Cuando surge una sensación desagradable, física o mental, el sabio no se preocupa, no se queja, no llora, no se golpea el pecho, no se tira del pelo, no tortura su cuerpo y su mente, ni se desmaya. Observa con calma su sensación y es consciente de que solo es una sensación.
Sabe que él no es la sensación, y no se deja atrapar por ella.
Por lo tanto, el dolor no puede atarlo.
Cuando tiene una sensación física dolorosa, sabe que hay una sensación física dolorosa. No pierde la calma, no se preocupa, no teme y no se queja. Así, la sensación sigue siendo una sensación física dolorosa, pero no es capaz de expandirse y devastar todo su ser.
- Thích Nhất Hạnh,
(del libro "Old Path White Clouds: The Life Story of the Buddha")
No hay comentarios:
Publicar un comentario