Cuando los pensamientos se desvanecen, la alegría simplemente vuelve a aflorar.
«Siéntate en silencio, mira un árbol y limítate a observarlo. No pienses en él, no te preguntes qué tipo de planta es, no lo califiques de bello o feo, no digas que está seco o frondoso. No formules ningún pensamiento; acalla el murmullo de la mente. Simplemente sigue observando ese árbol.
Recuerda solo esto: cuando llegue un pensamiento, déjalo a un lado y vuelve a observar.
Al principio te parecerá difícil, pero poco a poco se crearán espacios en los que ya no habrá pensamientos. A través de esta simple experiencia, sentirás que surge una alegría inmensa.
No ha sucedido nada en particular: simplemente ha desaparecido la actividad mental. El árbol está ahí, tú estás ahí, y entre ambos hay un espacio, un espacio libre de pensamiento. Ahora has aprendido el primer secreto.»
Osho, curso de meditación
Despertar la conciencia en 21 días
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