Gracias a Jesucristo, no hay nada que temer ni ahora ni en el futuro.
13 de diciembre de 2023
Nuestra cultura trata desesperadamente de posponer la muerte. Vitaminas, ejercicio y buena alimentación —hacemos todo esto para vivir el mayor tiempo posible. Ninguna de estas cosas es mala. Sin embargo, nuestra motivación es la clave.
Por ejemplo, sabiendo que nuestro cuerpo es templo de Dios (1 Co 3.16), debemos cuidar su morada. Por otro lado, si tratamos de vivir más porque tenemos miedo de morir, entonces eso no es de Dios; su Palabra nos enseña que el temor no es de Él (2 Ti 1.7). Puesto que el Señor Jesús murió en nuestro lugar, los que confiamos en Él como nuestro Salvador no necesitamos temer a la muerte. De hecho, el apóstol Pablo nos asegura que, lejos de ser un paso aterrador, la muerte física en realidad lleva a los creyentes al hogar celestial para estar con el Señor para siempre (2 Co 5.8).
A la luz de estas verdades, es sabio que usted esté preparado. El primer paso es asegurarse de que conoce a Jesucristo como su Señor y Salvador. Después, lleve una vida rendida a Él y esfuércese por andar de acuerdo con su voluntad. Puesto que es un hecho inevitable que la vida en este mundo es temporal, pregúntese: ¿Cómo puedo vivir para estar listo cuando Dios decida que llegó el momento?
Biblia en un año: 1 Timoteo 1-3
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