sábado, 31 de enero de 2026

Milan Kundera,
La inmortalidad

“Imagínate que vivieras en un mundo en el que no hay espejos. Soñarías con tu rostro y te lo imaginarías como reflejo de lo que hay dentro de ti. Y después, cuando tuvieras cuarenta años, alguien te pondría por primera vez un espejo delante. ¡Imagínate el susto! Verías un rostro completamente extraño. Y sabrías con claridad lo que no eres capaz de comprender: que tu rostro no eres tú.”

Seis consejos de John Steinbeck para escribir:


1. Abandona la idea de que alguna vez vas a terminar. Perder el hilo de las 400 páginas y escribir solo una página por día, ayuda. Luego, cuando termina, siempre te sorprende.
2. Escriba libremente y lo más rápido posible y tírelo todo al papel. Nunca corrija o reescriba hasta que todo haya terminado. La reescritura en proceso suele ser una excusa para no continuar. También interfiere con el flujo y el ritmo que solo pueden provenir de una especie de asociación inconsciente con el material.
3. Olvídese de su audiencia generalizada. En primer lugar, la audiencia anónima y sin rostro te dará un susto de muerte y, en segundo lugar, a diferencia del teatro, no existe. Al escribir, su audiencia es un solo lector. He descubierto que a veces es útil elegir a una persona, una persona real que conoces o una persona imaginaria, y escribirle.
4. Si una escena o una sección se apodera de usted y todavía cree que la quiere, evítela y continúe. Cuando haya terminado el conjunto, puede volver a él y luego puede encontrar que la razón por la que dio problemas es porque no pertenecía allí.
5. Tenga cuidado con una escena que se vuelve demasiado querida para usted, más querida que el resto. Por lo general, se encontrará que está fuera de dibujo.
6. Si está utilizando el diálogo, dígalo en voz alta mientras lo escribe. Solo entonces tendrá el sonido del habla.

Keiichi Toyoda, experto en filosofía japonesa: "El mushin es poderoso en tiempos de incertidumbre, porque nos permite volver al presente y afrontar la realidad tal como es"


Los samuráis practicaban el mushin, una disciplina que les permitía pensar en frío en situaciones de gran inestabilidad.

Fotografía cedida por 

¿Te imaginas a un samurái en tiempos modernos? Su mentalidad clara y despejada de cualquier duda lo convertiría en un as, capaz de sortear la incertidumbre sin inmutarse. Y es eso, precisamente, lo que nos propone el experto en artes marciales y filosofía japonesa, Keiichi Toyoda.

CECILIA PEREZ LEON   /  CUERPOMENTE

El ruido mental nos abruma. Pasamos el día imaginando lo que vendrá, lo que podría salir mal, la forma en la que nos juzgan los demás, en si estamos tomando o no la decisión correcta. La incertidumbre ya no es una excepción: es el clima habitual de nuestra vida cotidiana. Y en medio de ese escenario, la mente se acelera, se tensa, se aferra a certezas que no existen. ¿Cómo mantener la calma cuando parece que nada es estable? ¿De dónde actuar cuando el futuro no ofrece garantías?

La respuesta la encontramos en la filosofía japonesa, y particularmente en los samuráis, que lejos de ser una reliquia del pasado, se nos presenta como una respuesta sorprendentemente actual. De ello se da cuenta Keiichi Toyoda, autor de Mentalidad de Samurái, que concede esta entrevista a Cuerpomente para recordar las lecciones de los antiguos guerreros japoneses. Porque ellos tenían el secreto para aquietar la mente en mitad del caos, y solo desde esa paz, podemos pasar a la acción.

-Una pregunta que creo que muchos se harán al acercarse al libro es, ¿qué pueden enseñarnos los samuráis que nos ayude a vivir en un mundo tan distinto al suyo?

