Dios te está cuidando, así que no escuches tus temores. Es una decisión que debes tomar. Confía en Dios y no caigas en tus temores.
2 Corintios 1:10 dice, “Él nos libró y nos librará de tal peligro de muerte. En él tenemos puesta nuestra esperanza, y él seguirá librándonos” (NVI).
La promesa de Dios a los creyentes es que no importa lo que nos pase Él está trabajando para nuestro bien — si lo amamos, lo seguimos y creemos en Él. En la Biblia dice que todas las cosas trabajan juntas para bien— no es que todas las cosas son buenas pero ellas están trabajando juntas para bien.
Esto significa que podemos dejar de escuchar nuestros temores. No hay dificultad, dilema, derrota o desastre en la vida de un creyente de la que Dios no pueda sacar algo bueno. Entonces no hay necesidad de temer al futuro.
Tus temores revelan que no confías en Dios. Haz una lista de tus temores y pídele a Dios que te ayude a identificar por qué tienes temores en esas áreas. Luego pídele ayuda y reemplaza esos temores con confianza.
Ahora, el siguiente paso es muy importante. Espera que Dios empiece a ayudarte a aprender a confiar en Él en cada uno de tus temores. Luego verás cómo Él te ayuda.
¿Qué temores has identificado?
¿Por qué confías en Dios en algunas áreas y en otras no?
¿Cuándo has visto venir a Dios cuando pensabas que Él no lo haría?
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