Son mapas para entender mi carácter, corregir mis excesos y gobernarme mejor delante de Dios.
Colérico
Tiene fuerza, decisión y liderazgo, pero debe vigilar la ira, la dureza y la impaciencia.
Sanguíneo
Tiene alegría, facilidad social y entusiasmo, pero debe cuidar la dispersión, la superficialidad y la falta de constancia.
Melancólico
Tiene profundidad, sensibilidad y sentido del deber, pero debe vigilar la tristeza, la rigidez y el exceso de pensamiento.
Flemático
Tiene calma, paciencia y estabilidad, pero debe cuidar la pasividad, la comodidad y la falta de fuego interior.
Mi temperamento explica mis inclinaciones, pero no justifica mis desórdenes. El carácter empieza cuando dejo de esconderme detrás de mi forma de ser.
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