miércoles, 25 de febrero de 2026

Que es el despertar?

¿qué es el "despertar" que veo que mencionas en muchas oportunidades?

Pregunta de Ralph W.

Respuesta de Prabhuji:

El "Despertar" es un asunto sumamente simple y sencillo que la mente trata de complicar porque, al hacerlo, le permite continuar durmiendo tranquilamente e incluso sentirse inteligente. Se trata del mismo viejo truco del cual ya se percató Sócrates: la mente puede acumular conceptos y llamar a eso "saber", mientras la vida real, la consciencia desnuda, queda sin tocar.

 La vida no es más que una historia, una obra de teatro o una película donde encontramos escenas de la infancia, heridas, triunfos, fracasos, amores, separaciones, temores, decepciones, cuentas, proyectos, arrepentimientos. Por su parte, la mente funciona como relator, narrando "esto significa esto", "yo soy así", "me hicieron", "me falta", "cuando logre…", "cuando pueda". Todo eso forma parte del drama, la tragedia, la película, nuestra historia. Ahí aparece lo que David Hume señalaba: cuando se busca al "yo" como cosa sólida, aparecen percepciones, recuerdos, sensaciones..., pero el "dueño" es más escurridizo de lo que el orgullo quisiera. La película se cuenta sola y luego alguien reclama: "¡ese soy yo!". 

 Despertar no tiene ninguna relación con ningún proceso de restauración de la película o una mejora del personaje. Se trata de un cambio más drástico y radical, un salto cuántico desde la historia de tu vida a la pantalla donde esta es proyectada. Incluso el "deseo despertar" como una idea es solo otra escena de tantas dentro del filme o dentro de la historia. El despertar "dentro de la historia" o "dentro del sueño" no es el auténtico despertar; si dentro del sueño sueñas que despiertas, en realidad no estás despertando; sin duda, aún duermes.

 Aunque un personaje en la película diga que desea abandonarla, nunca aparecerá fuera de la película. Es imposible ver un vaquero saltar con su caballo fuera de la pantalla: todo lo que ocurre en la película aparece únicamente en la pantalla. Por lo tanto, sin importar cuánto esfuerzo invierta el personaje en escapar, dicho intento se convierte en otra secuencia: "el buscador", "el que entiende", "el que se frustra", "el que se esfuerza". Se trata de un movimiento dentro de la película, no fuera de esta; la salida no puede encontrarse dentro de la trama o la historia porque esta es lo que aparece en la pantalla. 

 Despertar consiste en abrir los ojos a la realidad fáctica de que tú, o lo que crees ser, no forma parte de esa historia. La película o la historia aparece en el espacio mucho más vasto de la consciencia infinita. Dicho espacio no consiste en un "alguien" o "algo" separado, sino en la presencia consciente donde todo y todos se muestran.

 En realidad, antes que tu historia comience, durante su desarrollo y después que esta termine, eres la pantalla consciente. La película posee un principio y un fin; cambia de tono y ritmo; a veces es tragedia y otras, comedia. Shakespeare ya intuía el teatro: "todo el mundo es un escenario" ..., y, sin embargo, despertar va un paso más atrás: no solo hay escenario y actores; antes que nada, hay el espacio que permite el escenario. La pantalla no es alterada en absoluto por nada de lo que aparece en ella. La pantalla no se moja con el agua de "Titánic" ni se quema con el fuego de "Incendio en la Torre"; simplemente permite y contiene. Spinoza hablaría aquí de una sola realidad expresándose en infinitas formas; la ola presume, el océano simplemente es. Nunca naciste ni jamás morirás como pantalla; estos fenómenos son parte de la película, porque nacer y morir son eventos del personaje, del cuerpo, del tiempo, del argumento. La pantalla no entra en el tiempo; es el tiempo el que aparece en la pantalla; esta no envejece ni siquiera precisa despertar. 

 El salto cuántico sucede sencillamente recordando lo obvio, observando un pensamiento, una emoción, una sensación, una percepción y preguntándose muy suavemente: ¿Dónde aparece esto?

 No hay necesidad de una respuesta verbal, solo observar atentamente. Porque, observando lo que siempre estuvo aquí, se revela el fondo silencioso, presente y consciente que es la pantalla de la vida. Desde ahí puede continuar la película, pero sin hipnotizar. Es posible reír, llorar, amar, perder, empezar de nuevo... y permanecer libre, porque ahora hay consciencia de que, aunque las historias pasan..., la eterna pantalla consciente permanece.

ἐν αὐτῷ γὰρ ζῶμεν καὶ κινούμεθα καὶ ἐσμέν·

"porque en él vivimos, y nos movemos, y somos."

(Hechos 17:28)

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