La religión con mayor número de seguidores registrados en Japón es el Sintoísmo (o Shinto), seguida muy de cerca por el Budismo.
Sin embargo, la forma en que los japoneses viven la religión es bastante única: la gran mayoría practica una mezcla de ambas sin considerarse formalmente devotos de una sola.
Las dos grandes tradiciones
Sintoísmo (alrededor del 60%-70% de la población): Es la religión nativa de Japón. No tiene un fundador ni textos sagrados estrictos; se basa en el respeto y la veneración a los kami (espíritus o deidades de la naturaleza, los antepasados y las fuerzas del universo). Sus espacios de culto son los santuarios (jinja), marcados por los característicos arcos rojos llamados torii.
Budismo (alrededor del 60% de la población): Llegó desde China y Corea en el siglo VI. Se centra en las enseñanzas de Buda, la meditación y los rituales funerarios o de memoria a los difuntos. Sus espacios de culto son los templos (o-tera).
El sincretismo japonés: Es muy habitual que la suma de porcentajes supere el 100%. Esto se debe a que un japonés promedio suele acudir a un santuario sintoísta para celebrar nacimientos, bodas o el Año Nuevo, pero recurre a un templo budista para los funerales y el recuerdo de los antepasados.
En la vida cotidiana, más que una fe dogmática, la religión en Japón se experimenta como una tradición cultural, un conjunto de costumbres sociales y un profundo respeto por la naturaleza.
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