Vivimos en una época sin respuestas claras, en la que la imprevisibilidad y la incertidumbre forman parte de la vida cotidiana. A muchos profesionales se les exige obtener resultados mientras cargan con estrés y ansiedad. Precisamente por eso recurrí a la mentalidad de los samuráis. Estos guerreros, que vivieron hace cientos de años, aprendieron a calmar la mente y a enfrentarse al miedo y al peligro en situaciones extremas. Creo que la Mentalidad Cero que perseguían —lo que en japonés llamamos mushin— ofrece una sabiduría atemporal profundamente relevante para nuestro mundo moderno.

-¿Cómo afrontamos la incertidumbre en un mundo que parece estar en constante cambio?

En el mundo actual, a menudo descrito como uno “sin respuestas correctas” y con “resultados impredecibles”, muchas personas se sienten perdidas a la hora de elegir y avanzar. Ahí es precisamente donde el mushin se vuelve poderoso. En lugar de quedar atrapados por la preocupación por los resultados o el juicio ajeno, volvemos al presente, afrontamos la realidad tal como es y damos un paso adelante desde lo que es posible ahora. Cultivar esta forma de estar en el mundo nos permite encontrar nuestro camino incluso dentro de una mentalidad de incertidumbre.

-El tema central de tu libro es el mushin. ¿En qué consiste?

Mushin, o la Mentalidad Cero, es un estado mental en el que estás libre de apego y plenamente comprometido con lo que tienes delante. A primera vista puede parecer similar al mindfulness, pero va un paso más allá. No se trata solo de calmar la mente: implica soltar incluso los resultados y las evaluaciones, y dirigir toda tu presencia a lo que está sucediendo ahora mismo. Si el mindfulness es una práctica que aporta claridad y quietud, mushin es la forma de actuar desde esa quietud. Especialmente en tiempos de incertidumbre, se convierte en la base para tomar acciones reflexivas y flexibles sin quedar bloqueado por el miedo o la duda.

-¿Qué papel juega la mentalidad en la gestión del estrés?

Cuando se trata de gestionar el estrés, el mindfulness —a través de la respiración y la reflexión silenciosa— desempeña un papel directo. Dedicar tiempo a regular la respiración y calmar la mente crea un espacio para reflexionar sobre cómo quieres ser. Esa quietud interior ayuda a reducir el estrés. A partir de ahí, la mentalidad que adoptas —cómo eliges afrontar la situación y actuar— es lo que marca la diferencia. En este sentido, el mindfulness crea calma, y tu mentalidad —en particular mushin— sostiene la forma en que te enfrentas a los desafíos desde ese estado de calma.

-En tu libro nos hablas también de las artes marciales, que han jugado un papel clave en tu vida. Más allá del aspecto físico, ¿qué enseñanzas podemos extraer de la práctica de las artes marciales?

El entrenamiento en artes marciales no consiste solo en adquirir técnicas: actúa como un espejo que refleja tu estado interior. A través de prácticas como el aikido y el battojutsu, la esgrima japonesa, he experimentado de primera mano cómo una mente alterada conduce a un movimiento alterado, mientras que una mente calmada produce un movimiento natural y sin esfuerzo. Esto me enseñó que “los resultados dependen del estado de la mente”. Es una lección que se aplica no solo a las artes marciales, sino también a la toma de decisiones y a las acciones en los negocios y en la vida cotidiana. Es una verdad profundamente universal.

-¿Qué papel juega el mindfulness en el mushin y cómo podemos cultivarlo?

Mushin es una manera de relacionarse con el momento presente sin apego. Para alcanzar ese estado, el mindfulness actúa como la base esencial. A través de prácticas como la respiración consciente y la observación de tu estado interior, comienzas a calmar la mente y a prepararte para mushin. Veo el mindfulness como el cimiento que sostiene la acción desde un lugar de quietud y claridad. Incluso prestando atención simplemente a tu respiración o a tus movimientos diarios, puedes empezar poco a poco a cultivar esta capacidad.

-¿Por qué es importante el autoconocimiento para el mushin?

