Nuestras relaciones con los demás son como el encuentro fortuito de dos desconocidos en un aparcamiento. Se miran y se sonríen. Eso es todo lo que hay entre ellos. Se marchan y nunca vuelven a verse. Así es la vida, solo un momento, algo pasajero, y luego se acaba. Si entiendes esto, no hay tiempo para pelear. No hay tiempo para discutir. No hay tiempo para hacernos daño unos a otros.
Ya sea que lo pienses en términos de humanidad, naciones, comunidades o individuos, no hay tiempo para otra cosa que apreciar de verdad la breve interacción que tenemos unos con otros... El tiempo es muy precioso. No esperes hasta que te estés muriendo para comprender tu naturaleza espiritual. Si lo haces ahora, descubrirás recursos de bondad y compasión que no sabías que tenías.
- Chagdud Tulku Rinpoche
(del libro "Life in Relation to Death")
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