La realidad es que la pérdida de condición física no ocurre de inmediato. Durante la primera semana los cambios suelen ser mínimos, pero después de 12 a 21 días de inactividad tu resistencia comienza a disminuir y el VO₂ máx., uno de los principales indicadores de capacidad aeróbica, puede verse afectado.
También puedes perder masa muscular, rendimiento y eficiencia al correr si la pausa se prolonga. Esto es especialmente evidente cuando se abandona por completo la actividad física durante varias semanas. Sin embargo, mantener algún nivel de movimiento, realizar entrenamiento de fuerza, caminar, montar bicicleta o practicar entrenamiento cruzado puede ayudarte a conservar gran parte de las adaptaciones que has conseguido con tu entrenamiento.
La buena noticia es que la condición física se recupera. Aunque volver al nivel previo puede tomar más tiempo que perderlo, una planificación adecuada y el regreso progresivo a los entrenamientos permiten recuperar el rendimiento de forma segura y efectiva.
Por eso, si una lesión, una enfermedad o cualquier otra circunstancia te obliga a detenerte, no entres en pánico. Escucha a tu cuerpo, respeta los tiempos de recuperación y mantente activo dentro de tus posibilidades. El descanso también forma parte del proceso de entrenamiento y, muchas veces, es exactamente lo que necesitas para volver más fuerte. 
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