Mushin es un estado de estar libre de apego y plenamente enfocado en el presente. Pero no puedes alcanzar ese estado sin reconocer primero a qué se aferra tu mente. El miedo al fracaso, el hábito de preocuparse por la opinión de los demás: estos patrones suelen existir bajo la superficie. Tomar conciencia de ellos es el primer paso. Como explico en el libro, no es que “tu personalidad lo haga imposible”. En muchos casos, simplemente es una cuestión de mentalidad. Por eso desarrollar la autoconciencia —observarte con calma y afrontar honestamente tu estado interior— es esencial para vivir con mushin.

-¿Cuáles son las creencias más limitantes que podemos superar con mushin?

Si te sientes desbordado por el estrés o el miedo, no te apresures a cambiar algo. Primero, simplemente observa: “Así es como me siento ahora mismo”. Luego, tómate un momento para respirar profundamente, hacer una pausa y recuperar una sensación de calma. Mushin nace de esa quietud interior. Aunque la situación externa no cambie de inmediato, tu forma de relacionarte con ella empieza a transformarse. Y desde ese lugar de quietud, puedes preguntarte: “¿Cómo elijo afrontar esto ahora?”. En ese momento, mushin se convierte en un poderoso aliado.

-En tu opinión, ¿existe un secreto para la felicidad?

Para mí, la felicidad no proviene de lograr más cosas ni de obtener algo del mundo exterior. Comienza con una sensación de quietud interior. En Japón tenemos una expresión, taru wo shiru, que significa “conocer la suficiencia”. Se refiere a una mentalidad que no se resiste a lo que no puede cambiarse, que no intenta controlarlo todo y que, en su lugar, desplaza el foco hacia lo que ya se tiene y lo aprecia.
Esta capacidad de reconocer y agradecer lo que ya está presente —conocer la suficiencia— es lo que considero el verdadero secreto de la felicidad

John Stuart Mill, filósofo del utilitarismo: "Solo son felices quienes tienen la mente fija en algún objeto que no sea su propia felicidad"


John Stuart Mill en un retrato. El filósofo del utilitarismo y político reflexionó acerca del complicado estado del ser feliz y término felicidad

El filósofo y político británico reflexionó sobre el complicado término y estado del ánimo y del ser que implica la felicidad

Fue uno de los pensadores más influyentes del utilitarismo, una teoría ética que aboga por la idea de "la mayor felicidad proviene del mayor número", una frase popularizada por Jeremy Bentham. Es decir, que las acciones moralmente válidas, las correctas, son las que producen el mayor bien (la mayor felicidad), para la mayor cantidad de individuos, reduciendo así el dolor en la sociedad y maximizando el placer. 

Esta es la idea central de John Stuart Mill acerca de la felicidad, ese concepto a veces tan abstracto y complicado de formular y de sostener que ha monopolizado el debate de los filósofos desde el inicio de los tiempos, el mundo es mundo y los seres humanos tratamos de hacer lo que podemos para sobrevivir en él.

La concepción utilitarista de felicidad del filósofo y político John Stuart Mill

John Stuart Mill nació en Londres en 1806 y fue uno de los grandes teóricos del utilitarismo, cuyas cavilaciones trascienden hasta nuestros días, además de uno de los máximos referentes de la escuela económica clásica. Se le considera el filósofo de habla inglesa más influyente del siglo XIX, casi nada, y defendió como pocos la idea de libertad asociada a la libertad individual, en fuerte oposición al control estatal y social, que, para él, debía ser limitado.

Un ideario que, ahora, retorcido hasta su máxima expresión, enarbolan gobernantes neoliberales varios, valga el apunte, y está arramplando con la concepción de Estado de bienestar. Ese sistema que basa su construcción en que el Estado debe tener competencias de gestión y control inequívocas, irrenunciables e irremplazables en el complicado croquis social para el correcto funcionamiento de nuestras sociedades y con el objetivo de garantizar ciertas libertades y derechos clave de sus ciudadanos. En fin. 

