La mediocridad en nuestra vida moderna
La referencia al libro del filósofo italo-argentino José Ingenieros “el hombre mediocre” escrito a principios del siglo pasado, la había escuchado desde mis años de estudiante universitario allá por los setenta, sin embargo lo confieso, apenas lo he terminado de leer, fue un libro que me impactó enormemente por su riqueza reflexiva y por su narrativa.
Pero lo más interesante fue la capacidad de Ingenieros de hacer un análisis muy completo sobre el hombre mediocre, que en lo personal creo, todos tenemos algo de mediocres.
Muchos han calificado a Ingenieros de racista, conservador y en ocasiones cercano a un pensamiento de derecha, sin embargo, a mi ver fue un personaje que escribió sin tapujos y acertando "nos guste o no" sobre la mediocridad del individuo, o sea de nosotros.
La mediocridad la sitúa Ingenieros como parte de un sistema determinado, un sistema que crea mediocres como base a su subsistencia.
Y en esta perspectiva, podemos ser mediocres por elección propia o como víctimas de la misma.
Pero, ¿qué relación existe con nuestra realidad contemporánea o con nuestras relaciones sociales en este espacio urbano?
Uno de los aspectos que habría que abordar sobre la mediocridad en estos tiempos, es en relación al ser padre y madre de familia; esa pusilanimidad que últimamente practican, sobre todo en la clase media, al abandonar a su suerte a los hijos que, indudablemente, luego vienen las consecuencias lamentables.
Una mediocridad basada en el tener más que en el ser, diría Fromm.
En ese afán casi patológico por brillar en una sociedad mediocre, donde lo material se sustituye por lo humanista, donde el afán por la fama y el poder oscurece las mentes de los padres de familia para luego malformar a hijos déspotas, prepotentes y sin el mínimo de conciencia social ni humana.
Esa es la peor de las mediocridades, aparentar una “decencia intelectual” y reproducir lo más nefasto de la vida.
Por supuesto que existen otras circunstancias sobre este abandono hacia los hijos, que tendría que ver con la miseria material.
Los que se dicen intelectuales, que están al servicio de intereses determinados, “El mediocre intelectual es parte del rebaño de los que hacen lo que dicen otros.
Por tanto, es incapaz de ser un fenómeno para el cambio moral de la sociedad”.
De hecho en nuestra realidad social, sabemos de varios “prominentes pensadores” al servicio de intereses muy particulares o de los poderes fácticos.
Leer a Ingenieros nos haría bien a muchos, sobre todo a aquellos que criticamos la mediocridad de nuestras autoridades, de las políticas públicas demasiado cortas para solucionar nuestros grandes problemas, pero también para evitar caer en la mediocridad del sistema social, ese abismo donde varias sociedades se han entrampado por la corrupción, la apatía social y la indolencia.
Igualmente tratar de explicarnos a partir de su obra la decadencia moral que en los últimos años venimos padeciendo.
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