Ines Gutierrez / 20 minutos
Son varias las aportaciones que le han hecho ser uno de los filósofos más respetados, pero también habló sobre la felicidad y el camino a ella
La búsqueda de la felicidad se ha convertido en parte esencial de la humanidad, lo que la convierte en una experiencia universal que comparten las personas de España y las de cualquier lugar del mundo.
A pesar de lo que podamos pensar, no es una cuestión que preocupa solo en la actualidad, es algo que desde siempre ha estado presente, lo que hace que sean muchos los filósofos y pensadores que han convertido esta búsqueda de la felicidad en parte fundamental de su trabajo, aunque no sean tan conocidos por estos estudios en concreto.
La filosofía pesimista de Schopenhauer (1788-1860)
Arthur Schopenhauer está considerado el padre del pesimismo filosófico o pesimismo moderno; una de sus aseveraciones más conocidas es "la vida es sufrimiento" y, aunque se podría pensar que esto se debía a lo trágico de su vida, pero en realidad, la cómoda situación de su familia le permitió viajar a muchos lugares durante su infancia. Esto le ayudó a conocer grandes maravillas como el arte y la arquitectura, pero también el otro lado de la humanidad, la crueldad que los hombres ejercen sobre otros, como durante un encuentro con los condenados a galeras, que le permitió observar el dolor de los seres humanos y le hizo dudar de que el mundo fuera obra de un dios magnánimo.
Tras el fallecimiento de su padre, optó por quedarse en Hamburgo en lugar de viajar a Weimar como el resto de la familia, lo que le aportó una mayor libertad para acercarse a las ciencias y las artes, lo que le alejaría de la carrera de mercader de su padre y para la que había estado formándose, con la intención de seguir sus pasos.
No se quedaría allí demasiado tiempo, se matriculó en Medicina en la Universidad de Gotinga, pero lo dejó para matricularse en Humanidades. En los siguientes años estudiaría a los filósofos más famosos, pero también se movería entre círculos artísticos, gracias a los contactos de su hermana. Con el tiempo, sus ideas quedaron plasmadas en sus obras, con teorías sobre el conocimiento, la ética o la estética.
A pesar de que no consiguió alcanzar la fama que consideraba que merecía, sus ideas no dejaron indiferentes a sus coetáneos y, si bien también contó con detractores, actualmente todavía está considerado uno de los grandes filósofos del siglo XIX
Son varias las cosas por las que se conoce a Schopenhauer, siendo su visión pesimista una de las más importantes (desde un punto de vista filosófico), así como sus estudios en ciencias naturales, que ocuparon los últimos años de su carrera. No todo el mundo conoce su visión sobre la felicidad, que para él no se mide en posesiones materiales, sino en la vida interior de cada uno: "Nuestra felicidad depende más de lo que tenemos en la cabeza que en los bolsillos".
La búsqueda de la felicidad es un tema recurrente para todos los seres humanos, por lo que no es nada raro que filósofos clásicos y actuales hayan abordado este tema. Frente al materialismo, Schopenhauer defendía que la felicidad se apoya en el carácter, la inteligencia y la vida mental del individuo, el desarrollo intelectual y emocional es, para él, el camino a seguir para una vida plena. El mundo es una representación de nuestra percepción y es la forma en la que interpretamos los acontecimientos la que determina nuestra satisfacción.
Lo que una persona es, lo que somos en esencia, nadie puede arrebatárnoslo y es más importante que la búsqueda de bienes materiales. El conocimiento nos acompaña en la soledad, que para el filósofo no es una carga, y también nos aleja del aburrimiento. Estableció como prioridades, tal y como recogen en La Razón, la contemplación, el autoconocimiento, el desapego de lo superfluo y el cultivo del intelecto.
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