La felicidad fue uno de los temas a los que más esfuerzos destinó, en desentrañar el concepto y la forma de alcanzarla. "La felicidad es la prueba de toda regla de conducta y el fin de la vida, pero solo puede alcanzarse no haciendo de él un fin directo", fue una de las frases de John Stuart Mill más conocidas al respecto, que trasladó desde diferentes prismas. "Solo son felices quienes tienen la mente fija en algún objeto que no sea su propia felicidad", es otra de sus grandes proclamas

La felicidad 'utilitarista', según John Stuart Mill, vinculada a la crisis mental que sufrió

En su 'Autobiografía', publicada en 1873, se recogen varios pasajes en los que John Stuart Mill reflexiona largo y tendido sobre la felicidad. "Desde el invierno de 1821, (...) llegué a tener lo que con verdad puede llamarse un fin en la vida: ser un reformador del mundo. La concepción de mi propia felicidad se identificaba enteramente con este objeto", comienza explicando el filósofo inglés. "Pero llegó el momento en que desperté de esto como de un sueño. Fue en el otoño de 1826. (...) Me pareció que no quedaba nada por lo cual vivir. Mi amor a la Humanidad y a la excelencia de su propia salvación se habían agotado", continúa el relato de Stuar Mill respecto a este episodio traumático de su vida que, a día de hoy, bien podría recibir el diagnóstico de depresión.

"Vi, o creo que vi, lo que siempre había acogido con incredulidad: que el hábito del análisis tiende a acabar con los sentimientos. (...) Las fuentes de la vanidad y de la ambición se habían secado en mí. (...) Me había quedado embarrancado al comienzo de mi viaje, como un barco bien equipado y con timón, pero sin vela", sentencia el también político en 'Autobiografía' sobre su estado anímico en aquel tiempo, que le alejó sustancialmente de todo lo que le hacía feliz. 

La naturaleza misma del ser humano, de acuerdo con John Stuart Mill, le lleva a enfilar acciones a favor de su propia felicidad

Superado el trance, John Stuart Mill continúo sus divagaciones sobre la felicidad, el sentido de serlo, de alcanzar tal estado, cómo lograrlo y qué se requiere para que sea un concepto moral y éticamente válido, correcto. "La felicidad es el único fin de la acción humana", escribió en su libro más trascendental y reproducido, con el que sentó las bases sobre el utilitarismo, de nombre homónimo y publicado en 1863

Para él, la naturaleza misma del ser humano le azuza a buscar la felicidad bajo su propia consideración. Para alcanzarla, por lo tanto, es casi una exigencia que la felicidad sea realmente deseable. En este sentido, el concepto que desarrolla el filósofo inglés defiende el libre albedrío como el motor que impulsa a las personas a encaminar sus acciones a mejorar su propia felicidad. "La doctrina utilitaria afirma que la felicidad es deseable y lo único deseable como fin en sí, siendo todo lo demás únicamente deseable como medio para este fin", describe John Stuart Mill esta búsqueda y fin último de la existencia


Julia Alegre

     

Edgar Morin (104 años), filósofo: "La felicidad es frágil, es más importante aprender a vivir de forma poética"

En contra de la idea de que la felicidad es el fin último de la vida, Morin defiende retomar la convivencia, la amistad o el arte.

Existe el consenso entre los seres humanos que el fin último de nuestras vidas debería ser alcanzar la felicidad. Sin embargo, el filósofo francés Edgar Morin asegura que en sus 104 años de vida ha aprendido que hay cuestiones que son mucho más importantes.

El filósofo de 104 años, Edgar Morin.

Pero, ¿cómo puede ser? "La felicidad es una condición que depende de múltiples ideas y condiciones. Diría incluso que lo que condiciona la felicidad es frágil porque, por ejemplo, si depende del amor de una persona y esa persona muere o se va, se va la felicidad", dice.

 

LAS CLAVES

Existe el consenso entre los seres humanos que el fin último de nuestras vidas debería ser alcanzar la felicidad. Sin embargo, el filósofo francés Edgar Morin asegura que en sus 104 años de vida ha aprendido que hay cuestiones que son mucho más importantes.

