martes, 23 de enero de 2024

POBREZA MATERIAL COMO OPORTUNIDAD ESPIRITUAL



Samuel E. Seo, Th. M.

 Tu pobreza material es una oportunidad espiritual para centrar tu corazón hacia el Reino de Dios.

58 Y Jesús le dijo: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. — Lucas 9:58 (LBLA)

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32 No temas, rebaño pequeño, porque vuestro Padre ha decidido daros el reino. 33 Vended vuestras posesiones y dad limosnas; haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielos que no se agota, donde no se acerca ningún ladrón ni la polilla destruye. — Lucas 12:32-33 (LBLA)

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33 Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser mi discípulo. — Lucas 14:33 (LBLA)

Casi todos percibimos la pobreza material de forma negativa, y por buenas razones. La pobreza material crea hambre y malnutrición, mala atención sanitaria, falta de educación, desigualdad social, aumento de la delincuencia, y mucho más. Sin embargo, como cristianos, tenemos que tener en cuenta cómo Jesús promovió a menudo una vida de discipulado que abraza la pobreza material. Por ejemplo, en Marcos 10:21, Jesús le dice a un joven rico que quería saber cómo podía heredar la vida eterna: «Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme» (LBLA). Además, en Lucas 14:33, Jesús dice: «Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todas sus posesiones, no puede ser mi discípulo (LBLA; ver también Mateo 6:19-20; Lucas 12:33; 19:8-10; 1 Timoteo 6:17-19; Hebreos 10:34). Jesús mismo, a pesar de ser el Rey de toda la creación, también eligió vivir en la pobreza material cuando vino al mundo. En Lucas 9:58, Jesús advierte a un hombre que quería seguirle diciendo: «Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza» (LBLA). ¿Por qué diría eso?

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La pobreza material es una oportunidad espiritual
Jesús considera positivamente la pobreza material porque es una oportunidad espiritual para los hijos e hijas de Dios. La pobreza material nos mantiene desanimados de buscar estar satisfechos con el mundo; al contrario, nos anima a depender y permanecer satisfechos con Dios. La pobreza material nos ayuda a recordar lo corrupto que es el mundo y, por lo tanto, nos hace ansiosamente esperar el regreso de Jesús (Filipenses 3:20). La pobreza material nos ayuda a recordar lo injusto y malvado que es el reino mundano y, por lo tanto, nos facilita buscar «primero el Reino de Dios y su justicia» (Mateo 6:33, LBLA). La pobreza material hace más fácil renunciar al éxito material temporal y buscar en cambio la gloria espiritual. La pobreza material nos deja con menos remordimientos cuando nuestra vida en la tierra se acerca a su fin, ya que hay poco para dejar atrás. La pobreza material nos permite experimentar la provisión milagrosa y el sustento del Señor porque Él nos promete que proveerá y sostendrá a aquellos que dependen de Él (Lucas 12:22-24). Y finalmente, una vez que Dios provee y la estabilidad financiera regresa a nuestro camino, nos ayuda a apreciar y a permanecer humildemente agradecidos por las provisiones de Dios.

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La riqueza material es un riesgo espiritual
Esta es también la razón por la que Jesús, junto con el resto de las Escrituras, advirtió a menudo contra la riqueza (Eclesiastés 5:10; Mateo 6:24; Lucas 16:13; Efesios 5:5; 1 Timoteo 6:10). Lo que es opuesto a la pobreza material también es cierto de la riqueza material—es decir, la riqueza material es a menudo un riesgo espiritual para los hijos e hijas de Dios. La riqueza material es un riesgo espiritual porque facilita el estar satisfecho con el mundo y, por lo tanto, es más difícil depender de Dios y estar satisfecho con Él (Lucas 8:14). La riqueza material nos facilita estar engañados con el pensamiento de que la vida del mundo es suficientemente buena, lo cual nos hace estar menos ansiosos por el regreso de Jesús y olvidarnos más fácilmente del Reino de Dios y de Su justicia. La riqueza material hace más difícil renunciar al éxito material temporal y más fácil despreciar la gloria espiritual. La riqueza material deja más remordimientos cuando nuestra vida se acerca a su fin, ya que hay más cosas que dejar atrás. Nos quita el privilegio de experimentar la milagrosa provisión y sustento de Dios ya que estamos llenos; no nos deja con la oportunidad de expresar nuestro agradecimiento por cuán bendecidos somos por las cosas que Dios nos proveerá.

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Conclusión

¿Estás sufriendo de la pobreza material? ¡Anímate! Tu pobreza material es una oportunidad espiritual para centrar tu corazón hacia el Reino de Dios. Es una oportunidad para depender y permanecer satisfecho con Dios, la única fuente de aguas vivas (Jeremías 2:13; 17:13). Es una oportunidad para seguir anhelando a Jesús quien pronto regresará y establecerá un Reino libre de corrupción. Es una oportunidad para recordar que es mejor buscar el Reino de Dios y Su justicia en este mundo lleno de maldad e injusticia. Es una oportunidad para renunciar a los éxitos temporales y empezar a buscar la gloria de Dios. Es una oportunidad para prepararte para el Reino de Dios sin ningún anhelo y remordimiento por las cosas que sin duda dejarás atrás. Es una oportunidad para experimentar Su milagrosa provisión y sustento que Él siempre promete para Sus hijos y comprender cuán bendecido eres cuando Su ayuda llega a ti. Es una oportunidad espiritual para buscar solamente la herencia «incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para vosotros» (1 Pedro 1: 4, LBLA). Amén.

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