonar. No puedes perdonar a la gente que no te ha hecho daño.
Siempre hay un costo por el pecado. Y siempre hay un costo para el perdón. Por eso tienes que entender lo que el perdón no es, antes de poder ver lo que es realmente el perdón.
Reflexiona sobre esto:
¿Es más fácil perdonar a alguien cuando consideras que el perdón es incondicional? ¿Por qué o por qué no?
De las cinco cosas que el perdón no es, ¿con cuáles luchas más? Explica por qué.
¿Cómo crees que Dios puede usar tu experiencia de ser perjudicado para ayudar a otros?
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¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el mensaje? ROMANOS 10:14 (DHH)
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