Pero, ¿cómo puede ser? "La felicidad es una condición que depende de múltiples ideas y condiciones. Diría incluso que lo que condiciona la felicidad es frágil porque, por ejemplo, si depende del amor de una persona y esa persona muere o se va, se va la felicidad", dice.

Vamos, que la felicidad va y viene sin que tengamos control sobre ella. Morin afirma que "no se puede soñar con una felicidad continua para el ser humano, es imposible porque depende de un montón de condiciones". Por eso, es mejor no obsesionarse con ella.

Ahora bien, el pensador propone otra forma de vivir una buena vida. "Para mí, el problema de la felicidad está subordinado a lo que llamo el problema de la poesía de la vida. Tal y como la veo, la vida está polarizada entre la prosa y la poesía", declara Morin.

Este filósofo denomina prosa a todo aquello que hacemos por obligación en la vida y que nos interesa para sobrevivir. La poesía, por su parte, es lo que nos hace florecer a las personas, amar y comunicarnos entre nosotros. "Lo realmente importante", afirma

"No se puede vivir poéticamente todo el rato", aclara este filósofo a El País. "La vida es una lucha entre la prosa y la poesía. La prosa con las cosas aburridas, las que tienes que aguantar. La poesía es ese estado de encantamiento, de comunión, de disfrute".

Este lado poético de la vida inspira el amor por el otro, la amistad colectiva o el arte. "Cada uno de nosotros debe intentar cultivar la parte poética de la vida porque eso es vivir. Lo otro es solo supervivencia", añade Morin. Y, curiosamente, esta forma de vida trae felicidad.

Ciudades individualistas

Así lo dice Morin: "Si vives poéticamente, encuentras momentos de felicidad, de éxtasis, de alegría". Por esta razón, el filósofo centenario asegura que debemos poner en valor todo aquello que nos puede permitir a todos de una manera más poética.

La felicidad, por tanto, llega también cuando no nos centramos tanto en ella. "El verdadero problema no es la felicidad", insiste Morin. "La cuestión es que vivir la vida de forma poética es más importante que la felicidad". Poner atención en lo que importa, traerá la felicidad.

Pero, ¿por qué parece que en nuestra sociedad es difícil encontrar la felicidad a pesar de que nunca habíamos tenido tantos recursos como ahora? El filósofo es muy crítico sobre cómo ha evolucionado nuestra sociedad, muy marcada por el individualismo.

"Yo viví en mi juventud una época en que los vecinos no sólo hablaban entre ellos, sino que se ayudaban. Charlabas con el dependiente de la tienda… Hoy asistimos a la destrucción de la convivencia. Algo queda, con los amigos, con la familia", destaca este pensador.

Este anonimato es uno de los grandes problemas que Morin observa que nos alejan de la felicidad, pero también la robotización de la vida. "Las obligaciones cronometradas son cada vez más estrictas en el trabajo. Todo esto conduce a una degradación de la civilización".

Al final, este individualismo moderno —que Morin admite que ha sido bueno para alcanzar la autonomía— nos ha abocado al "predominio de uno mismo sobre los demás". Es decir, a pensar más en nuestras propias necesidades frente a las de la comunidad.

"El ser humano es, por un lado, egocéntrico: debe defenderse, alimentarse y pensar en sí mismo; pero también está abierto a los demás, es comunitario. El egocentrismo debe reducirse al mínimo vital de conservación. La fraternidad es algo capital", reivindica.

Omar Linares, filósofo, sobre los estoicos modernos: "Han pervertido el mensaje clásico al confundirlo con una ideología quizás más individualista"


Estoicismo moderno, filósofos que hacen explotar la cabeza... charlamos con Omar Linares.

POR 

Frente a la ansiedad y el vacío existencial, construye una vida plena gracias a la filosofía. Omar Linares, doctor en Filosofía y divulgador, nos enseña a conseguirlo en su nuevo libro 'La consulta del filósofo'. Y reflexiona sobre la nueva corriente de Estoicismo Moderno, tan presente en redes sociales y en los gimnasios.

La felicidad está en la Filosofía...

