Muchos saben que el legendario Volkswagen Escarabajo se fabricó en Alemania, México y Brasil. Pero pocos recuerdan que Venezuela también tuvo una planta de ensamblaje del famoso «Vocho».
En 1963, Volkswagen inauguró su planta en Palma Sola, Morón, estado Carabobo. La fábrica se convirtió en uno de los símbolos de la industria automotriz venezolana y en una fuente de empleo y orgullo nacional.
CorreodeLara.com | Revivimos la historia
A la entrada de la planta, un enorme anuncio recibía a los visitantes con una frase que resumía la relación que los venezolanos desarrollarían con aquel automóvil: «La cuna del Volkswagen venezolano… téngale fe y cariño».
Las fotografías de aquella época muestran las líneas de ensamblaje, las carrocerías en proceso de fabricación, el lavado previo a la pintura, los trabajadores instalando cada componente y los patios repletos de Volkswagen Sedán listos para recorrer las carreteras del país.
Al principio, muchos componentes llegaban desde Alemania en kits de ensamblaje. Con el tiempo, comenzaron a incorporarse piezas fabricadas en Venezuela, fortaleciendo la industria nacional y generando empleos.
Durante décadas, el Volkswagen venezolano fue sinónimo de economía, resistencia y sencillez mecánica. Para muchas familias fue el primer automóvil; para otras, un compañero de viajes y trabajo capaz de soportar las exigencias de nuestras carreteras.
Estas imágenes también conservan las visitas de ejecutivos alemanes, la arquitectura de la planta y los vehículos encargados de distribuir los nuevos Volkswagen por todo el país.
Hoy, más de seis décadas después, aquellas fotografías no muestran únicamente una fábrica. Retratan una época en la que Venezuela formó parte de la historia mundial de Volkswagen.
Porque la historia del Escarabajo no solo se escribió en Wolfsburg, Puebla o São Bernardo do Campo.
También se escribió en Palma Sola, Venezuela
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