martes, 8 de noviembre de 2022

la mente es un mecanismo que graba experiencias



 Sin lugar a dudas, la mente es un mecanismo que graba experiencias del exterior, y reacciona y responde de la forma correspondiente. 

No eres tú.
 Sin embargo, desafortunadamente, los psicólogos creen que la mente lo es todo y que no hay nada más allá de ella.

 Eso significa que tú no eres más que un conjunto de impresiones del exterior
y que no tienes alma propia. 

Hasta la idea del alma te viene del exterior.
Esto es en lo que difieren los místicos. En lo que respecta a la mente, están
completamente de acuerdo con las investigaciones científicas contemporáneas, pero en lo
que respecta a la totalidad del ser humano, no. 

Más allá de la mente hay una conciencia
que no viene del exterior, y que no es solamente un concepto; pero, hasta ahora, ningún experimento ha descubierto un centro en el cerebro que corresponda a la conciencia.

El objeto de la meditación es tomar conciencia de todo lo que representa la mente y no identificarse con ello. 

Cuando la mente esté enfadada podrás darte cuenta de que no es más que un disco. 
Cuando la mente esté triste recuerda que se trata simplemente de undisco. 

Una situación concreta activa el control remoto y te sientes triste, enfadado,
frustrado, preocupado, tenso; todas esas cosas vienen del exterior y la mente responde. 
Pero tú eres el observador, no el actor. No es tu reacción.
El arte de la meditación consiste en aprender a estar atento, alerta, consciente. 

Cuando estés enfadado, no te reprimas, permítelo. 
Simplemente sé consciente de ello. Obsérvalo como si se tratase de algo que viniera de fuera. 

Poco a poco, irás cortando la
identificación con tu mente. 

Así encontrarás tu verdadera individualidad, tu ser, tu alma.

La iluminación es encontrar esa conciencia, volverse luminoso, dejar de estar en la oscuridad y dejar de ser una marioneta en manos de la mente.

 Eres el amo, no el esclavo.

 Ahora la mente no puede reaccionar automáticamente, de forma autónoma,
como solía hacer antes. 
Tienes que darle permiso. 
Si alguien te insulta y no quieres enfadarte, no te enfadas.

Gautama Buda solía decirle a sus discípulos: «Enfadarse es algo tan estúpido que no puedo concebir que los seres humanos inteligentes sigan haciéndolo.

 Cada vez que alguien hace algo, ¿tú te enfadas? Puede hacerte algo malo, decirte algo feo o esforzarse en humillarte e insultarte... pero él es libre de hacerlo.

 Si tú reaccionas, estarás siendo un
esclavo. 
Sin embargo, si le contestas: "Tú disfrutas insultándome y yo disfruto no
enfadándome", estarás comportándote como el amo».
Hasta que este amo no esté absolutamente claro dentro de ti, hasta que no cristalice, no tendrás alma. 

No eres más que un disco y, a medida que te haces mayor, la grabación
aumenta. 

Como tienes más información, la gente cree que eres más sabio pero, en
realidad, lo que estás haciendo es convertirte en un burro cargado de libros.
La sabiduría no consiste en tener muchos conocimientos, sino uno solo: conocer tu conciencia y saber que está separada de tu mente.

Intenta fijarte en los pequeños detalles y te llevarás una sorpresa. 

La gente repite las mismas cosas todos los días.

 Deciden hacer algo y luego se arrepienten de no haberlo hecho; se convierte en una rutina.

 Nada de lo que haces es nuevo. 

Aunque no quieras volver a hacerlas, vas repitiendo mecánicamente, una vez tras otra, sin poder evitarlo,
todas las cosas que te han hecho infeliz, que te han producido tristeza y preocupación, que te han herido muchas veces. 

Pero no podrás evitarlo hasta que no crees una separación entre la mente y la conciencia.

Esa separación es la mayor revolución que puede hacer un ser humano.
 A partir de ese momento, tu vida se convierte en una vida de celebración, porque no tienes que hacer
nada que te perjudique, que te haga infeliz. 

Ahora puedes hacer aquello que te haga más feliz, que te haga estar más satisfecho y contento, que convierta tu vida en una obra de arte, en algo bello.
OSHO
Bienestar emocional

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