Bueno, este libro supone una invitación a gestionar mejor las crisis existenciales, que pensamos que son la antesala de la depresión y que nos van a traer muchos problemas. Es una defensa, un alegato y, a la vez, como una especie de manual sobre cómo podemos gestionar, transitar y vivir esas experiencias para que sean algo transformador y revolucionario, en vez de ser algo que venga a hacernos daño a nuestra vida.

La Filosofía clásica es la clave, ¿no?

Para mí es muy importante los orígenes de la Filosofía, porque en los orígenes griegos y romanos de la filosofía se entendió que la filosofía tenía que ser un arte de vida. A lo largo de la historia de la Filosofía se forjó esa mirada de la Filosofía, entendida como una terapia, como un trabajo personal con nuestras creencias, con nuestras emociones y con nuestra comprensión profunda de la vida.

¿Qué te parecen los estoicos modernos?

Su explosión actual la vi venir yo muchos años atrás... Es una filosofía que me parece muy transformadora, que yo he estudiado mucho, que aplico mucho en consulta y en mi propia vida. Me fascina, pero he seguido cómo se ha ido divulgando y tengo que decir que se ha ido deformando y pervirtiendo su mensaje. Muchos que se consideran nuevos estoicos, en realidad ya nada tiene que ver con el Estoicismo, y tiene que ver más con productividad personal y fitness. El Estoicismo al proponer un camino que principalmente es individual, porque es un trabajo con uno mismo, se ha podido confundir con una ideología quizás más individualista. Yo me lo guiso, yo me lo como, y el famoso si quieres, puedes. Al final esto es bastante problemático porque acaba generando aislamiento. Estas escuelas helenísticas tenían muy claro que el cuerpo no era un mero vehículo, y que un cuerpo que estuviese sano y bien alimentado ayudaba a esa plenitud y a un mejor pensamiento.

¿Qué filósofo está infravalorado y para ti es básico?

Aunque me fascina el Estoicismo, yo diría que el gran olvidado es Epicuro. El epicureísmo fue otra otra escuela helenística, otra heredera de Sócrates, porque al final todas estas escuelas son herederas del legado socrático y Epicuro nos aportaría mucho ahora mismo en nuestra sociedad. Intentaba educar el deseo y eso, en una sociedad como la nuestra en la que estamos entregados a la gratificación instantánea, a la dopamina y a un consumo superficial que no aporta nada, sería básico. Su filosofía del deseo centra todo el trabajo personal en el deseo, pero nos dice que el mayor de los placeres es el placer de la existencia. Y que por eso el trabajo en el deseo tiene que poder ir más allá de de esa comida, de ese dinero, de ese viaje, de de esos likes en redes sociales y que tenemos que entrenarnos para ser capaces de encontrar el máximo placer en el mero hecho de estar vivos, es decir, prácticamente en la contemplación, o sea, el nivel máximo de sabiduría.

¿Qué filósofo casi te hace explotar la cabeza?

En la carrera, a todos los que nos interesaba esta mirada más existencial, nos conmovió Nietzsche. Es un autor como muy atrevido que se lanza a la superación personal y la gestión del dolor; era un autor que no maquillaba la vida, y tiene una gran crudeza sobre el sufrimiento en la vida. Pero también hace una defensa profunda de la vida y nos invita a dejarnos atravesar por el dolor.

¿Cómo se construye una vida con sentido?

Yo pongo el el acento, sobre todo, en la lucha contra el autoengaño. Cuando estamos en una crisis es fácil darnos cuenta de que hemos estado viviendo la vida que nos han dicho que teníamos que vivir, pero que todos esos códigos que estamos siguiendo: estudios, trabajo, pareja... a veces no lo hemos conseguidos desde un lugar auténtico. Y mucha gente se siente frustrada aunque tenga hijos, trabajo, familia, dinero... En consulta encuentro a personas que se sienten profundamente vacíos a pesar de tener una vida casi perfecta. Y ahí es cuando empieza el auténtico camino.


