Sí, los hay, aunque son una minoría pequeña: representan aproximadamente entre el 1% y el 1,5% de la población total de Japón.
A pesar de ser un grupo reducido, el cristianismo tiene una historia fascinante en el país y una presencia cultural llamativa en la sociedad japonesa actual.
Breve historia: De la llegada a los "cristianos ocultos"
La llegada (Siglo XVI):
El cristianismo fue introducido en 1549 por el misionero jesuita español San Francisco Javier. La fe se extendió rápido, especialmente en el sur de Japón (en la región de Kyushu y el puerto de Nagasaki), llegando a contar con cientos de miles de conversos. La prohibición y persecución: Al ver al cristianismo como una amenaza política y una vía de influencia de las potencias europeas, el shogunato (el gobierno militar) prohibió la religión a principios del siglo XVII. Se inició una intensa persecución y el país se cerró al exterior durante más de 200 años.
Los Kakure Kirishitan (Cristianos Ocultos): Durante dos siglos, miles de japoneses mantuvieron su fe en secreto. Disfrazaron las imágenes de Jesús y la Virgen María bajo la apariencia de estatuas de Buda o deidades sintoístas, rezando oraciones que se transmitían de generación en generación en voz baja para no ser descubiertos.
La reapertura (Siglo XIX): Cuando Japón reabrió sus fronteras en la era Meiji y se restableció la libertad religiosa, estos "cristianos ocultos" salieron a la luz, sorprendiendo a las misiones católicas y protestantes que volvían al país.
¿Cómo se distribuyen hoy?
Las comunidades cristianas japonesas están compuestas principalmente por:
Protestantes:
Representan la rama más numerosa dentro de la comunidad cristiana japonesa. Católicos:
Concentrados sobre todo en Nagasaki y la isla de Kyushu, debido a sus raíces históricas. Ortodoxos y otras denominaciones: En menor escala, presentes en grandes ciudades.
La influencia cultural: Bodas y Navidad
Aunque solo un 1% practica la fe activamente, la simbología y las tradiciones cristianas son enormemente populares entre la población general:
Bodas al estilo occidental: La mayoría de las parejas japonesas hoy prefieren casarse en capillas de estilo cristiano, con la novia vistiendo vestido blanco y oficiadas por personas vestidas de sacerdotes (incluso si los novios no profesan la religión).
Navidad: Se celebra de forma masiva en todo el país, pero no como una festividad religiosa, sino comercial y social (similar al Día de San Valentín), donde la gente se reúne para comer pastel de fresa, cenar pollo frito y pasear entre luces navideñas.
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