lunes, 2 de marzo de 2026

Hacer sin resistir

HACER SIN RESISTIR 

Digamos, por ejemplo, que usted debe realizar cierta tarea que podrá llevarle cinco o seis horas. Si dice: "¡Qué fastidio, que terrible, desearía estar haciendo alguna otra cosa!", es obvio que su mente ofrece resistencia a esa tarea; una parte de su mente desea que usted haga otra cosa. Esta división, que se produce a causa de la resistencia, genera embotamiento porque usted está desperdiciando su esfuerzo en el deseo de hacer algo diferente. Pero, si no se resiste a ello, sino que hace lo que es realmente necesario, dice: "Tengo que ganarme la vida, y me la ganaré rectamente".

De modo que, si usted se halla ocupado en algo que necesita hacer para ganarse la vida, y se resiste a ello, es obvio que la mente se embota, porque esa resistencia misma es como hacer funcionar una máquina con el freno puesto. ¿Qué le sucede a la pobre máquina? Su rendimiento disminuye, se debilita,¿verdad? Si usted ha manejado un automóvil, sabe qué ocurrirá si mantiene el freno puesto: no sólo gastará el freno, sino que terminará con el motor.

Eso es exactamente lo que está haciendo cuando se resiste al trabajo. Mientras que, si uno acepta lo que tiene que hacer y lo hace del modo más inteligente y pleno que sea posible, ¿qué ocurre? Debido a que ya no se resiste, las otras capas de la conciencia están activas prescindiendo de lo que uno hace; uno dedica a su trabajo tan sólo la mente consciente, y la parte inconsciente, oculta, se ocupa de otras cosas mucho más vitales, mucho más profundas. Aunque uno afronte el trabajo, lo inconsciente se hace cargo de lo suyo y funciona.

Ahora bien, si usted se observa, ¿qué es lo que de hecho ocurre en su vida cotidiana? Digamos que está interesado en encontrar a Dios, en tener paz. Ése es su verdadero interés, el cual ocupa tanto su mente consciente como la inconsciente: hallar la felicidad, la realidad, vivir con rectitud, claridad y belleza. Pero tiene que ganarse la vida, porque no hay tal cosa como vivir en aislamiento; lo que es, lo es en relación. Estando, pues, interesado en la paz, y puesto que su trabajos cotidiano interfiere con eso, usted se resiste al trabajo. Dice: "Desearía tener más tiempo para pensar, para meditar, para practicar el violín", o lo que fuere. Cuando hace eso, cuando simplemente se resiste al trabajo que tiene que hacer, esa resistencia misma es un esfuerzo desperdiciado que embota la mente; mientras que, si se da cuenta de que todos hacemos diversas cosas que tienen que ser hechas: escribir cartas, conversar, quitar el estiércol de vaca, etc., y, por lo tanto, no se resiste sino que dice: "Tengo que hacer esa tarea", entonces lá hará gustosamente y sin fastidio.

Si no hay resistencia, tan pronto termina esa tarea encontrará usted que la mente está en paz; dado que las capas inconscientes, profundas de la mente se hallan interesadas en la paz, descubrirá usted que la paz comienza a llegar. De ese modo, no hay división alguna entre la actividad que puede ser rutinaria, carente de interés, y su búsqueda de la realidad; son compatibles cuando la mente ya no ofrece resistencia, cuando ya no se embota a causa de la resistencia. 

Jiddu Krishnamurti

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Que hermosa enseñanza

Qué hermosa enseñanza nos deja este proverbio. Me encanta porque encierra una gran sabiduría sobre la adaptabilidad y la inteligencia emocio...