Valentín Fuster, cardiólogo: "Nadie alcanza la felicidad sin las 4 'tés': tiempo, talento, tutoría y transmitir positividad"


A sus 82 años, el cardiólogo Valentín Fuster insiste en que la estabilidad emocional comienza dentro de cada persona. Su visión, respaldada por décadas de investigación, reivindica hábitos internos capaces de sostener el bienestar en tiempos cambiantes


La reflexión sobre la felicidad vuelve a cobrar fuerza gracias a las palabras de Valentín Fuster, cardiólogo de prestigio internacional y actual director del CNIC y del Mount Sinai. A sus 82 años, el especialista defiende que el bienestar no depende del azar, sino de cultivar una estructura interna estable, capaz de sostenernos incluso cuando el entorno cambia sin pausa. Su receta es clara y, como él mismo repite, imprescindible para no perder el rumbo vital: “Nadie alcanza la felicidad sin las 4 'tés': tiempo, talento, tutoría y transmitir positividad”.

 

El cardiólogo insiste en que la madurez personal nace de una base interna que no se negocia, un punto de anclaje que evita que la persona, tal como describe, se comporte como una bandera movida por cualquier estímulo externo. Para él, estas cuatro claves no solo ordenan la vida interior, sino que funcionan como una barrera frente a la neurosis, la confusión y la pérdida de propósito. “Si uno no tiene claras cuatro ideas, se mueve como una bandereta”, explica, subrayando que solo desde esa coherencia profunda puede después proyectarse un comportamiento estable hacia el entorno.

Las enseñanzas de Fuster conectan la cardiología preventiva con la psicología positiva: un cuerpo sano necesita una mente orientada al propósito, a la introspección y a la contribución social. El cardiólogo lo resume de forma sencilla: la estabilidad nace cuando uno mantiene la misma identidad “por la mañana, tarde y noche” y entiende que “la gente más feliz es la que da, no la que recibe”. Su propuesta, respaldada por décadas de investigación, plantea una ruta hacia una vida emocionalmente sólida, con más sentido y más bienestar.

Las Cuatro ‘T’ como brújula vital

La primera de estas claves es el tiempo para reflexionar, un hábito que Fuster ejercita con disciplina. “15 minutos al día, pienso en lo que es prioritario”, comenta para ilustrar cómo este espacio diario de pausa permite distinguir lo urgente de lo importante. La segunda ‘t’, el talento, tiene que ver con orientar la vida hacia aquello que uno hace mejor. “No hay nada más importante”, afirma, relacionando este enfoque con la idea de vivir sin una conducta neurótica. Las otras dos claves completan un mapa de bienestar que para el cardiólogo es tan emocional como preventivo.

La tercera ‘t’ se centra en transmitir positividad, un gesto que, según Fuster, no solo mejora las relaciones sociales, sino que refuerza el equilibrio emocional propio. Esta retroalimentación explica por qué la esperanza y el humor aparecen en múltiples estudios de psicología positiva como factores de protección psicológica. La cuarta clave, la tutoría, tiene para él un valor decisivo: recuerda cómo el médico Farreras Valentí marcó su destino profesional al decirle: “Tú serás un gran médico”. Esa guía experta ofrece seguridad y empuja a tomar decisiones con convicción.

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“La gente más feliz es la que da, no la que recibe”, asegura el cardiólogo Valentín Fuster

 

Ese proceso de sostén interno coincide con otras líneas de pensamiento que el cardiólogo comparte, como el modelo de las cuatro “aes”, centrado en actitud, aceptación, autenticidad y altruismo. En sus palabras, cambiar la manera de situarse ante la realidad es un ejercicio de conducta consciente. La actitud activa frente a los problemas, la aceptación sin comparaciones dañinas, la coherencia personal y el impulso de ayudar a otros se alinean con la misma premisa: el bienestar se construye desde dentro y se entrena cada día.

Cómo Gozarse en la Bondad de Dios hacia los Demás

Por Rick Warren “ Gócense con los que se gozan y lloren con los que lloran ”.   Romanos 12:15 ( NBLA) Cuando vemos a Dios siendo bondadoso y...