Rafael Herrera: el seminarista religioso que terminó siendo campeón del mundo.
Nació el 7 de enero de 1945 en Huáscato, Degollado, Jalisco. Creció rodeado de tradición: vecino de los toreros Eduardo y Jesús Solórzano, pudo haber elegido el camino del ruedo. No lo hizo. En su adolescencia fue seminarista. Más tarde, ya en la Ciudad de México, soñó con el fútbol siguiendo los pasos de su hermano Jesús Herrera, profesional en Veracruz y Atlante. Jugaba de mediocampista. Pero el destino no estaba en el balón. Estaba en los puños.
La vida lo cruzó con Jesús "Chucho Cuate" Pérez, el descubridor de Ricardo "Pajarito" Moreno. Ahí empezó todo. Debutó el 20 de marzo de 1963 en la Arena Coliseo, venciendo por decisión a Guillermo González.
El 19 de marzo de 1972, en el mítico Toreo de Cuatro Caminos, escribió su nombre en la historia: noqueó en ocho asaltos a Rubén "Púas" Olivares y se quedó con los títulos gallo de la AMB y el CMB. Un año después, el 14 de abril de 1973 en Monterrey, volvió a coronarse campeón mundial gallo del CMB, noqueando en 12 rounds a Rodolfo Martínez.
Terminó su carrera con 61 peleas: 48 victorias, 9 derrotas y 4 empates. Dos veces campeón mundial gallo del CMB. Protagonista de combates inolvidables ante "Púas" Olivares, Rodolfo Martínez y Romeo Anaya.
Rafael Herrera no solo fue campeón del mundo. Fue parte de una de las épocas más bravas del boxeo mexicano. Hoy sigue ligado al deporte como Presidente de la Comisión de Box de la Ciudad de México.
Del seminario al ring. Del fútbol al nocaut. Así se forjó un nombre grande en la historia del boxeo mexicano.
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